Jesús Aguilar, presidente del Cgcof, y Celia Román, representante nacional de la Sección Colegial de Médicos de Atención Primaria Urbana de la OMC.
Las
farmacias comunitarias son el punto de acceso más cercano a la Sanidad. Así lo defienden los propios farmacéuticos. Están en cada barrio, en cada ciudad y, en muchas zonas despobladas son el único punto con personal sanitario en kilómetros. En la actualidad, con una
Atención Primaria saturada en España, surge el debate de si los profesionales de la Farmacia deberían asumir más competencias para poder paliar este problema. A este respecto, fuentes del
Cgcof expresan a
Redacción Médica que el potencial de salud que suponen los 54.972
farmacéuticos comunitarios en activo en nuestro país no debe desaprovecharse en “una sociedad con necesidades asistenciales crecientes". “Así lo hemos venido ofreciendo, en un marco de colaboración con el resto de los profesionales sanitarios, con propuestas que permitirían optimizar todos los recursos y
reforzar las capacidades del Sistema Nacional de Salud (SNS)”, puntualizan.
Los farmacéuticos ponen el foco en que “muchas comunidades autónomas ya se están apoyando en la farmacia comunitaria con
servicios asociados al medicamento y la salud pública, si bien de manera desigual”. Por ello, admiten que existe un margen de mejora para potenciar el aprovechamiento de la red de farmacias por parte del SNS en este sentido.
En este sentido,
Celia Román, representante nacional de la Sección Colegial de Médicos de Atención Primaria Urbana de la OMC, incide en que ambas áreas son complementarias en el SNS y no ve necesaria la cesión de competencias en todo caso. "La farmacia comunitaria ya tiene competencias en seguimiento farmacoterapéutico de los pacientes crónicos, ya están ahí viendo la complementación de los tratamientos. Incluso
tienen campañas de prevención y de detección precoz de algunas patologías", estima.
Unas líneas rojas definidas entre profesiones
Aunque esto puede ser beneficioso para aligerar saturación existente en nuestros sistema sanitario, hay que trazar una serie de líneas rojas para
evitar duplicidades con los médicos de Familia. “Las fronteras en cuanto a competencias profesionales están definidas y se trata siempre de colaborar con absoluto respeto y en beneficio del paciente y del sistema sanitario. Pero para ello es imprescindible en primer lugar que exista una comunicación real entre prescriptores y dispensadores”, responden desde el Cgcof. De hecho, en esta línea, afirman, iba una de las medidas propuestas para el Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria del Ministerio de Sanidad. “En concreto, se incluye el objetivo de establecer sistemas de comunicación bidireccional entre las farmacias comunitarias y los centros de salud/consultorios”, subrayan. Con esta propuesta, los farmacéuticos pretenden que las farmacias comunitarias “contribuyan en la mejora del
uso racional y seguro de los medicamentos”, con el fin de reducir la presión que tienen los médicos de Atención Primaria en los centros de salud.
Otra de las demandas del Colegio en este marco es que haya un
acceso compartido de todos los profesionales sanitarios al informe farmacoterapéutico que se encuentra en la historia clínica del paciente. “El conocimiento de determinadas informaciones como las patologías e intolerancias de los pacientes, unido al conocimiento de la medicación completa del paciente, junto con otros productos de salud, ofrece una herramienta de indudable valor que contribuiría al uso seguro y efectivo de los medicamentos”, inciden desde la institución. Alegan además que lo que pretenden es que haya una colaboración multidisciplinar para beneficiar al paciente, “sin fricciones y con un marco normativo que define bien las competencias profesionales”.
Román coincide en que esto es positivo. "De hecho, en los sitios pequeñitos, en los pueblos, las
zonas rurales,
el farmacéutico en coordinación con el médico de familia son los que están ahí para prestar toda la asistencia sanitaria. Entonces, no me parece mal", explica, incidiendo en que el seguimiento farmaterapéutico ya está per se dentro de sus competencias.
La vista puesta en Europa
Cuando se les pregunta por un modelo en el que se vean reflejados a nivel europeo, fuentes del Cgcof señala que no solo se trata de esa escala, sino mundialmente, que se está empezando a ver una tendencia en lo que respecta a contar con los profesionales de la farmacia para hacer frente a los desafíos sanitarios que van aconteciendo. “Diversas instituciones vienen reclamando un
mayor protagonismo de los farmacéuticos, como así lo hizo la Comisión Especial sobre el COVID-19 del Parlamento Europeo cuyo informe de recomendaciones reconoció la labor de la Farmacia durante la pandemia y recomendó su inclusión en los programas de salud”, estiman. Entre esas reclamaciones está que los farmacéuticos tengan un
papel más activo en la vigilancia epidemiológica para contribuir al seguimiento de la aparición de enfermedades transmisibles (ET), invitando a los Estados miembros a incluirlos en sus programas de salud, asistencia e investigación.
“En este sentido, un informe de la
Agrupación Farmacéutica Europea (PGEU) ha destacado que las farmacias prestan en la actualidad hasta 47 servicios farmacéuticos distintos en toda Europa. Un abanico de servicios en torno al medicamento y la salud pública que crece y que se ha demostrado que
mejoran los resultados en salud, reducen los ingresos hospitalarios y refuerzan la resiliencia de los sistemas sanitarios”, concluye la institución.
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