Dice el refranero que “no se ganó Zamora en una hora”, y así es. Nuestra política, la de actualidad, esa que afecta a nuestro día a día, esa que nos debe hacer más fácil y cómoda la vida diaria, esa de la que todos hablamos y opinamos, de la que somos expertos como cualquier “tertuliano”, vive un momento complicado y, derivado de ello, estamos viendo las miserias y las entrañas de nuestros políticos.   

Gobiernos de España y de CCAA pendientes de posibles acuerdos, dejan en suspenso la constitución de gobiernos, aunque curiosamente todo sigue funcionando sin más problemas de los habituales. Esto es una muestra palpable de la, hasta cierto punto, inutilidad de los gobernantes; inutilidad en todos los sentidos, que son bastante inútiles y que además son prescindibles.

De todo esto, lo que más me ha sorprendido, como afectado por el entorno sanitario, es la poca ilusión, importancia, peso o atractivo que tiene la Sanidad. El Ministerio de Sanidad, con pocas competencias en cuanto a gasto, pero con infinitas posibilidades de gestionar desde la cohesión del Sistema, no parece importarle a nadie. La “negociación” entre PSOE y Podemos para intentar llegar a un acuerdo de cara a configurar un gobierno de coalición, ha demostrado que a ninguno le interesa la Sanidad. Los unos la ceden con facilidad y a los otros no les interesa y la consideran un “botín menor”, una silla de medio pelo.


La investidura fallida "es una muestra palpable de la inutilidad de los gobernantes"


Eso sí, no hay día en el que no se hable de la gran Sanidad Pública que tenemos, lo buena que es, la universalidad, la grandeza del Sistema. Para colgarse medallas y ponerse al frente de éxitos les falta tiempo, pero para asumir sus competencias dándole la importancia que tiene, para eso, no hay tiempo ni ganas.

No sé qué pasará con las negociaciones, no sé si habrá Gobierno en septiembre o nuevas elecciones en noviembre, pero lo que si sé a ciencia cierta es que la Sanidad no le importa a ninguno. Menos mal que quedan los profesionales, los verdaderos responsables de hacer que el Sistema funcione, a pesar de quienes lo gestionan.

Hay retos por delante muy importantes. Aumentar el PIB dedicado a Sanidad, mejorar la cohesión del Sistema, dar respuesta a los graves problemas de falta de profesionales y la gran precariedad que sufrimos, mejorar las infraestructuras, adecuar las condiciones laborales a lo que se necesita, terminar por resolver las macros OPEs pendientes, los traslados, adecuar las especialidades a la realidad (urgencias, infecciosas…etc.), cartera de servicios única y coordinada, calendario único de vacunación…etc. Demasiadas cosas pendientes y pocas expectativas de solución. Equipos ministeriales de corta duración, cambios permanentes, proyectos a medias, todo por hacer, y los grandes dirigentes políticos jugando con la Sanidad como moneda de cambio, y encima nadie la quiere. 

¿Hasta cuando seguiremos así? Si los profesionales actuáramos de esta forma tendríamos serios problemas, nos acusarán de dejación de funciones, de “vaguear y escaquearnos”, pero que esto lo hagan nuestros insignes dirigentes políticos lo vemos como normal. Qué pena, al final el refranero es muy cierto, Zamora no se tomó en una hora.