Jue 26 marzo de 2020. 20.00H
Editorial
La puesta en marcha del improvisado hospital en Ifema ha supuesto una dura prueba, que ha testado el ingenio del sector sanitario español. Si el mundo se quedaba con la boca abierta con la construcción en días en China de hospitales para hacer frente al coronavirus, no es menor la hazaña hecha en Madrid en apenas una semana.

Lógicamente, para crear un hospital de este tipo la cuestión no está  solo en poner camas, panelar 'habitaciones', o tratar de dotarlo con personal sanitario y no sanitario. Ha colaborado mucha gente, echando horas y horas, dando igual de noche que de día.

Pero aunque la intención humana sea infinita para salir de esta difícil situación que ha provocado el Covid-19, la realidad técnica plantea desafíos a veces imposibles. Y ante lo imposible solo cabe el conocimiento técnico de primer nivel.


El valor de un país no solo es su músculo público; también es importante que el sector privado sea excelente, como se ha demostrado en la pericia técnica de Carburos Metálicos y Air Liquide en el hospital de Ifema


Es lo que han demostrado ingenieros y empresas de gases medicinales españolas ante el desafío de hacer unas instalaciones nuevas en Ifema, en unas situaciones muy adversas, tanto de premura de tiempo como escasez de recursos. Ha sido posible gracias a que la iniciativa privada en España de empresas como Carburos Metálicos y Air Liquide es de primer nivel.

El valor de un país no es solo su músculo público, como estamos viendo, que es sin duda importante. También lo es que el sector privado sea fuerte, y que en el día a día cotidiano se valore esa profesionalidad que ahora se ve que además es a prueba de pandemias.

Por eso, cuando se convocan concursos públicos y se 'tiran' los precios, o cuando se da entrada a empresas que no son especialistas de verdad en esas terapias, en el fondo el sector público está castigando al propio país, a la propia comunidad autónoma que lo hace, al mismísimo paciente, porque estamos viendo que (como dice el refrán), lo barato sale muy, muy caro.

Esta gravísima crisis del coronavirus nos tiene que servir para hacer muchas reflexiones, entre ellas que el Sistema Nacional de Salud lo sostenemos entre todos, y que cuanta más excelencia pongamos a su servicio mejor respuesta tendremos en todos los escenarios, en la asistencia habitual en un hogar o un hospital, o en estas circunstancias tan complicadas y excepcionales como las que estamos sufriendo. No es cuestión de dinero, es cuestión de si queremos un sistema sanitario integrado por los mejores. Y los mejores nunca sobran.