El veneno del sapo no tiene antídoto, sí sus secreciones cardiotóxicas

Las expertas de la Red de Antídotos explican la base del rito que pudo haber matado al fotógrafo amigo de Nacho Vidal

Sapo de la especie Bufo alvarius.(Fuente: David J. Stang, Wikimedia Commons)
El veneno del sapo no tiene antídoto, sí sus secreciones cardiotóxicas
lun 08 junio 2020. 09.40H
Hace unos días saltó la noticia: el actor pornográfico Nacho Vidal había sido detenido, acusado de homicidio imprudente, al suministrar veneno de un sapo a un amigo fotógrafo como parte de un rito para acabar con sus adicciones.

Las informaciones revelaron que se trataba del sapo Bufo alvarius, originario del desierto de Sonora, en el norte de México, si bien “no hay constancia documental de que realmente sea esta especie, ya que la toxicidad del veneno varía mucho según la especie de sapo”, indican a Redacción Médica Àngels Gispert y Raquel Aguilar, miembros de la Red de Antídotos, un grupo de trabajo conjunto de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) y la Societat Catalana de Farmàcia Clínica (SCFC).

Médica de Urgencias y farmacéutica hospitalaria, respectivamente, Gispert y Aguilar apuntan, además, a que no hay establecida, de momento, una relación causa-efecto entre el veneno del sapo (que fue inhalado) y la muerte, “cuando es probable que, antes o durante el citado ritual, pueden haberse consumido otras substancias alucinógenas o psicoestimulantes que puedan haber tenido un destacado papel en el fatal desenlace”.

Cómo actúa el veneno del sapo Bufo alvarius


El sapo Bufo alvarius secreta sobre su piel diversas sustancias, entre las que se encuentra la bufotenina o 5-metoxi-dimetil-triptamina, “que posee una actividad alucinógena similar a la que producen otras sustancias como la ayahuasca o la mescalina”.

Las expertas explican que esta sustancia se utiliza “desde tiempos ancestrales en ritos chamánicos de depuración o en actividades recreacionales”. Eso sí, en las secreciones del sapo también se pueden encontrar otras sustancias, “algunas de las cuales son potencialmente cardiotóxicas”.

El hecho de que se utilice su veneno para un ritual contra las adicciones puede deberse a que las secreciones contienen también dopamina y serotonina, neurotransmisores asociados al placer. No obstante, la base científica de este razonamiento es bastante dudosa, apuntan las miembros de la Red de Antídotos.


Efectos cardiotóxicos de las secreciones


Aunque no se conoce otros casos de intoxicaciones con este veneno “con finalidades psicoactivas”, sí que se han descrito en la bibliografía médica otras intoxicaciones mortales relacionadas con secreciones de sapos de otras especies, como Bufo marinus o Bufo bufo, “que contienen cantidades importantes de glicósidos cardiotóxicos”.

Estas toxinas se comportan de forma similar a la digoxina, un fármaco usado como antiarrítmico que, en caso de intoxicación grave, puede producir la muerte por parada cardiaca.

Afortunadamente, “existe un antídoto específico, los anticuerpos antidigoxina”, explican Gispert y Aguilar. En cambio, para la toxicidad inducida por la bufotenina, la ayahuasca o la mescalina, “no se dispone de antídoto específico”.

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