Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Domingo a las 13:05
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Los cigarros electrónicos también producen tabaquismo pasivo

Es menos intenso que el del tabaco tradicional y los niveles de sustancias tóxicas dependen de cada dispositivo

Carlos A. Jiménez Ruiz, director del Programa de Investigación en Tabaquismo de Separ.
Sandra Melgarejo
Miguel Fernández de Vega
Domingo, 12 de junio de 2016, a las 14:20
El tabaquismo medioambiental o pasivo que producen los cigarrillos electrónicos es menos intenso que el provocado por el humo del tabaco tradicional, pero Carlos A. Jiménez Ruiz, director del Programa de Investigación en Tabaquismo de Separ y de la Unidad Especializada en Tabaquismo (UET) de la Comunidad de Madrid, subraya que también existe.

“Los estudios que hay sobre contaminación ambiental producida por el cigarrillo electrónico son escasos y no están bien controlados. Los niveles de sustancias tóxicas que se emiten al medio ambiente como consecuencia del consumo de cigarrillos electrónicos dependen mucho de las características de cada dispositivo, de la frecuencia y forma de vapear del fumador, y de  cómo es la habitación en la que se encuentra”, ha comentado el especialista durante la conferencia que ha impartido en el 49º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), que se está celebrando en Granada.

“La cantidad de sustancias tóxicas que aparecen en el medio ambiente que rodea a los fumadores de cigarrillos manufacturados es más elevada y más altamente concentrada que con los cigarrillos electrónicos, pero algunos estudios con cigarrillos electrónicos que tienen nicotina revelan que también se detectan niveles de partículas menores de 0,5 micras de diámetro que alcanzan fácilmente el alveolo y, que desde ahí, se pueden distribuir fácilmente por todo el organismo y producir lesiones. También se han detectado partículas de metales pesados, como cromo, plomo y níquel, y carbonilos (acetaldehído, formaldehído y acroleína), que son sustancias cancerígenas. Pero en la inmensa mayoría de los estudios, las concentraciones a las que se encuentran esas sustancias son menores que en el caso de los fumadores de cigarrillos manufacturados. No obstante, sí que hay una cierta contaminación medioambiental por el vapeo de cigarrillos electrónicos”, ha detallado.

Eficacia de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar

No existe evidencia de que el cigarro electrónico sea válido para dejar de furmar.

Respecto a si los cigarrillos electrónicos son eficaces para dejar de fumar, Jiménez Ruiz ha señalado que tampoco existen investigaciones fiables en el momento actual:“Los estudios que hay están mal controlados y hechos sobre poblaciones poco numerosas y, en ocasiones, sobre grupos que no se corresponden con las características de la población general, como pacientes con trastornos psiquiátricos. Los pocos estudios que hay son aleatorizados, pero no controlados con placebo, tienen una metodología científica inadecuada y no permiten sacar conclusiones sobre si son o no instrumentos válidos para dejar de fumar”.

Además, el director del Programa de Investigación en Tabaquismo de Separ ha indicado que “se han realizado metaanálisis con algunos de estos estudios que también concluyen que, por ahora, no hay datos científicos que avalen la eficacia del cigarrillo electrónico como dispositivo para dejar de fumar”.

La prohibición de fumar en coches y hogares donde haya niños

Durante la sesión, también se ha valorado la medida propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que plantea que la Unión Europea (UE) prohíba fumar en coches y hogares donde haya niños. El Reino Unido ha sido pionero, prohibiendo y sancionando el consumo de tabaco en los coches donde viajen menores.

“Es muy importante que haya una sensibilización por parte de la población general para proteger a los niños del aire contaminado por humo de tabaco. En un estudio que hicimos en Separ después de la implantación de la ley reguladora de consumo de tabaco en lugares públicos de 2010, vimos que una inmensa mayoría de españoles cumplían con la ley y no fumaban en espacios públicos. Sin embargo, en su casa seguían consumiendo tabaco, por lo que el nivel de tabaquismo pasivo en las casas de los fumadores españoles seguía siendo alto”, ha comentado Jiménez Ruiz.

“Es fundamental que los fumadores se conciencien de que en sus hogares también se produce tabaquismo pasivo y que los niños pueden sufrir las deletéreas consecuencias. Esto se eleva a la máxima potencia cuando se fuma en un lugar cerrado y de tan poco volumen como un vehículo. Desde Separa apoyamos las medidas que van encaminadas a proteger la salud de quienes tienen más facilidades de desarrollar enfermedades, como los niños y los ancianos”, ha concluido el especialista.