Diccionario de enfermedades

Cáncer de cabeza y cuello

Causas, síntomas y tratamiento del cáncer de cabeza y cuello
Los cánceres de cabeza y cuello agrupan a los cánceres que se originan en estas dos regiones corporales. Incluyen a los cánceres que aparecen en:
  • La boca o cavidad oral, incluyendo a los labios, lengua, paladar y encías.
  • La faringe, la cual se divide en nasofaringe (zona más alta por detrás de la nariz), la orofaringe (zona de la garganta que incluye las anginas, la parte de más atrás de la lengua y el paladar blando) y la hipofaringe (zona por detrás de la garganta).
  • La laringe o lugar donde se encuentran las cuerdas vocales.
  • La cavidad nasal (interior de la nariz) y los senos paranasales.
  • Las glándulas salivares.
La mayoría de estos cánceres proceden del crecimiento anormal de las células epiteliales, las células que recubren estas cavidades, excepto los cánceres de glándulas salivares.

Los cánceres de cabeza y cuello representan aproximadamente 3 de cada 100 cánceres y aparecen habitualmente en personas mayores de 50 años.

¿Cuáles son las causas del cáncer de cabeza y cuello?


Los cánceres de cabeza y cuello están muy relacionados con el consumo de tabaco y de alcohol. También se han relacionado con el consumo de marihuana y con la exposición a diferentes actividades laborales como la industria del níquel, la exposición a fibras textiles y el trabajo con madera. Algunos estudios los han relacionado con un escaso consumo de frutas y verduras.

Algunos cánceres de faringe son debidos a la infección por el virus Epstein-Barr o por el virus del papiloma humano, en este último caso relacionados con prácticas de sexo oral. Los cánceres asociados a infecciones por virus suelen afectar a personas de menor edad.

En algunos pacientes, antes del desarrollo del cáncer, se pueden distinguir lesiones precancerosas o premalignas: eritroplaquia (una zona de color rojizo) o leucoplaquia (una zona de color blanquecino). La biopsia de estas zonas puede demostrar zonas de hiperplasia, displasia, carcinoma in situ o de carcinoma.

Síntomas de este tipo de cánceres


Los síntomas de los cánceres de cabeza y cuello dependen de la localización:
  • Los cánceres de boca suelen manifestarse como úlceras que no cicatrizan, úlceras dolorosas o problemas en la fijación de dentaduras.
  • Los cánceres de faringe suelen producir síntomas ya en fases avanzadas. Si afectan a la parte alta de la faringe (nasofaringe) pueden producir obstrucción nasal, sangrado por la nariz (epistaxis) u obstrucción de la trompa de Eustaquio con desarrollo de una otitis media serosa caracterizada por dolor de oídos. La afectación de la orofaringe o de la parte posterior de la lengua, pueden producir alteraciones en la movilidad de la lengua, dolor de garganta o ronquera.
  • El cáncer de laringe suele presentarse con ronquera.
  • Algunos cánceres se presentan con la aparición de un ganglio en el cuello.
En fases avanzadas, estos cánceres pueden producir dolor intenso, dificultades para tragar, dificultades para el paso de aire, afectación de la piel o parálisis de nervios cercanos.

¿En qué se basa el diagnóstico?


El diagnóstico se basa en la inspección de la zona, en la realización de una prueba de imagen (un TAC, una RMN o un PET-TAC) y en la realización de una laringoscopia u otro tipo de endoscopia (esofagoscopia o broncoscopia), encaminada a evaluar el lugar donde se encuentra la lesión y realizar una biopsia de la misma. Las pruebas de imagen sirven también para valorar la extensión del cáncer.

En la mayoría de ocasiones se precisa realizar otras pruebas como un TAC del tórax para descartar la presencia de metástasis en el pulmón o una gammagrafía ósea para descartar la extensión del cáncer hacia los huesos.

Según la extensión del tumor se clasifican de acuerdo a la clasificación TNM. La T hace referencia a la extensión local del tumor (de T1 hasta T4, localizado en la zona hasta muy extendido localmente), la N a la presencia de ganglios afectados (de N0 a N3, no hay ganglios a ganglios muy grandes o alejados) y la M a la presencia de metástasis a distancia (M0 sin metástasis y M1 con metástasis). En función de su clasificación TNM, estos cánceres se dividen en diferentes estadios, distintos en función del tipo de cáncer. Los lugares en donde producen metástasis con más frecuencia son los pulmones, el hígado y los huesos.

¿Cuál es el pronóstico del cáncer de cabeza y cuello?


El pronóstico depende de su extensión local y a distancia, y de las características de las células tumorales al ser analizadas por el patólogo.

En los tumores localizados, sin ganglios ni metástasis, de un 60 a un 90% de los pacientes viven más de 5 años. En tumores con extensión local, la supervivencia es del 30% al 50%  a los 5 años.

El patólogo puede indicar que el tumor está:
  • Bien diferenciado.
  • Moderadamente bien diferenciado.
  • Pobremente diferenciado. Estos cánceres tienen un peor pronóstico.
Los pacientes con un cáncer en cualquiera de estas localizaciones desarrollan con frecuencia cánceres similares en localizaciones cercanas (en general de cabeza y cuello, pero ocasionalmente del pulmón o del esófago), de tal manera que las probabilidades de morir por el segundo cáncer son mayores que las de morir por el primero. Las recurrencias suelen presentarse en los 2 primeros años tras el tratamiento. Por este motivo es imprescindible realizar revisiones periódicas y estar pendientes de la posibilidad de nuevos síntomas que pongan sobre aviso de un nuevo cáncer en la zona.

Tratamiento de la enfermedad


El tratamiento de los cánceres de cabeza y cuello depende de la extensión del tumor:
  • Tumores localizados. Se trata de tumores en estadio T1 o T2 sin afectación ganglionar (N0) y sin metástasis (M0). El tratamiento busca la curación. Suele realizarse indistintamente cirugía o radioterapia (radiación externa o braquiterapia). La elección de una técnica u otra depende de la localización del tumor y de la experiencia del hospital con una y otra. En unas ocasiones se administra radioterapia después de la cirugía y, en otras puede intentarse tratamiento con quimioterapia antes de proceder a la cirugía o la radioterapia.
  • Tumores localmente avanzados (T3 y T4) o con afectación ganglionar. Puede intentarse la curación utilizando de forma combinada cirugía, radioterapia y quimioterapia. La administración de la quimioterapia puede ser previa, simultánea o posterior a la cirugía o a la radioterapia. En ocasiones, la utilización de quimio y radioterapia evita la cirugía.
  • Recurrencia del tumor o tumor metastásico. La intención del tratamiento no es curativa. El tratamiento es la quimioterapia, si bien en ocasiones requieren radioterapia local para reducir el dolor o evitar complicaciones locales del tumor. Se ha demostrado que el tratamiento combinado de quimioterapia e inmunoterapia, o el tratamiento con inmunoterapia solo, puede prolongar la supervivencia en estos pacientes.
En función de la localización del tumor, el tratamiento puede ser distinto en situaciones especiales:
  • Los cánceres de nasofaringe suelen tratarse con radioterapia, en muchas ocasiones asociada a quimioterapia. La supervivencia a 5 años varía en función de la extensión y oscila desde una supervivencia del 90% si están localizados (90 de cada 100 pacientes siguen vivos 5 años después del diagnóstico), hasta una supervivencia del 50% en cánceres extendidos.
  • Los cánceres de la cavidad nasal o de los senos nasales suelen tratarse con cirugía o radioterapia, en ocasiones ambas. A veces también se asocia quimioterapia.
  • Cánceres de las glándulas salivares. Suelen tratarse con cirugía y, si es preciso, con radioterapia asociada.
Tras el tratamiento del cáncer, en muchas ocasiones se precisa tratamiento reconstructivo y rehabilitación. La resección de parte de la mandíbula, el paladar o la laringe puede producir problemas de masticación, problemas para el paso del aire, para articular la voz o problemas estéticos. En ocasiones se precisa la colocación de prótesis en diferentes localizaciones que permiten restaurar las funciones perdidas o mantener un resultado estético aceptable.
Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica. Recomendamos al lector/a que cualquier duda relacionada con la salud la consulte directamente con el profesional del ámbito sanitario correspondiente.