Redacción Médica
16 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 08:50
Opinión > La sanidad desde el ángulo izquierdo

La financiación de los centros de referencia del SNS

Lunes, 25 de febrero de 2013, a las 19:17

Por José Martínez Olmos, portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso de los Diputados

 

La cohesión del Sistema Nacional de Salud es de enorme importancia para la calidad asistencial y para la eficacia de las intervenciones de nuestros servicios sanitarios.

En ese sentido, los centros, servicios y unidades de referencia se han constituido en un elemento trascendental para este objetivo de ofrecer calidad y cohesión.

Cuando se necesita una técnica concreta o un abordaje sanitario complejo para enfermedades poco frecuentes o que requieren complejidad tecnológica, estos centros, servicios o unidades de referencia pueden dar respuesta adecuada, aún cuando no estén disponibles en el territorio de residencia de un paciente.

Ese es el sentido de estas unidades. Y esta es la clave que explica su nacimiento y desarrollo en el seno del Consejo interterritorial, allà por el año 2007.

Un elemento de garantía para estos centros y unidades es el hecho de que el Ministerio de Sanidad asumiera un papel de liderazgo en el proceso, haciendo que la designación de esos centros y unidades se realizara con garantías para los pacientes, al tiempo que asumiera la financiación de su funcionamiento mediante el Fondo de Cohesión Sanitaria. Se ha llegado a pagar desde el 90% del coste de cada proceso al inicio, hasta llegar a plantear el 100% a final del mandato del Gobierno socialista.

Pero en los Presupuestos Generales del Estado para 2013, el Gobierno de Rajoy ha dado un enorme paso atrás. Ha decidido dejar de financiar estos centros y unidades.

A partir de ahora, son las comunidades autónomas, que remiten pacientes a dichos centros y unidades, las que han de pagar el coste del proceso a los servicios de salud receptores de esos pacientes.

En estos tiempos de dificultad económica, esta decisión es un error muy grave. Las comunidades autónomas, que tienen enormes dificultades presupuestarias, van a tener pocos incentivos para remitir pacientes a otras autonomías por falta de recursos, y van a procurar atender el máximo de procesos en sus propios servicios.

El Gobierno debe rectificar. Recortar el presupuesto del Ministerio a costa de la calidad y de la cohesión no es admisible.