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No son fuegos artificiales, son bengalas

Por Mariano Aviles, presidente de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico
Martes, 27 de octubre de 2015, a las 21:52
No sorprenden ya los ataques de cíclicamente tiene que soportar la farmacia y su modelo en España. Asistimos una vez más al fuego de fogueo para ver reacciones, no son fuegos artificiales coloristas, son bengalas que permiten iluminar el campo de tiro para que después de fijar el objetivo, disparar sobre seguro.

El informe que ha sacado el miércoles la CNMC “amenazando” al modelo Mediterráneo de Farmacia, es decir el nuestro, ha lanzado a todo el sector a opinar sobre ello, para todos a una explicar las bondades del sistema que, sin duda, las tiene y muchas. Yo vengo a hacer una consideración algo distinta, una vez que ya se ha analizado el contenido del “estudio” citado.

De todos los ataques, hasta ahora, la farmacia ha salido indemne e incluso reforzada, las instituciones colegiales han jugado bien su papel y han hecho gala de la responsabilidad que se les exige. La farmacia ha ganado cuando se le ha puesto en jaque, los ciudadanos hemos ganado y seguimos ganando con este modelo, y las Administraciones…..las Administraciones son las que mayor rédito obtienen de este tema. ¿Se puede pagar menos por tanto profesional de calidad y comprometido a su servicio?, por eso….¿Como no van a defender las Administraciones el modelo, si además de barato pagan cuando pueden o cuando quieren después de atender otras cuestiones de menor sensibilidad que dar cobertura a las necesidades de la salud de los ciudadanos?; juegan, sin duda, con la moderación del profesional farmacéutico.

No obstante,” tanto va el cántaro a la fuente” que pese a estar armada de razones la farmacia y su sistema de prestación, por mucho apoyo poblacional que podamos hacer, de vez en cuando las bengalas surcarán el cielo y es mejor que no se esté al descubierto; hay que tener en cuenta, además, un factor que preocupa más que nunca y es la inseguridad jurídica que destila el enjambre político actual que muy poco o nada sabe de la problemática de la farmacia y que la conocen en muchos casos porque es un “sitio donde venden aspirinas”; ¡para echarse a temblar!.

Nos desbordan opiniones de políticos que intentan posicionarse en esto de los medicamentos y de la salud ciudadana; un día apuntan hacia un lado y el otro hacia el contrario; no hay criterios sólidos que se puedan tener en cuenta; parece que sobran las razones técnicas que decaerán ante las razones de conveniencia política, razones que a veces, si vienen de Europa, ya sabemos lo que hay.

Hoy por hoy la profesión farmacéutica está castigada con importantes multas; expedientes sancionadores con motivaciones increíbles e imposibles de defender, que para nada suponen una amenaza para la salud de la población, pero que tropiezan con la “verdad universal” de las Administraciones que aplastan sin rubor el beneficio de esta actividad, ya de por si maltrecha; pese a ello el farmacéutico cada día se levanta para hacer gala de su profesionalidad y nadar contracorriente.
No obstante lo anterior, en cualquier momento, a la vista del panorama político y la inseguridad política que nos envuelve, alguien en algún momento puede estar pletórico de ocurrencia y pudiera superar los criterios de la CNMC, sin posibilidad de recurso. Esto preocupa.