Una investigación con cohortes de Suecia, Dinamarca e Inglaterra revela este hito entre las mujeres de menos de 30 años

Vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH).


Durante dos décadas, la Medicina ha esperado evidencia sólida de que la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) no solo reduce infecciones y lesiones provocadas por el cáncer, sino que también disminuye los casos de esta enfermedad y, finalmente, la mortalidad. A lo largo de las últimas décadas, numerosas investigaciones realizadas en países donde la vacunación se introdujo de forma temprana ya habían mostrado reducciones muy importantes en la incidencia de cáncer de cuello de útero, con descensos que alcanzaban el 88 por ciento en mujeres vacunadas frente a no vacunadas en países como Suecia, Dinamarca e Inglaterra.

Ahora, la evidencia ha dado un paso de gigante con el impacto en la mortalidad. Un nuevo estudio publicado en The Lancet, basado en datos nacionales de Inglaterra, muestra que la vacunación contra el VPH está estrechamente ligada a una reducción drástica de las muertes por cáncer de cuello uterino en mujeres jóvenes. Entre 2020 y 2024 no se registró ninguna muerte por esta causa en mujeres de 20 a 24 años en Inglaterra, dato sin precedentes en la historia del país, mientras que en el periodo previo ya se observaba una reducción del 80 por ciento en este mismo grupo de edad. Una de las conclusiones más destacadas del estudio es que se estima que la vacunación ha logrado salvar la vida de cerca de 200 mujeres jóvenes de todo el país.

La vacuna contra el VPH previene cerca del 90 por ciento de los cánceres de cuello uterino, pero su efecto sobre la mortalidad había contado con menos evidencia directa. Para esutidarlo, el equipo encabezado por el epidemiólogo Peter Sasieni analizó tendencias de mortalidad por cáncer de cuello uterino en Inglaterra entre 2001 y 2024 en mujeres de 20 a 24, 25 a 29 y 30 a 34 años.

Un riesgo real: La caída de las tasas de vacunación


Los resultados aportaron la primera evidencia sólida a nivel nacional, aunque observacional de que una cobertura alta se asocia con una reducción sustancial de muertes por cáncer de cuello uterino, según se afirma en el artículo. Tras estas conclusiones, se consolida aún más la hipótesis de que la vacunación sistemática en adolescentes logra generar un impacto poblacional decisivo, hasta el punto de situar el riesgo de morir por cáncer de cuello de útero antes de los 30 años en niveles prácticamente inexistentes en las cohortes vacunadas.

Pese a estos grandes resultados, los autores de la investigación advierten que existe un riesgo que va cogiendo peso con el paso del tiempo, y que no es otro que la caída notable de las tasas de vacunación entre los diferentes países. Si se llega a consolidar esta realidad, todos los resultados cosechados hasta la fecha se verían comprometidos, pese a que la cobertura en las primeras cohortes estuvo cercana al 90 por ciento, una cifra que entra dentro de los objetivos marcados por la Organización Mundial de la Salud (OMS, por sus siglas en inglés).
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