Jorge Martínez, tutor MIR de Pediatría, y Ricardo Martino, jefe de Paliativos Pediátricos cuentan cómo tratar este tema

'Role-playing' para enseñar a los MIR a dar malas noticias: "Es necesario"
Jorge Martínez, tutor MIR de Pediatría y jefe de Estudios, y Ricardo Martino, jefe de la Unidad de Atención Integral a Pacientes Paliativos Pediátricos del Hospital Infantil Niño Jesús


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Los residentes están en un proceso de aprendizaje de la especialidad que van a desarrollar durante su carrera profesional. Tienen que formarse para saber cómo se trabaja en su área, cómo tratar las enfermedades de los pacientes y, también, cómo dar malas noticias a los mismos. Hay especialidades en las que esta responsabilidad médica se puede hacer más dura aún, como es el caso de los cuidados Paliativos Pediátricos. A día de hoy, a nivel legal no viene reflejado que se deba preparar a los MIR específicamente para dar malas noticias, una tarea que normalmente recae en los tutores de estos residentes, que les enseñan, a  su forma, cómo se hace. Pero hay casos con el del Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, en el que tienen cursos específicos para que tengan las herramientas necesarias para afrontar esta parte de su trabajo. “No solamente van dirigidos para profesionales ya titulados de comunicación de malas noticias, se dan para otros profesionales y en ellos se incluyen los residentes para que puedan participar en esa formación y aprender de la experiencia del resto”, cuenta a Redacción Médica Jorge Martínez Pérez, tutor de residentes de Pediatría y jefe de Estudios del hospital.

El encargado de organizar estas sesiones, que llevan alrededor de una década celebrándose, es el servicio de Ricardo Martino Alba, jefe de la Unidad de Atención Integral a Pacientes Paliativos Pediátricos: “No son cursos obligatorios, aunque pensamos que deberían serlo. Se pueden hacer en distintos niveles. No es lo mismo lo que tú le enseñes al que acaba de empezar que al que lleva varios años de experiencia”, explica. Por lo general, estos eventos son presenciales, con poca teoría y mucha simulación: “Se hace mucho role-playing para que la gente practique las situaciones en las que se puede encontrar. Después, se analiza la situación para que todos saquen conclusiones y el mismo alumno reciba inputs de los demás”, señala.

Estos cursos se celebran varias veces al año y pueden ir dirigidos a distintos colectivos, puesto que, según Martino, “no es lo mismo la comunicación que necesita un médico u otro personal sanitario que trabaja en el hospital, pero que también tiene comunicación con el paciente”. De este modo, las temáticas abarcan desde enfrentarse a una enfermedad muy grave o una enfermedad crónica, como puede ser una diabetes, o al final de la vida.

Reconciliarse con la vocación en paliativos


En el momento actual, los facultativos explican que el Hospital Niño Jesús es una rotación obligatoria para todos los residentes que se forman, incluso de otros hospitales de Madrid y de España, debido a que ofrecen formación en cuidados Paliativos Pediátricos. Ante la cuestión sobre si los MIR abandonan la residencia al pasar por esta área, Martínez Pérez manifiesta que no: “Al final es una rotación muy específica y el que viene sabe a lo que viene. En el programa de formación reservamos que al menos un mes puedan rotar con ellos precisamente para eso, para que aprendan de ese momento de la vida que es el de los paliativos”. Aunque Martino Alba añade que se han encontrado con residentes de otros hospitales que se planteaban abandonar la residencia que finalmente “se reconcilian con su vocación y su profesión cuando rotan por Paliativos”.


"Muchos se reconcilian con su vocación y profesión cuando rotan por Paliativos"



Para el jefe de la Unidad de Paliativos Pediátricos esto se debe a que “se vuelve a una forma de ejercer la Medicina en la que la persona se pone en el centro y todo el tema de la comunicación, de atender el sufrimiento, reconcilia a ese residente con esa vocación médica que ha perdido en rotaciones muy tecnificadas”.

Una materia que falta en las facultades


Martínez Pérez apunta a un problema principal con la formación en malas noticias: “Al final, por desgracia, es una de las cosas que tampoco se enseña en las facultades de Medicina, con lo cual cada uno sale de la manera que puede”, lamenta. Además, subraya que dar este tipo de noticias “suele impactar”, por lo que “genera una enseñanza siempre que uno la vive”. Es por este motivo, que el tutor de residentes de Pediatría opina que hay una diferencia sustancial entre los residentes que han tenido experiencias previas o formación, con respecto al que no las ha tenido: “Evidentemente se enfrentará de una manera muy diferente y, sobre todo, perderá el miedo a tener que comunicar, aunque la noticia no sea la más agradable”, sostiene. 

Para Martino Alba, formarse en comunicación en general, no solo de malas noticias, es algo “absolutamente necesario”. “El procedimiento médico más habitual es hablar y escuchar al paciente. Para otros procedimientos menos frecuentes se nos exige una capacitación, como para la reanimación cardiopulmonar, pero para hablar con el paciente día a día no hay una exigencia y, sin embargo, es una necesidad diaria para hacer bien nuestro trabajo”, expone.
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