Florentino Pérez-Raya, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE).
El
Consejo General de Enfermería (CGE) blinda su campaña informativa “Pregunta a tu enfermera” ante las recientes acusaciones de intrusismo profesional vertidas por sectores médicos. La organización defiende la
formación de sus 355.000 profesionales como referente de salud fiable y legal para la población frente a los bulos digitales y la automedicación.
La controversia nace tras las críticas de varios colectivos médicos a una iniciativa que lleva tres años en marquesinas y hospitales sin haber generado fricciones hasta la fecha. El CGE argumenta que la
Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) otorga a las enfermeras la dirección y prestación de cuidados orientados a la prevención y recuperación de la salud. "Las enfermeras son graduadas universitarias encargadas de la promoción y el mantenimiento de la salud", aclara el organismo para actualizar una terminología que algunos sectores parecen ignorar.
La institución detalla que la normativa europea avala la capacidad de estos profesionales para diagnosticar de forma independiente los cuidados necesarios. En este marco, el Consejo sentencia que actividades como la sutura de heridas o la cirugía menor están plenamente integradas en sus
competencias históricas y legales, por lo que vincular estas prácticas con el intrusismo carece de fundamento jurídico.
Gestión farmacéutica
El conflicto se extiende al uso de fármacos comunes como el ibuprofeno, presentes en las viñetas de la campaña. El Consejo recuerda que la Ley de garantías y uso racional de medicamentos permite a la enfermería
indicar, usar y autorizar la dispensación de productos no sujetos a prescripción médica de forma autónoma. Respecto a los fármacos con receta, matiza que existen
protocolos y guías de práctica clínica, como la aprobada en octubre de 2023 para casos de fiebre, que regulan su actuación colaborativa.
"Lo que algunos colectivos médicos están negando son
funciones y competencias básicas", lamenta la organización. El CGE defiende que la educación diabetológica y el seguimiento de tratamientos farmacológicos son pilares de su labor asistencial, orientados a mejorar la adherencia terapéutica y evitar complicaciones derivadas de la propia patología o de la medicación.
Sanidad obsoleta
La respuesta del Consejo a las quejas administrativas es contundente y alude a un
cambio de paradigma en el sistema sanitario que consideran irreversible. La institución pide a los críticos que abandonen su "aversión al desarrollo de una profesión hermana" y dejen de mostrar una "nostalgia de una sanidad en blanco y negro en la que una enfermera les tenía incluso que ir a la taquilla y darle en mano su bata de trabajo".
El cierre del organismo apela a la eficiencia del sistema y a la
seguridad del paciente, cuestionando si quienes rechazan su labor prefieren que la ciudadanía se informe a través de personas sin formación en redes sociales. "Negar que un paciente consulte un problema de salud con un profesional cualificado es una actitud que atenta contra la legislación vigente, la salud pública y el sentido común", concluye el Consejo.
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