Estas cuestiones se sumarian a las cuatro ya impugnadas por el Ministerio de Sanidad

 Un momento durante el examen MIR. La resaca del examen MIR 2026 celebrado el pasado 24 de enero ha dado paso a la fase técnica más crítica: las impugnaciones.
Un momento durante el examen MIR.


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La resaca del examen MIR 2026 celebrado el pasado 24 de enero ha dado paso a la fase técnica más crítica: las impugnaciones. La academia CTO ha detectado siete preguntas con base sólida para su anulación tras analizar el cuadernillo oficial. El equipo docente fundamenta estas objeciones en errores de traducción, omisión de material gráfico imprescindible y contradicciones directas con las guías clínicas vigentes, fallos que podrían alterar el baremo final de miles de aspirantes. Estas preguntas con opcion de ser impugnadas se sumarían a las cuatro ya anuladas por el Ministerio de Sanidad. 

La reclamación más evidente afecta a la pregunta 19 de la versión 0, vinculada a Dermatología. El enunciado referencia dos imágenes para el diagnóstico de un penfigoide ampolloso, pero el cuadernillo impreso solo incluyó la primera. La academia advierte que la ausencia de la segunda fotografía, donde debían apreciarse erosiones en el costado izquierdo, impide la orientación diagnóstica sin parámetros bioquímicos. El médico contó con información incompleta, lo que invalidaría la prueba.

En el bloque de Cirugía Plástica, la pregunta 77 presenta un error de traducción que altera el concepto médico. CTO detalla que el uso del término "bolsa" no equivale al "pocket" (bolsillo) de la literatura quirúrgica. Esta imprecisión semántica genera ambigüedad conceptual. Además, los docentes matizan que un bolsillo ajustado no justifica el fracaso de la expansión tisular, ya que el procedimiento busca precisamente dilatar los tejidos progresivamente.

El rigor de las guías de práctica clínica choca con la respuesta oficial en la pregunta 122 (Cardiología). El Ministerio da por válido el diagnóstico de la miocardiopatía de Tako-Tsubo mediante electrocardiograma y ecocardiografía. Sin embargo, CTO recuerda que las guías europeas de 2023 exigen descartar enfermedad coronaria mediante coronariografía invasiva o TAC. "No se puede diagnosticar a partir de un ECG y un ETT", sentencia el informe, que añade que el consenso internacional de 2018 respalda esta obligatoriedad.

La Medicina no admite ambigüedades


Similar controversia presenta la pregunta 142 sobre patología tiroidea. La respuesta correcta señala una tiroiditis destructiva, pero el enunciado describe un "aumento de la vascularización". El equipo médico argumenta que este hallazgo es patognomónico de la enfermedad de Graves ("infierno tiroideo"), mientras que las tiroiditis destructivas cursan con flujo bajo. La opción validada contradice la semiología ecográfica expuesta.

La fisiopatología centra la impugnación de la pregunta 139 (Hematología). El caso presenta a una paciente con lupus y reticulocitos elevados, pero la respuesta oficial apunta a una anemia inflamatoria. CTO aclara que la inflamación suprime la eritropoyesis, lo que cursa con reticulocitos normales o bajos. La elevación de estos marcadores sugiere hemólisis, una opción que el tribunal no contempla como principal, haciendo la pregunta inviable fisiológicamente.

Por último, la ambigüedad marca las preguntas 132 y 3. En la primera, se prescribe dexametasona para una supuesta compresión medular que la clínica no confirma (déficit unilateral sin afectación de neurona motora superior). En la segunda, relativa a Digestivo, los expertos lamentan el solapamiento terminológico entre "colitis isquémica" e "isquemia mesentérica no oclusiva", ambas patologías indistinguibles en el contexto de bajo gasto descrito.
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