La atalaya sanitaria
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17 enero 2023. 08.00H
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Dice Joseph Conrad que, “enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!”. Pues bien, es evidente que tenemos un problema, un serio problema, con la Sanidad, con el estado del Sistema Nacional de Salud, un problema que se arrastra ya desde hace décadas, que es trasversal al Sistema, incluso me atrevo a decir que está profundamente arraigado en el mismo y que no distingue de ideologías o colores políticos.

Son muchas las voces que se alzan y denuncian que el modelo de nuestro Sistema de Salud ha claudicado, no es que esté agonizando, es que es un muerto viviente. Se mantiene por la inercia, el trabajo rutinario de sus profesionales, la demanda persistente de los pacientes, la rutina de un día a día que no es capaz de decir basta y exigir a los políticos que se tomen medidas urgentes y se de una solución que permita mantener un Sistema Sanitario moderno, actualizado, cercano, accesible, resolutivo, centrado en lo necesario y en los pacientes. No es mucho pedir, aunque evidentemente no lo vemos en el horizonte cercano.


"Es evidente que tenemos un problema sercio con la Sanidad y el estado del SNS"



Hace tiempo que los diferentes Servicios de Salud vienen mostrando señales de alarma, los profesionales reclaman que se solucione el déficit de personal, que se mejoren estructuras, que se actualicen las cargas burocráticas impropias de una Sanidad del siglo XXI y la digitalización, que se conceda a los profesionales lo que merecen, que el marco que regula sus condiciones laborales se adapte a los tiempos y sus necesidades.

Lo reclaman las sociedades científicas, los colegios profesionales, las asociaciones de pacientes, los propios gestores, los sindicatos médicos, los estudiantes y los decanos, todo aquel que tiene algo que decir en este tema. Es más, los propios médicos y demás facultativos están inmersos en unas “huelgas por la dignidad” que se extienden cada día por más Servicios de Salud.


Oposición y gobernanza


Ante esto, quienes tienen la posibilidad de afrontar el problema y buscar soluciones, los políticos, todos, sin diferencias de color o ideología, allá dónde gobiernan esconden la cabeza y, dónde no lo hacen, alzan la voz para pedir soluciones. Es una constante. En la oposición se vive muy bien, cuando gobiernas no vale predicar, hay que dar trigo. Entonces las cosas cambian y todo se olvida, que si no es el momento, que si no hay recursos, que si no hay presupuesto, que es muy complicado, que esto y lo otro.

Siempre es culpa del otro, es “la izquierda pancartera”, “no son los médicos, son los médicos de izquierdas, podemitas y bolivarianos”, “son sindicatos de la ultraderecha fascista”, “no quieren el progreso, solo recortar derechos”, … ¡Cuantas de estas tonterías escuchamos! Todo para no decir con claridad que tenemos un problema y hay que buscar la solución.


"Hay que reiniciar el SNS, el modelo estaturario, al menos para los facultativos, ha muerto y no funciona. Es necesario un cambio radical"



Llevo tiempo escribiendo sobre esto, proponiendo un cambio, diciendo que hay que reinventar y reiniciar el Sistema de Salud, que el modelo “estatutario”, al menos para los facultativos, ha muerto y no funciona, que es necesario un cambio radical. Es clamar en el desierto, denunciar el problema y hacerlo sin que los que pueden y deben afrontarlo se lo tomen en serio. Lo triste es que es posible encontrar una solución, que pasaría por, en primer lugar, reconocer que tenemos un problema, que lo tenemos todos, no solo las Comunidades Autónomas que no gobierno, no “las mías”, por supuesto, y que la solución debe venir desde el análisis y la reflexión, el consenso, el acuerdo de todas las partes implicadas, desde los propios profesionales, los pacientes, los políticos y gestores.

Para finalizar, como decía Joseph Conrad, los problemas se resuelven enfrentándole a ellos, ¡enfrentándose!, y me atrevo a añadir que como no se resuelven es mirando a un lado, buscando las “ocurrencias” habituales y sacando el ventilador para esparcir lo que todos sabemos. Problema, reconocerlo, análisis, alternativas, propuestas, consenso, soluciones. Parece sencillo, pero la realidad es que, de momento, se me antoja imposible.