Sònia Aurell, estudiante de sexto de Medicina.
La
vocación en la Medicina es esencial, pero no siempre es suficiente para superar todos los obstáculos que aparecen en el camino para convertirse en médico. Sònia Aurell es uno de esos casos que conoce las dificultades de este proceso y ha sufrido por ello. En tercero de carrera
empezó a dudar de sus capacidades académicas hasta llegar a un punto en el que
tenía miedo de estudiar por temor a fracasar en sus objetivos. Esta idea desembocó en una fuerte depresión que le hizo abandonar la Medicina. Pero quien realmente siente pasión por esta profesión logra encontrar el camino de vuelta, y con la ayuda de la terapia y el cariño de sus seres queridos ha vuelto a la carrera y
se ha reconciliado con la Medicina.
Para Aurell, hay dos tipos de personas dentro de este ámbito: las que nacen con los fonendos de juguete colgados del cuello, y las que encuentran la pasión por esta profesión a última hora. Ella es de las segundas. Fue en tercero de la ESO, tras estudiar Biología, cuando comenzó a sopesar la posibilidad de convertirse en médica. "Pero no fue hasta el primer día en Bachillerato
cuando manifesté que quería entrar en Medicina. Desde ese momento se me quedó la etiqueta puesta y me aferré a esa idea", ha narrado a
Redacción Médica.
Sin embargo, esta alumna no contaba con un 'bache' en su periodo de formación universitaria que haría tambalear todos sus objetivos. En segundo de Medicina, por primera vez,
suspendió un examen final y eso fue un 'golpe directo' a la confianza que se tenía a sí misma. "De repente, empecé a dudar muchísimo de mis capacidades", ha lamentado, y desarrolló un "diálogo interno autocrítico" que
llegó a paralizarla totalmente cuando se enfrentaba a una prueba escrita. "
Me daba miedo estudiar por temor a fracasar", ha subrayado.
Depresión tras suspender un examen de Medicina
Llegó un punto en el que esos pensamientos eran tan potentes que empezó a
quedarse en blanco en los exámenes y no era capaz de "recordar nada", ni siquiera de entender los enunciados. Un bloqueo total producido por el miedo a fracasar y no lograr sus metas. Esta situación poco a poco fue empeorando y acabó derivando en
un episodio de depresión "bastante fuerte".
Siendo consciente de que la situación era insostenible, Aurell, muy a su pesar, decidió
abandonar la Medicina para preservar su salud mental. Ella trabajaba durante los fines de semana como camarera, y pidió un aumento de jornada para tener la mente ocupada en
temas que no estuviesen relacionados con el sector sanitario.
Abandonar la Medicina por una depresión
Tras unas semanas así, cuando se sintió preparada, empezó a dedicar su tiempo libre en elaborar una lista de pros y contras de la Medicina. "Escribía sobre mis prioridades y qué quería hacer con mi vida. Reflexionaba sobre dónde
me veía en un futuro y qué me haría feliz. Fueron meses de sentarme conmigo misma mientras salía del 'pozo' de la depresión, intentando no hundirme y analizando todas las soluciones y frentes abiertos", ha explicado, y afirma que "siempre" intentó tener presente que la vida "no se acababa" por haber hecho ese parón en la carrera porque lo veía "totalmente necesario".
Poco a poco,
su salud mental fue mejorando gracias a la intervención psicológica y el apoyo de sus seres queridos. Hablaba de su situación con "todo el mundo" y analizaba cada punto de vista para poder aclararse sobre su futuro. Fue gracias a estas conversaciones y su lista de pros y contras como se dio cuenta de que su
verdadera vocación era la Medicina y que intentar convencerse de lo contrario era "engañarse a sí misma".
Volver a estudiar Medicina tras dejarla
Es más, es consciente de que podía haber cogido otro camino profesional y "ser feliz", pero tiene claro que "siempre"
hubiera tenido la espina clavada de no ser médica en su interior. Así que, con las ideas claras, decidió que
volver a la facultad no significaba “tener que darlo todo bajo unas expectativas surrealistas”, porque le volvería a ocurrir lo mismo, sino que esta vez iría a su ritmo.
En la actualidad, Aurell es estudiante de sexto de Medicina y reconoce que "nunca" había estado tan segura de su futuro laboral como ahora mismo. "
Me he reconciliado con la Medicina", ha afirmado. Aunque sigue teniendo sus altibajos y no ha recuperado la confianza académica al 100 por ciento, sí está convencida de que tiene las
capacidades suficientes para ser una buena médica a nivel profesional y humano.
La Medicina para ella no solo es una nota o un
número en el MIR, sino "mucho más". No cree que un alumno necesite obtener matrículas de honor para ser un buen profesional, y su objetivo actualmente es aprender todo lo que le sea posible para ser "la mejor" profesional para sus futuros pacientes.
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