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24 noviembre 2021. 08.30H
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“La historia la escriben aquellos que cuelgan a los héroes”. Esta frase de William Wallace en la película Braveheart, resumen muy bien lo que en este artículo quiero expresar.

Marzo de 2020. Se inicia una pandemia, nos impacta de lleno la Covid-19. Lo que decía el gurú del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, “España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado”, por aquel entonces la cara amable que hablaba por boca del Gobierno y el héroe que cada día nos daba “el parte”, se convirtió en muy poco tiempo en la mayor tragedia, la mayor catástrofe sanitaria de los últimos 100 años. Y cambiaron los héroes.

La lucha sin cuartel contra esta terrible enfermedad, que ha ocasionado ya del entorno de 80.000 fallecidos reconocidos oficialmente, muchos más a juicio de los expertos, hizo que todas las miradas se dirigieran hacia los profesionales sanitarios.

Había que hacer frente a una crisis sin precedentes, con un Sistema Sanitario anémico, yo diría que casi exangüe. Centros de urgencias colapsados, sin medios; Centros de Salud desbordados, con carencias muy importantes de médicos; Hospitales al límite.

Todo el Sistema se para, deja a un lado lo cotidiano, las consultas son monográficas de pacientes con Covid-19, las urgencias lo mismo, el hospital ingresa pacientes muy afectados por una neumonía bilateral y complicaciones severas, las UCI colapsan, se habilitan camas en cualquier espacio, estamos en guerra contra la Covid-19.

El parte de cada día es lo mismo, cientos de muertos, miles de infectados, ocupación de camas al límite. En los hospitales la lista de espera, esa permanente obsesión de gerentes y políticos pasa al olvido. Ya da lo mismo si no hay citas de primeras consultas, da igual si no se hace cirugía programada o pruebas complementarias, ahora lo importante es la Covid-19.

"Volveremos a ser 'exportadores de talento', una exportación que no genera beneficio alguno. No aprenderemos nunca"



Todas las manos son pocas, hacen falta más profesionales, el Gobierno redacta Leyes, Reales Decretos, etc., que permiten contratar a quién sea y como sea, incluso llega a “legitimar el intrusismo” llegado el caso. Todo para hacer frente a la grave crisis sanitaria que vivimos. Y así se hace, se contratan miles de profesionales de todas las categorías.

Pasan las olas, entramos en ese sube y baja, pero la situación de los centros sanitarios sigue siendo de plena ocupación y preocupación por la Covid-19. Meses en esta situación, todos los contratos se van renovando. Los profesionales sentimos el calor de esos aplausos de los ciudadanos que todos los días a las 20 horas daban ánimo y fuerzas para seguir. Los profesionales de la sanidad eran los “héroes” y, como pasa con todos los héroes, algunos se convierten en mártires, muchos enferman y fallecen. Hay “reconocimiento” y “medalla” por parte de los Gobiernos e Instituciones. Los ciudadanos siguen apoyando y aplaudiendo.

Pero las olas cada vez son más pequeñas. Los héroes ahora empiezan a vacunar a la población, esta responde ejemplarmente y alcanzamos una tasa de vacunación que es la envidia del mundo. La protección es muy alta, los enfermos ya no llenan los hospitales y las urgencias. Los Centros de Salud pueden empezar a retomar una actividad algo más normal. Parece que entramos en una cierta calma y el Sistema ha sobrevivido y, aunque herido, permanece en pie. Hay que retomar una cierta normalidad, activar las consultas, las pruebas complementarias, esas cirugías programadas pendientes, es decir, volver al día a día pre pandémico.

Los héroes sanitarios pasan a ser villanos


Entonces es cuando, cómo ya es una tradición, los “héroes” de ayer pasan a ser los “villanos” de hoy. Esos miles de profesionales contratados para hacer frente a esta grave crisis ya no interesan a los gestores, a las consejerías, a los políticos. Ahora son un gasto prescindible. Da igual si viene una nueva ola, da lo mismo que tengamos que vacunar con una tercera dosis a todos los ciudadanos, da igual si las listas de espera se disparan, lo importante ahora para nuestros insignes gestores/políticos es “recortar” gasto, volver a la senda de una Sanidad anémica, infradotada e infra financiada.

Consecuencia de ello se anuncian no renovaciones de miles de contratos, los héroes que pasaron a ser villanos, ahora son como los Kleenex, de “usar y tirar”. Les darán las gracias y volverán a los contratos de días, parciales, de sustitución, de guardias, a ser contratos de las fundaciones de investigación con actividad asistencial, etc. Unos lo admitirán, a la fuerza ahorcan, otros muchos harán las maletas y se marcharan fuera de España, allá donde les consideran, los quieren y les dan unas condiciones laborales que no pueden rechazar. De nuevo volveremos a ser creadores de talento, a ser “exportadores de talento”, una exportación que no genera beneficio alguno. No aprenderemos nunca.

No puedo terminar sin decir que todos los que están son necesarios. Que los pacientes necesitan de todos los profesionales. Que se lo debemos. Que los que están, se quedan. Y por mi parte, gracias a todos los que han estado en esta batalla, gracias por estar ahí, gracias por todo.