María Rodríguez
Pediatría y sus áreas específicas se ha agotado. La especialidad focalizada en el paciente infantil ha cerrado su catálogo para la
convocatoria MIR de 2026 en el número de orden 5.612, quien ha seleccionado la plaza final, situada en la
Clínica Universidad de Navarra (Pamplona). Esta rama facultativa se sitúa entre las que más llaman la atención entre los futuros residentes, por lo que la competencia acostumbra a ser alta. Varios candidatos antes,
María Rodríguez consiguió la última plaza en Granada. La médica sintió alivio, no solo por alcanzar la disciplina deseada, sino también por tener la opción de
compaginar la residencia con su vida familiar. Una ecuación en la que entraba su hijo de tres años.
"Estoy felicísima, ya que no me imaginaba que fuera a pasar. Era un sueño que tenía y que se ha cumplido", ha explicado Rodríguez a
Redacción Médica. Su número de orden, el 3.714, le dio acceso a cursar Pediatría en el
Hospital Universitario San Cecilio. Una elección que le permitirá formarse en la disciplina que más le atraía en la ciudad en la que reside con su pareja e hijo. "Todo será mucho más sencillo", ha admitido.
Rodríguez quería ser pediatra, sin embargo, descartaba mudarse a otra ciudad. Antes hubiese escogido otra especialidad, como
Psiquiatría o
Medicina Física y Rehabilitación. "Podría haberme ido a Jaén, que está a una hora, pero no iba a estar en casa nunca. No es lo mismo que estar a 20 minutos", ha puntualizado. Pese a las dificultades unidas a la realización del proceso de especialización, seguir en Granada facilitará la
conciliación de vida profesional y personal.
Preparación complicada
El trayecto hasta la plaza no fue sencillo para Rodríguez, como ya indicó en una anterior entrevista a este medio. El retraso en el grado por la maternidad le impidió comenzar la
preparación del MIR a la vez que la mayoría de los candidatos. "Cuando el resto de estudiantes están solo con las rotaciones y empiezan con la primera vuelta al temario, yo tenía que hacer la parte práctica de la carrera y las asignaturas que me quedaban pendientes", ha afirmado. "Yo me matriculé en la academia justo cuando empezaba la segunda vuelta", ha agregado.
Asimismo, la egresada en Medicina tampoco podía dedicar todo el día a los apuntes. Rodríguez estudiaba de lunes a viernes, hasta las 17:00, franja en la que su pareja o sus padres podían ocuparse de su hijo. Las tardes y los fines de semana no abría los libros, al menos hasta diciembre, cuando empezó a dedicar también los sábados. "Sentía que tenía que estar con mi familia, que para mí es lo más importante", ha aseverado.
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"Me matriculé en la academia justo cuando empezaba la segunda vuelta"
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Rodríguez avanzó poco a poco, desde la tranquilidad y con la ayuda de su entorno. "Mi pareja me ayudó mucho, al igual que mis padres. Siempre digo que este resultado viene del
esfuerzo propio, pero también del resto de personas que me han acompañado. Hemos sido como un equipo", ha asegurado.
No significa que no hubiese momentos de duda. La falta de tiempo no le permitía llegar al rendimiento deseado. Es más, los percentiles la situaban entre los números de orden 8.000 y 10.000. En su mente, volaban las posibilidades formativas para seguir en Granada, lo que incluía
Medicina Familiar y Comunitaria, Medicina del Trabajo o las especialidades de laboratorio. Sin embargo, Rodríguez bordó el examen. Pediatría volvía a ser una posibilidad. Una opción que se ha materializado en la asignación.
Vocación médica
Ahora, Rodríguez espera el momento en el que le toque cruzar las puertas del Hospital Universitario San Cecilio. Un centro en el que se formará en su
disciplina anhelada. "No siempre tuve claro hacer Pediatría. Sin embargo, cuando hizo las prácticas, me enamoré completamente. De los pequeños, de su inocencia, del bien tan grande que puedes hacer cuando las madres y los padres van tan preocupados, aunque sean cosas leves", ha argumentado. "También el haber sido madre y estar viviendo todo el reto con un niño pequeño, pues me hizo querer dedicarme a esta rama de una forma más profunda", ha continuado.
De la residencia, Rodríguez espera aprender y encontrar buenos compañeros, pero, sobre todo, hallar "una forma de darse a los demás”. “Estoy ahí porque quiero hacer un
servicio a la sociedad", ha sentenciado. Un sueño cumplido para la futura residente.
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