Dos profesionales han destacado que los acuerdos les permiten realizar con seguridad sus funciones

Antonio Galdeano y David Corbillo, farmacéuticos rurales en la Comunidad de Madrid.
Antonio Galdeano y David Corbillo, farmacéuticos rurales en la Comunidad de Madrid, respectivamente.


SE LEE EN 5 minutos
"Muchas veces no se tiene muy claro qué hacemos los farmacéuticos rurales, el conocimiento de lo que hacemos es limitado". Ese es el sentir de Antonio Galdeano, un farmacéutico del municipio madrileño de Zarzalejo que -gracias a un convenio suscrito entre la región y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM)- podrá participar en el refuerzo del cuidado de la salud de ciudadanos de zonas con menos de 2.500 habitantes.

Una iniciativa que se implementará a lo largo de este año y que garantiza la financiación mediante una subvención global por un importe de 346.593 euros para desarrollar servicios farmacéuticos asistenciales, beneficiando a más de 63.000 vecinos de la comunidad. De hecho, para Antonio, estos convenios lo que hacen también es "señalar que hay un abandono a un tipo de población que suele ser mayor", que se queda sin un servicio prioritario, como el de los médicos y enfermeras. Y aquí aborda una cuestión que considera la más importante: "A nosotros, en las farmacias, no nos dejan hacer casi nada, está todo hiperlegislado". Es precisamente la legislación la que considera que restringe su labor y que estos convenios son los que "intentan" darles "ese poder".

"Nos empoderan en base a eso. No queremos quitarle el trabajo a nadie, simplemente queremos que los pueblos y nuestros pacientes estén cubiertos y sin poner en riesgo nuestro patrimonio porque al final somos autónomos", dice a Redacción Médica. A lo que se refiere Galdeano es al rechazo -en algunas ocasiones- de la Enfermería a la posibilidad de que los farmacéuticos realicen labores asistenciales. En ese sentido, expresa su posición a favor de convenios que los protejan al momento de hacer su trabajo. "Al final somos farmacias que tenemos que buscar la manera de sobrevivir intentando, por nuestra ética, dar mejor servicio o cubrir el servicio a nuestros pacientes", destaca.

Desde Ambite, a 116 kilómetros de distancia de Zarzalejo, David Corbillo comparte la posición de Galdeano: "La sensación es que nos tienen un poco desaprovechados, limitados". Por ello, considera que estos acuerdos "legalizan" sus funciones en los pueblos y les dan "más seguridad".

Beneficios del convenio en Madrid


Además, les permite ofrecer servicios que son "unos grandes desconocidos", como el de dosificación o Sistema Personalizado de Dosificación (SPD), que son "los pastilleros de toda la vida, pero bien ejecutados" -según indica Antonio- facilitando que los pacientes no tengan que estar "manipulando medicación que no controlan" y evitando "riesgos de intoxicación o de mal uso" de sus propios medicamentos. "Esto es lo principal, lo que más éxito seguramente tendrá porque en las farmacias estamos preparados desde hace mucho tiempo para hacerlo", señala el farmacéutico de Zarzalejo.

El acuerdo contempla, incluso, la instalación de desfibriladores en las pequeñas localidades que no cuentan con ellos. En el caso de Ambite, David logró la instalación a través de un proyecto que se hizo hace unos años en la región. Esto, sumado a la buena comunicación que mantiene con el consultorio médico más cercano, permite que, desde ahora, pueda hacer seguimientos en casos de hipertensión. "Si vemos algo raro, podemos derivar al paciente al consultorio y pasarle al médico las tomas que nosotros hemos realizado", subraya.


Cambios en el modelo de la farmacia


Pero los problemas de la farmacia rural desembocan en el posible cambio de modelo, ya que el actual -para los farmacéuticos- no termina de darle impulso. Ya desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof) señalaban a este periódico que "la concertación por parte de la Administración de los servicios profesionales farmacéuticos asistenciales prestados de forma remunerada por los farmacéuticos rurales" podría solucionar el reto económico

En esa línea, Antonio Galdeano plantea: "La posibilidad, sobre todo en un medio como el rural, de un copago. Ciertos servicios tienen que estar remunerados porque la legislación nos va a obligar a hacer no solo un desembolso a nivel técnico, sino a cubrir normativas. Si yo tengo que ir al domicilio de un paciente, seguramente tenga que tener un seguro, más personal para desplazarse, y eso no es gratis, eso no lo va a pagar nadie". Para el farmacéutico, si los convenios o las ayudas están "enfocadas en que las obtengamos nosotros, serán obsoletas rápidamente y no serán sostenibles". "No solo es necesaria la ayuda de este tipo, sino que tienen que estar muy bien estructuradas para que sean válidas", afirma.

Para David, el escenario es cada vez menos favorable, ya que "la farmacia rural cada día va a menos", aunque está supeditado al pueblo en el que esté ubicada. Desde su perspectiva, las nuevas generaciones "no están a por la labor de sacrificar" y es "poca" la gente que está dispuesta a vivir en un pueblo. "Cada día la sociedad se sacrifica menos, yo vine a un pueblo de 273 habitantes hace 23 años. Me tuve que comprar la licencia en la farmacia y creo que, a día de hoy, poca gente está dispuesta a hacer eso", sentencia. 
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.