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Las negligencias de una consejera enajenada y un president cómplice

Por Jordi Caplliure, enfermero y miembro de la Junta Directiva de SanitatSolsUna
Miércoles, 07 de febrero de 2018, a las 13:10
En el Hospital de La Ribera trabajan profesionales de prestigio reconocido nacional e internacional. Si la calidad del hospital se ve mermada debido a la reversión, ningún profesional con reputación querrá trabajar en él.

La reversión del Hospital Universitario de La Ribera no sólo acarreará un aumento de las listas de espera, la pérdida de especialidades (obligando a la población a desplazarse como hace más de 20 años), la transformación de un hospital comarcal de primera línea y referente en un simple hospital comarcal “cualquiera” o lo que es peor: fuga de talentos. También habrá una pérdida importante que nadie tiene en cuenta y que a la larga traerá consecuencias negativas tanto para la población como para los profesionales y estudiantes (tanto residentes como de otros grados o módulos). Me refiero a la investigación.

El fomento de la investigación sanitaria es esencial. La integración de ésta con la práctica clínica, junto con la adaptación de los conocimientos de los profesionales sanitarios y las necesidades de salud, favorece una mayor calidad de los servicios sanitarios y una mejor y más rápida implantación de los avances científicos en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades.

El Hospital de La Ribera realiza, a día de hoy, importantes inversiones en investigación y docencia. Gracias a las herramientas de gestión actual del modelo Alzira, se fomenta la participación en ensayos clínicos y en líneas de investigación como hay en el uso racional del medicamento, carcinoma pulmonar, patología endocrina, salud mental, fragilidad y envejecimiento, enfermedades infeccionas y microbiología, etc. También se apuesta por una formación sanitaria especializada de calidad e independiente a la industria farmacéutica, tanto en los profesionales residentes o en prácticas como en la formación de sus trabajadores de todos los estamentos.

¿Que ocurrirá después de la reversión? Se perderán ayudas a la investigación, disminuirá de producción científica, se perderán los debates en I+D, será imposible realizar proyectos de investigación internos, se eliminarán estímulos a la investigación, no se firmarán contratos con agencias externas sobre investigación, perderemos premios en publicaciones y seguro se harán menos tesis doctorales, cursos, formación continua y especialización que ahora mismo facilita el hospital a todos sus profesionales.

El departamento colabora y tiene convenios de colaboración con multitud de sociedades y entidades científicas (Sociedad de Medicina Interna de la Comunidad Valenciana, Sociedad Valenciana de Neumología, Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana, Fundación Sociedad Española de Cirugía Torácica, etc.) para la realización de cursos, ensayos e investigaciones. Y todo esto, al final, repercute en el paciente, en el contribuyente de La Ribera, que tras la reversión perderá estos estímulos en investigación para los profesionales que trabajan en La Ribera. Y yo me pregunto ¿lo pagará usted, señora Montón? ¿De dónde sacará el dinero?

El Departamento de La Ribera ha convocado becas de ayuda a la investigación para sus profesionales por un valor de 530.000 euros desde el año 2000. Además, desde el 2016 financia proyectos de investigación dirigidos a promover a jóvenes investigadores por un valor de 4.000 euros al año. Sólo durante el 2017 el CEI-CI aprobó 92 trabajos de investigación, y se concedieron 19.000 euros en ayudas internas a proyectos en el Departamento de Salud de La Ribera; 10.400 euros en premios a publicaciones con impacto; y 4.000 euros a premios por tesis doctorales.

La labor de investigación realizada por el personal del Departamento de La Ribera se plantea como una actividad añadida a la meramente asistencial que requiere un importante esfuerzo y dedicación. Así el Departamento de Salud de La Ribera premia la labor científica como publicaciones científicas y tesis doctorales, realizando con ello un reconocimiento y estímulo a esta tarea adicional que da valor y proyección profesional. En total han sido premiados un total de 46 profesionales con 17.000 euros. ¿La Consejería incentiva de esta manera a sus profesionales?

Como la respuesta es no, como ya se ve en los otros departamento de salud de gestión directa, la pérdida de esta apuesta del modelo Alzira por la investigación conllevará la disminución de producción científica (publicaciones, comunicaciones en congresos, etc) y con ello, el nombre de Alzira y La Ribera también se verá afectado negativamente, desapareciendo del escenario tanto nacional como internacional en las publicaciones médicas.

¿Y qué pasa con la formación de nuevos profesionales? Los nuevos profesionales sanitarios que viven en el Departamento de La Ribera también tienen mucho que perder, dado que sólo en 2015 y 2016 se han realizado 66 y 84 trabajos fin de grado respectivamente, a parte, trabajos fin de máster.

Esta idea política y demente de la reversión, ha supuesto ya un escenario desmotivador y de incertidumbre que no solo ha frenado, sino también ha bloqueado numerosos proyectos de investigación a partir del 31 de marzo.

Pero por desgracia, esto no es todo. También se paraliza la actividad docente, incertidumbre en la elección de plazas de residentes de 2018, imposibilidad de aceptación de estancias internacionales de alumnos de pregrado.

En formación externa, el Departamento de La Ribera invirtió 515.000 euros para la formación de profesionales sólo en 2017 (en los últimos 10 años el departamento ha invertido 5.065.000 euros)

En resumen, se ha trabajado mucho y se han realizado importantes esfuerzos para conseguir todo lo descrito anteriormente, y todo este esfuerzo y saber puede esfumarse y quedar en el olvido por una simple idea política, una deuda electoral o la mezquindad de una consejera incapaz de valorar el conjunto de un gran trabajo realizado por los profesionales del Hospital de La Ribera en estos 20 años.

Señora Montón y señor Puig, no pueden excusarse en el simple hecho de un programa electoral, y mucho menos cuando los datos (asistenciales, de calidad, listas de espera, morbilidad…) que sus propios informes de la Consejería avalan la gestión del hospital de La Ribera. Es incomprensible e incluso negligente seguir con la idea de revertir un hospital que funciona a pleno rendimiento, ofreciendo una calidad excelente a un menor coste que un hospital público. Su metedura de pata va a ser financiada por todos los valencianos/as y las consecuencias las pagaran los pacientes de La Ribera. Ojalá les quede 0,5 microgramos de raciocinio y recapaciten.
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