Dos médicos trabajando en el hospital.
La inserción laboral en Medicina roza el pleno empleo. Así lo revela
el informe Datos y cifras del Sistema Universitario Español, publicado por el
Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El estudio, que recopila los principales indicadores del sistema universitario, sitúa a la Sanidad como uno de los ámbitos con mejores resultados. Cuatro años después de finalizar los estudios, el 94,2 por ciento de los graduados en
Medicina está afiliado a la
Seguridad Social, una tasa que asciende al 96 por ciento al excluir a los estudiantes internacionales, ya que habitualmente regresan a sus países de origen. La cifra supera ampliamente la media del conjunto de titulaciones, que se queda en el 77,9 por ciento. Además, la calidad del empleo también destaca: el 85,9 por ciento de los
médicos asalariados cotiza en el grupo de Titulados, el nivel administrativo más alto, frente al 60,9 por ciento registrado en otros grados.
El filtro de entrada como base del éxito
Ahora bien, según el citado estudio el éxito laboral de la Medicina en España empieza mucho antes de la graduación: arranca con una de las
selecciones universitarias más exigentes del sistema. La carrera concentra más aspirantes que ninguna otra titulación y la distancia entre oferta y demanda es abrumadora. Mientras la tasa media de preferencia de los grados universitarios es del 193,4 por ciento, en el
área de Salud, con Medicina a la acabeza, alcanza el 458 por ciento. En la práctica, casi cinco estudiantes compiten por cada plaza. El resultado es una de las notas de corte más altas del sistema público, con una media de 12,95.
Una vez dentro de la facutad, los datos confirman un alto nivel de compromiso académico. Los
estudiantes de Medicina superan el 90,5 por ciento de los créditos en los que se matriculan y terminan la carrera con una nota media de 7,92, frente al 7,43 del
conjunto del sistema universitario. Además, la tasa de abandono es muy reducida, solo el 4,3 por ciento deja los estudios en el primer año, frente al 13,1 por ciento de la media nacional.
Estas cifras traspasan también al mercado de trabajo. Cuatro años después de finalizar la carrera, el 94,2 por ciento de los
graduados en Medicina está afiliado a la Seguridad Social. Si se excluye a los estudiantes internacionales, la tasa asciende al 96,2 por ciento, un nivel que los expertos consideran prácticamente pleno empleo. Además
, la inserción laboral no tiene prácticamente diferencias entre géneros: las mujeres médicas registran incluso una afiliación ligeramente superior a la de los hombres, con un 94,4 por ciento frente al 93,9 por ciento.
La calidad del trabajo médico en España
La Medicina no solo destaca por su
alta empleabilidad, sino también por la calidad de los puestos que ofrece. La gran mayoría de los graduados trabaja en las mejores condiciones administrativas: el 85,9 por ciento de los médicos asalariados cotiza en el grupo de Titulados, el nivel más alto de la
Seguridad Social. En el resto de grados, este ajuste entre formación y empleo baja al 60,9 por ciento. A ello se suma una retribución sólida desde el inicio: cuatro años después de graduarse, la base media anual de cotización alcanza los 34.335 euros, más de
3.000 euros por encima de la media universitaria. Aunque Medicina es el grado con mayor duración real de estudios, es también el que más rápido convierte ese esfuerzo en estabilidad laboral.
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