Expertos en la prueba aconsejar llevar un reloj de pulsera con cronómetro para saber el tiempo de examen que resta

José Curbelo y el manejo del tiempo en el MIR.
José Curbelo.


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La correcta resolución del MIR depende de múltiples factores. Y es que contar con los conocimientos no siempre es garantía de éxito para el aspirante a una plaza de especialización en el Sistema Nacional de Salud (SNS). En este sentido, se entrevé fundamental saber manejar el tiempo durante la prueba. Ser consciente de los segundos dedicados a cada pregunta y de los minutos que restan pueden suponer la diferencia entre conseguir un puesto alto o bajo en el orden de adjudicación de vacantes formativas y, por ende, acceder o no al puesto deseado. Por ello, el control del minutero es clave para cualquier candidato.

Para controlar el tiempo, el médico en búsqueda de la especialidad debe de contar con la herramienta adecuada. Según el médico internista y experto en el MIR, José Curbelo, esta es un reloj de pulsera. "No dejar llevar relojes inteligentes y el año pasado pusieron problemas con los de mesa, así que uno normal es más que suficiente", ha puntualizado.

Además, el facultativo ha incidido en que no hace falta cargarse de relojes. El aspirante puede gestionar el paso de los minutos con un único aparato sin ningún problema. A su vez, ha recordado que todas las aulas tienen uno de pared, en caso de que el propio deje de funcionar.



Uso del reloj


Curbelo también sugiere que dicho instrumento cuente con cronómetro, ya que esta función permitirá al aspirante realizar una medición correcta del tiempo. Y es que el examen no acostumbra a comenzar a las 14:00 exactas, por lo que arrancar con una cuenta atrás en el momento en el que empieza el ejercicio permitirá al aspirante saber los minutos cuánto tiempo tiene hasta la conclusión de la prueba. "No tendrá que estar realizando cuentas y perdiendo segundos", ha explicado.

En cuanto a su empleo, el especialista en Medicina Interna ha aconsejado chequearlo de forma puntual. "Tan malo es no mirarlo, como hacerlo constantemente", ha destacado. Así, el facultativo ha recomendado posar el reloj bocabajo y levantarlo cada 30 preguntas para descubrir el tiempo de examen que queda.


"Tan malo es no mirar el reloj, como hacerlo constantemente"



Ser consciente de la hora permitirá al candidato abordar el examen de una manera distinta. Si ve que en 30 minutos ha respondido 30 preguntas, podrá avanzar al mismo ritmo. En cambio, si el tiempo empleado es mayor, el aspirante debe estar preparado para acelerar. Para ello, se tendrá que pasar de una lectura completa del enunciado a una en diagonal, con la misión de no invertir tanto tiempo en cada cuestión. Curbelo ha resaltado que "no vale la pena leer todo el enunciado" si se corre el riesgo de no responder preguntas sencillas, las cuales se pueden traducir en netas.

A su vez, el control del minutero permite al aspirante saber el momento en el que puede parar a descansar o ir al servicio. Y es que relajarse brevemente en algún punto del cuestionario es necesario para recuperar energías y continuar con la batería de preguntas.


Tiempo limitado


El sábado 24 de enero, fecha oficial de las pruebas de Formación Sanitaria Especializada (FSE), los sanitarios admitidos se enfrentarán a cuatro horas y media de examen. Tiempo en el que tendrán que responder 200 preguntas, a las que hay que sumar 10 de reserva.

La solución del ejercicio planteado abrirá las puertas a los participantes a una de las plazas ofertadas en la presente convocatoria. En total, 9.276 para titulados en Medicina, el mayor catálogo de la historia del SNS, aunque también uno de los más competidos de los últimos años.
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