Lina Gálvez, presidenta de la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género.
La
igualdad de género sigue siendo un reto para la
Unión Europea. Según las últimas estadísticas, entre el 45 y el 55 por ciento de las mujeres en Europa han sufrido
acoso sexual. Además, una de cada tres ha padecido violencia física o sexual por parte de su pareja o expareja y, en algunos países, las llamadas a las líneas telefónicas de ayuda a víctimas se han multiplicado por cinco en los últimos años.
En el ámbito retributivo, la
brecha salarial alcanza el 11 por ciento. Ante este escenario, la Unión Europea, que considera la igualdad de género un elemento indispensable para alcanzar sus objetivos estratégicos, ha elaborado la
Estrategia de Igualdad de Género 2026-2030. En ella, entre otras medidas, insta a impulsar la formación en perspectiva de género de los
profesionales sanitarios para salvaguardar la salud de las mujeres.
La formación sanitaria como vía para alcanzar la igualdad en la UE
La E
strategia de Igualdad de Género 2026-2030 de la Unión Europea plantea una serie de acciones concretas para avanzar en los objetivos recogidos en la
Hoja de Ruta para los Derechos de las Mujeres. El plan adopta un
enfoque interseccional y sitúa la salud como uno de los ejes clave para lograr la igualdad de género.
Y es que las desigualdades que sufren las mujeres impactan de forma directa en el acceso a la atención médica. La población femenina se enfrenta a
diversas barreras específicas y a una carencia histórica de investigación, diagnóstico y tratamientos con
perspectiva de género. Uno de los ejemplos más claros se encuentra en las enfermedades cardiovasculares: los riesgos y síntomas pueden diferir entre hombres y mujeres, pero estas diferencias siguen siendo poco conocidas y apenas se abordan en los planes de estudio de la
educación médica.
La estrategia también subraya que determinadas normas sociales asociadas a la masculinidad tradicional pueden perjudicar la salud de hombres y niños, al desincentivar la búsqueda de ayuda médica o favorecer conductas de riesgo. Por otro lado, las desigualdades se intensifican cuando se cruzan con otros factores sociales. Las
mujeres con discapacidad, migrantes, en situación de vulnerabilidad económica, LBTIQ+, romaníes o que viven en zonas rurales o remotas pueden enfrentarse a mayores obstáculos para acceder a la atención sanitaria e incluso a
discriminación en el tratamiento.
Para corregir estas brechas, la
Comisión Europea apuesta por reforzar la formación de los profesionales sanitarios. La inclusión de contenidos con perspectiva de género en los programas de Medicina, Enfermería y otras disciplinas sanitarias tiene un objetivo claro: mejorar la comprensión de cómo se manifiestan las enfermedades en las mujeres, cómo influyen los factores de riesgo relacionados con el género y de qué manera los sesgos estructurales pueden provocar diagnósticos erróneos o
retrasos en la atención.
Otras iniciativas europeas para la salud femenina
Por otro lado, la Comisión Europea ha reforzado la incorporación de la perspectiva de género en la investigación sanitaria y ha destinado financiación específica al estudio de enfermedades que afectan especialmente a las mujeres, como la
endometriosis o el
síndrome de ovario poliquístico, a través de sus programas de investigación Horizonte 2020 y Horizonte Europa.
Además, esta perspectiva también se ha integrado en otras
iniciativas comunitarias de salud, como el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer y distintos programas de prevención, entre ellos el Plan Corazones Seguros.
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