Esta frase de Alejandro Hernández, “negociar es descubrir lo que realmente desea la otra parte y mostrarle la manera de conseguirlo, mientras usted consigue lo que desea”, es un buen resumen de lo que en estos momentos necesita la sanidad y el conflicto que se vive con los médicos y facultativos.

La situación de tensión mantenida entre los médicos y facultativos del Sistema Nacional de Salud (SNS) y el Ministerio de Sanidad es reflejo de una crisis estructural que excede las legítimas reivindicaciones salariales o laborales puntuales. Este conflicto, que ha afectado la calidad asistencial, tiene su origen en el agotamiento de un modelo de gestión, la falta de relevo generacional planificado y el profundo desgaste físico y emocional de un colectivo que sostuvo al país durante la crisis sanitaria.

Ambas partes comparten un objetivo común irrenunciable: la defensa de una sanidad pública de calidad, que requiere de médicos motivados y valorados. Partiendo de esta premisa, la siguiente propuesta de acuerdo busca la construcción de una hoja de ruta que convierta el SNS en un lugar atractivo para ejercer la Medicina, garantizando su sostenibilidad futura.

El pilar fundamental sobre el que se asienta esta propuesta es la creación de un Estatuto Marco del Médico y Personal Facultativo, que homogenice derechos y obligaciones en todo el territorio, superando las actuales desigualdades entre servicios de salud autonómicos y reconociendo la especificidad, la alta responsabilidad y la penosidad de la profesión médica.

Estatuto Marco del Médico y Personal Facultativo (la base del acuerdo)


Para que el resto de medidas sean efectivas y permanezcan en el tiempo, se hace imprescindible dotar al colectivo médico de un instrumento legal propio. Este Estatuto, a desarrollar en el plazo de un año mediante una comisión paritaria, contendría:

Definición de la profesión y sus funciones: delimitar claramente las competencias del médico, protegiéndolo de la asunción de tareas burocráticas o administrativas que no le son propias y que le roban tiempo asistencial.
Régimen de jornada y descansos propio: establecimiento de un cómputo de jornada especial que contemple la particularidad de las guardias, la atención continuada y la fatiga laboral, garantizando tiempos de descanso obligatorios y no acumulables.

Garantías en la formación continuada: reconocimiento del tiempo de formación como tiempo de trabajo efectivo y su vinculación obligatoria al desarrollo de la carrera profesional.

Régimen disciplinario específico: sustituir la aplicación de la normativa general por una específica que valore el contexto clínico, la lex artis y la responsabilidad profesional objetiva, protegiendo al facultativo ante la creciente judicialización.

Independencia técnica: blindaje legal que garantice que las decisiones clínicas basadas en la evidencia científica prevalecen sobre criterios exclusivamente administrativos o de gestión economicista.

Reconocimiento profesional, retribución y jornada laboral


Es imposible disociar la calidad asistencial de las condiciones laborales de los médicos. Por ello, y en consonancia con el nuevo Estatuto, se propone:

Actualización y convergencia salarial: creación de una mesa técnica con el objetivo de armonizar las retribuciones médicas en todo el territorio, corrigiendo desigualdades. Se priorizará el reconocimiento económico de la penosidad, la responsabilidad y la exclusividad.

Jubilación digna y relevo generacional: aprobación de coeficientes reductores para la jubilación anticipada de los facultativos, sin penalización. Simultáneamente, se implementará un plan de contratación de refuerzo que permita la tutorización de los MIR y evite la sobrecarga de los médicos en activo.

Registro de jornada y descanso digital: implantación efectiva de un sistema de registro horario que garantice el cumplimiento de los descansos y limite las guardias de alta fatiga, con el objetivo de reducir la cronificación del estrés laboral y el "burnout" en el colectivo médico.

Plan de choque contra la temporalidad y precariedad


La alta tasa de interinidad y eventualidad entre los médicos es uno de los principales focos de desmotivación y fuga de talento a otros países o al sector privado.

Oferta de empleo público extraordinaria: consolidación de una OPE de estabilización masiva y periódica, específica para médicos y facultativos, que reduzca la temporalidad por debajo del 8% en un plazo máximo de tres años.

Carrera profesional vinculante: desarrollo de un modelo de carrera profesional automático y transparente, vinculado a la formación médica continuada y la calidad asistencial, no sujeto a vaivenes presupuestarios discrecionales.

Moción por la atracción de talento joven: creación de un estatuto específico para el médico interno residente (MIR) que mejore su salario en los últimos años de formación y garantice una salida laboral inmediata al finalizar la especialidad en aquellos servicios deficitarios (medicina rural, familia, determinadas especialidades hospitalarias).

Transformación del modelo asistencial y organizativo


El conflicto no es solo cuantitativo, sino cualitativo. Se requiere un cambio en la forma de trabajar del médico.

Refuerzo de la Medicina de Familia como Eje del Sistema: Dotación específica para que el médico de familia pueda delegar tareas burocráticas en personal administrativo, devolviéndole el tiempo clínico perdido para la consulta.

Autonomía de Gestión Clínica: pacto para una mayor autonomía de los jefes de servicio y coordinadores médicos en la gestión de sus recursos y agendas, alejando la decisión clínica de la presión de los tiempos puramente administrativos.

Digitalización humanista: implementación de herramientas de inteligencia artificial para la gestión de la historia clínica y la demanda, que reduzcan la carga burocrática del facultativo. El objetivo es que el médico mire al paciente y no a la pantalla.

Cogobernanza y seguimiento de los acuerdos


Para evitar que el acuerdo quede en un documento sin efecto, se crea la arquitectura institucional necesaria.

Comisión de seguimiento permanente y paritaria: constitución de una comisión mixta (Ministerio - Organizaciones Sindicales y Colegiales Médicas) con reuniones trimestrales preceptivas para evaluar el grado de cumplimiento de los acuerdos y detectar desviaciones.

Cláusula de irreversibilidad: los acuerdos alcanzados en materia de derechos laborales del médico y ratios de pacientes por facultativo se considerarán cláusulas suelo, que no podrán ser derogadas por futuras modificaciones legislativas unilaterales sin el consenso de esta mesa.

Compromiso de tregua: como gesto de buena voluntad y en el momento de la firma del preacuerdo, las organizaciones convocantes suspenderán las movilizaciones, y la administración retirará cualquier medida disciplinaria o amenaza relacionada con los servicios mínimos durante el conflicto.

Conclusión


La sanidad pública española no puede permitirse el lujo de perder a sus médicos por desafección o agotamiento. Esta propuesta, con la creación del Estatuto Marco del Médico y Personal Facultativo como piedra angular, representa un punto de inflexión: pasar de la confrontación a la colaboración. Invertir en el bienestar del colectivo médico no es un gasto, sino la inversión más rentable para garantizar la salud de la población.

Solo a través del diálogo sincero, la asunción de responsabilidades compartidas y la mirada puesta en el largo plazo, podremos construir un sistema sanitario robusto, resiliente y humano. Las partes firmantes se comprometen a defender este acuerdo como el inicio de una nueva etapa para la Medicina en España.

Y ahora, pasada una buena noche de sueño, me despierto.