Redacción Médica
18 de julio de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 12:45
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El municipio catalán que acogerá al último MIR: "Aquí no eres un número"

Sant Fruitós de Bages se asignará este jueves a los últimos tres residentes de la convocatoria de 2018

Actos de asignación plazas MIR.
El municipio catalán que acogerá al último MIR: "Aquí no eres un número"
Jesús Arroyo
Miércoles, 09 de mayo de 2018, a las 18:10
Sant Fruitós de Bages es un municipio catalán, situado en la comarca barcelonesa del Bages, a 60 kilómetros de Barcelona. Como este pueblo de 8.500 habitantes hay muchos más de los que huyen los residentes MIR por el simple hecho de estar ubicados en zonas rurales o alejados de los grandes ciudades. Este miércoles finalizaba la duodécima jornada de asignación de plazas MIR, dejando vacantes tres plazas de Medicina Familiar y Comunitaria. Las tres ubicadas en la UDM AFYC Barcelona-Catalunya Central I.C.S. de Sant Fruitós de Bages, pero ¿por qué?

“Es un tema histórico y se debe principalmente al capital centrismo”. El que habla es Màrius Fígols, secretario de la comisión de docencia de la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Primaria y Comunitaria de Sant Fruitós de Bages.


"Entiendo que es mucho más fácil coger una plaza en Barcelona, Girona, Tarragona o Lleida, pero es cierto que existe un gran desconocimiento sobre Medicina de Familia"


“Entiendo que es mucho más fácil coger una plaza en Barcelona, Girona, Tarragona o Lleida, pero también es cierto que existe un gran desconocimiento sobre la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria y la Atención Primaria, la cual está menospreciada en el Grado de Medicina, y si ya hablamos del entorno rural mucho más”, denuncia Fígols, que ya espera con los brazos abiertos a sus futuros MIR. 

Este año su centro había ofertado 24 plazas de Medicina de Familia. La primera se asignó en el número de orden 1.592 a Judit Serra, la última adjudicación se conocerá este jueves y cerrará el cupo de las 6.513 plazas que componía la oferta total del MIR este año.

Está claro que no es lo mismo hacer el MIR en el Hospital La Paz de Madrid o en el Vall d'Hebrón de Barcelona que en un pueblo de 8.000 habitantes, por una simple razón que subraya Màrius Fígols: “El residente de Familia aquí no es un número, es una persona con nombres y apellidos, que forma parte del equipo desde el primer día”.

En el caso de Sant Fruitós de Bages, explica, “los MIR tienen a su entera disposición una gran diversidad de centros de Atención Primaria rural y un hospital de nivel comarcal con todos los servicios y equipamientos”.

Incentivar

Precisamente, desde el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas se viene trabajando en la falta de profesionales médicos, sobre todo en aquellas zonas rurales donde es más difícil encontrar especialistas para hacer frente a los problemas básicos de la población, sobre todo el envejecimiento. Algunas de esas ideas consisten en incentivar a los futuros MIR en dichas zonas. 

Fígols no ve el MIR rural como una condena, todo lo contrario. “Las zonas rurales se entienden como sitios aislados y poco atractivos para la formación del residente y es justo al revés. En estos lugares se ofrece la posibilidad de ver todo el proceso de salud en pacientes crónicos, los cuales se irán incrementando conforme pasen los años. Esta posibilidad es un hándicap añadido para el futuro real al que se deberán de enfrentar los futuros médicos”, concluye el especialista, a la espera de que esta perspectiva sobre las zonas rurales se cambie para el MIR de 2019.