Un estudio muestra la relación que hay entre ciertas experiencias vividas y el mal rendimiento académico

El pasado del estudiante de Medicina afecta así a sus notas en el grado
Estudiantes de Medicina en un aula.


SE LEE EN 3 minutos
El pasado pesa, y puede llegar a influenciar el resto de nuestras vidas. Sobre todo, en el ámbito académico. Así lo constata un estudio publicado en la revista BMC Medical Education, donde se ha demostrado que existe una conexión entre las experiencias adversas sufridas en la infancia (ACEs) de un estudiante de Medicina y su nivel de compromiso académico durante la carrera.
 
La investigación subraya que "las emociones negativas (NE) que pueden experimentar, como ansiedad, estrés o depresión, se asocian con posibles "situaciones de abuso, negligencia o disfunción familiar antes de los 18 años", lo que reduce significativamente su dedicación a la carrera. Según se afirma en el estudio, “los estudiantes de Medicina con mayor exposición a las ACE tienden a mostrar una mayor desregulación emocional, lo cual se asocia negativamente con el compromiso con el aprendizaje, mediado por las NE”.
 
Así, se destaca “lo crucial que es la salud mental para el compromiso con el aprendizaje”. De hecho, se propone “implementar intervenciones sensibles al trauma, lo que podría mejorarlo y, de esa forma, aumentar la calidad de la educación médica”.
 
De hecho, los investigadores subrayan la necesidad urgente de que las universidades médicas implementen sistemas de cribado para identificar de forma temprana estos antecedentes y el estado emocional de sus alumnos. "Al comprender que el bajo rendimiento académico puede ser un síntoma de traumas no resueltos, los educadores pueden ofrecer intervenciones psicológicas basadas en la evidencia que mejoren no solo el bienestar del estudiante, sino también la calidad de la futura atención al paciente", aseguran.

Efectos en los estudiantes de Medicina

 
Asimismo, el estudio explica que las experiencias traumáticas tempranas alteran las trayectorias neurodesarrolladas, dejando una "vulnerabilidad latente" en el individuo. Esta vulnerabilidad se manifiesta en la vida adulta como una mayor susceptibilidad a estados afectivos desagradables cuando se enfrentan a entornos de alta presión, como es el caso de las Facultades de Medicina, "  
El marco teórico utilizado, el modelo S-O-R (Estímulo-Organismo-Respuesta), ayuda a visualizar este proceso: las experiencias infantiles (estímulo) afectan el estado interno del estudiante (organismo), lo que finalmente dicta su comportamiento académico (respuesta). Esta perspectiva permite entender que el trauma infantil activa sistemas de estrés de forma crónica, lo que disminuye la eficiencia en el procesamiento de información y la memoria de trabajo.
 
En cuanto a la metodología, los investigadores emplearon un diseño de estudio transversal con una muestra de 1.004 estudiantes de Medicina de Guangzhou, China. La selección se realizó mediante un muestreo por conglomerados aleatorios entre mayo y noviembre de 2024, utilizando cuestionarios en papel para garantizar una alta calidad en los datos y el anonimato de los participantes.
 
Para medir las variables, se utilizó la versión revisada del Cuestionario de Experiencias Infantiles Adversas (ACEQ-R), que abarca desde el abuso hasta la privación socioeconómica. El compromiso académico se evaluó con la escala UWES-S, que mide dimensiones como el vigor y la dedicación. Por su parte, las emociones negativas se analizaron mediante escalas validadas internacionalmente para depresión (PHQ-9), ansiedad (GAD-7) y estrés percibido (CPSS).
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.