Rafael Matesanz, fundador y exdirector de la Organización Nacional de Trasplantes
Mié 16 enero de 2019. 16.20H
Crónicas desde el Ampurdán
Hace unos días se hacían públicos los datos de donación y trasplantes con el enésimo récord, la reválida del liderato mundial por 27º año consecutivo y como casi siempre, el logro de máximos históricos. En el último lustro se ha producido un aumento de la actividad nada menos que del 37 por ciento, el mayor incremento de la historia de la ONT. Responsables sanitarios estatales y autonómicos se congratularon y ufanaron públicamente de los datos y de la salud de nuestro sistema de trasplantes, lo cual está muy bien, pero nadie hizo hincapié en algo obvio: los grandes aumentos de actividad y los nuevos programas que los han hecho posibles como la asistolia o la captación de donantes fuera de la UVI, suponen un incremento paralelo de la sobrecarga de trabajo de todo el sistema.

Tanto las coordinaciones como los equipos de trasplante, médicos y enfermería las están soportando día a día, no solo en la actividad diaria sino en el acumulado de pacientes con injerto funcionante que crece a ritmo vertiginoso con todo lo que ello implica de consultas y ocupación de camas. Y todo ello pese a las muchas dificultades habidas durante los años de crisis que a duras penas comienzan a corregirse ahora. En la oficina central de la ONT, tanto las enfermeras coordinadoras como los médicos soportan con la misma plantilla una sobrecarga de trabajo que poco tiene que ver con la de hace una década, tal como puede deducirse de las cifras publicadas.

Casualmente el mismo día, la ministra de Hacienda presentó el proyecto de presupuestos generales del estado (que nadie sabe si saldrá adelante o no). Un teletipo de Europa Press tras analizar los incrementos en una serie de partidas del Ministerio ahora denominado MSCBS (la mayoría en Asuntos Sociales), señalaba que el Gobierno había aumentado el presupuesto de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) nada menos que en un 50 por ciento (pasando en números redondos de 4 a 6 millones de euros), enumerando a continuación 9 ambiciosas líneas de acción, que son ni mas ni menos las que viene llevando a cabo exitosamente la ONT.

El titular me llamó la atención porque desde los primeros años de la constitución de la ONT como organismo autónomo, su presupuesto en los últimos 12 años no había aumentado absolutamente nada en términos absolutos sin siquiera compensar la inflación y hasta algún año hubo que el ministro de turno nos los redujo porque decía que éramos “muy eficientes”. Por un momento llegué a creer que por fin se hacía justicia con la ONT y se atendían sus necesidades crecientes a la vista del evidente aumento de actividad y los nuevos programas afrontados. Sin embargo, mi natural escepticismo y no poca experiencia, pronto me llevó a pensar que probablemente fuera un error.

En principio no lo parecía porque aparte de que nadie lo desmintió, en la presentación de los PGE por parte de Sanidad realizada al día siguiente se insistía en una de las diapositivas que a la ONT se le habían añadido 2,1 millones de euros, la noticia se recogía en varios digitales especializados y la propia representante de Podemos en la comisión de Sanidad del Congreso le concedía verosimilitud y pedía explicaciones por ello en estas mismas páginas de Redacción Médica.

Pero nada más lejos de la realidad. Analizando los PGE se constata que lo que ha ocurrido ha sido un añadido en el Capítulo IV de los famosos 2,1M millones como Transferencia “Para subvencionar a instituciones y entidades de cualquier titularidad sin ánimo de lucro, para el fomento de la donación y el trasplante de órganos y tejidos”. Son las mismas subvenciones que desde los inicios de la ONT han servido para formar profesionales y mantener las coordinaciones autonómicas, que son distribuidas entre hospitales y CCAA por acuerdo del Consejo Interterritorial, y que en los momentos más duros de la crisis se redujeron en un 20 por ciento con gran escándalo político pero sin que posteriormente hayan vuelto a sus cifras previas al cambiar los responsables y pasar a mandar los escandalizados. Hasta ahora siempre habían estado en los presupuestos generales del Ministerio que se encargaba de parte de su tramitación administrativa y este año han decidido que la ONT se haga cargo de todo el proceso de principio a fin.

Es decir, lo único que se ha producido es un trasvase de fondos de una parte a otra sin que ello suponga en absoluto más presupuesto. En términos reales y fuera ya de esta partida, los presupuestos de la ONT del 2019 suponen un incremento del 1,5 por ciento respecto al año anterior, muy lejos de los titulares de prensa. Un simple ejemplo de contabilidad creativa.
Valga esta ocurrencia presupuestaria para dejar constancia de algo que los que llevamos viviendo la ONT durante muchos años llevamos advirtiendo hace tiempo: nuestro sistema de trasplantes ha resistido a duras penas la crisis gracias al notable esfuerzo de toda la sociedad española y especialmente de sus profesionales sanitarios. Pero si pasada ésta no se la consolida adecuadamente, al menos aumentando su dotación de manera proporcional al incremento de actividad y de trabajo, corremos el riesgo de que se pierda gran parte de lo tan trabajosamente conseguido. Nada aguanta hasta el infinito sin deteriorarse.

Y por último, si en este apartado minúsculo de los presupuestos hay esta contabilidad creativa…¿cómo será el resto de lo que contó la ministra de Hacienda? Decididamente el papel de los presupuestos lo aguanta todo.