Julián Pérez-Villacastín, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos y director de Cardiored1.
Tras más de cinco años de funcionamiento, CardioRed1 ha pasado de ser una experiencia organizativa innovadora a convertirse en
un modelo consolidado con efectos medibles en resultados clínicos, equidad de acceso y coordinación asistencial. La red no se evalúa ya como proyecto, sino como una estructura estable cuyo impacto se refleja en
mortalidad, prevención y eficiencia del sistema sanitario madrileño.
CardioRed1 articula la atención cardiovascular entre el
Hospital Clínico San Carlos, el Hospital de Fuenlabrada, el Hospital Universitario Severo Ochoa y el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, dando cobertura a cerca de un millón y medio de habitantes. Desde su puesta en marcha antes de la pandemia, el modelo ha integrado protocolos, compartido sesiones clínicas y reorganizado procedimientos de alta complejidad, sustituyendo la lógica de hospitales aislados por
una estructura cooperativa en red, según explica en
Redacción Médica Julián Pérez-Villacastín, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos y director de este proyecto.
Así, destaca que CardioRed1 ha sido "la primera red en España en lanzar un
cribado de factores de riesgo cardiovascular en su población"
en 3.500 personas de 42 centros de salud. Los resultados fueron reveladores. "Había tanto riesgo cardiovascular oculto en población aparentemente sana que la Consejería de Sanidad ha decidido ampliarlo", señala Pérez-Villacastín.
"En los próximos meses, la Comunidad de Madrid será la primera en España en invitar de forma proactiva a población sana a realizarse este chequeo con una enfermera en su centro de salud.
Se invitarán 550.000 personas al año", continúa. Algo que pone en relieve "la
buena relación" entre Cardiología y Atención Primaria.
Reducción de mortalidad en síndrome aórtico agudo
Los beneficios clínicos de la red se evidencian en
patologías de alta complejidad, como el síndrome aórtico agudo: "Lo que hemos mejorado es puramente organizativo: cómo se detecta,
a quién llamas cuando lo detectas, lo rápido que llega la ambulancia para el traslado, y que opere el cirujano más experto". Por esta razón, Pérez-Villacastín insiste que "no es un nuevo robot, ni
un fármaco revolucionario, ni un dispositivo de última generación". "Es organización y
esa mejora organizativa ya ha salvado muchas vidas", afirma.
De hecho, Christian Bengoa, gestor sanitario en el mismo hospital y coordinador de Cardiored1, revela que "la
mortalidad del síndrome aórtico agudo
se ha reducido a la mitad", coincidiendo en que ahora "se ejecuta con más rapidez, con los mejores profesionales, en un nuevo circuito asistencial”.
Misma calidad y seguridad
Bengoa también resalta que uno de los hitos de este proyectos es la
movilidad de cardiólogos que "se desplazan entre hospitales" para hacer determinados procedimientos. En esta línea, Pérez-Villacastín detalla que "el verdadero hito está en lo concreto" y pone un ejemplo claro: "Que
un hemodinamista experto en tratar estenosis coronarias o un electrofisiólogo experto en tratar
arritmias, se desplacen a un hospital más pequeño y puedan ofrecer allí
la misma calidad y seguridad que en un gran centro".
Además, ambos coinciden en que CardioRed1 es un
modelo exportable a otras especialidades y territorios. "El reto es adaptarlo a nuestro contexto, pero la dirección está clara: organizar la atención cardiovascular por poblaciones, no por hospitales aislados. Y aquí tenemos en ocasiones un problema importante: los propios profesionales que
prefieren la continuidad a la innovación organizativa. Pero
es una cuestión de tiempo", afirma Pérez-Villacastín.
Equidad de acceso sin sesgo territorial
Otro de los efectos consolidados de CardioRed1 es la homogeneización de la atención, ya que hace que el acceso a procedimientos complejos y tecnología avanzada "
no dependa del código postal", sino que "el acceso a los servicios dependen de su necesidad", dice Bengoa. "Nosotros no hablamos de pacientes del Hospital Clínico San Carlos, hablamos de pacientes de CardioRed1", matiza Pérez-Villacastín, añadiendo que la "extraordinaria
dotación humana y tecnológica que tiene actualmente el Hospital Clínico, está al servicio de su millón de habitantes y de los otros tres hospitales".
Aunque observa que "el cardiólogo es el que mejor conoce al paciente y quien decide", sostiene que en esta red se aborda continuamente casos "de forma conjunta para elegir el mejor tratamiento en cada caso", llegando hasta a haber sesiones clínicas donde intervienen casi cien profesionales. Además, hay "mecanismos de seguimiento de citas y diferentes indicadores de calidad para asegurarnos de que los pacientes se benefician independientemente de dónde estén".
Experiencia del paciente
De esta forma, la red ha transformado la
experiencia del paciente, manteniendo la atención cerca de su domicilio y evitando desplazamientos innecesarios. "Los pacientes lo perciben de la forma más directa posible:
pueden quedarse cerca de su casa". "Que una persona de Fuenlabrada, Alcalá o Leganés no tenga que desplazarse al Hospital Clínico, un centro que no conoce, que le queda lejos, donde
la familia lo tiene más complicado para acompañarle, es algo que se nota desde el primer momento", sigue Pérez-Villacastín.
Además, enfatiza la importancia de la
coordinación entre equipos: "Cuando el caso lo requiere y el paciente tiene que venir al Clínico, la ventaja es que los equipos
ya se conocen entre sí: cardiólogos, cirujanos cardiacos y vasculares de los cuatro hospitales trabajan juntos de forma habitual". Así, asegura que no se trata de
"una derivación fría", sino de "un circuito donde los profesionales que te envían y los que te reciben se han mirado a la cara muchas veces, y eso cambia por completo la experiencia del paciente".
Pérez-Villacastín, en este contexto, resalta que "hay algo que funciona muy bien entre los médicos y las enfermeras", que es
"el idioma de la calidad". Y es que cuenta que cuando te sientas con cardiólogos de distintos centros y la conversación gira en torno a
cómo atender mejor a los pacientes, los facultativos se ponen de acuerdo "con relativa facilidad".
De aquí nace Cardiored1, un
"idioma común" que ha sido "clave para superar los retos iniciales de cohesión" entre distintos hospitales. Por otra parte, Bengoa asegura que con esta red "sabes que la calidad es mejor, que
eres más eficiente con los recursos y que los profesionales y los pacientes están más contentos,
incluido la Enfermería y los cardiólogos".
Futuro de la red y expansión
A pesar de los avances, la
integración digital sigue siendo un desafío. "Aquí es donde más recorrido nos queda por andar, ya que hoy por hoy
no existe comunicación alguna entre los médicos que tenemos que utilizar las historias clínicas electrónicas y los ingenieros que las desarrollan". Esto, asegura, repercute en que "se pierde demasiado tiempo el
labores puramente administrativas y falta integración entre centros".
"No es solo un
problema asistencial: es muy difícil conocer los
datos de actividad y, mucho menos, de calidad. Siempre estamos buscándonos la vida por distintos medios para medirnos", recalca.
En un futuro, le gustaría hablar de
"CardioRed 2, 3 y 4", así como que "toda la Comunidad de Madrid esté organizada de esta manera y que cada ciudadano, viva donde viva, tenga acceso a
la mejor prevención y atención cardiovascular posible". El objetivo final es evidente. Los pacientes "tendrán que desplazarse al hospital grande" para tratar los problemas más graves, pero el resto podrán
solucionarse en "su hospital cercano".
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