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26 mayo 2021. 09.20H
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Inicio esta tribuna con una frase de Aristóteles que dice: “Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta”. La fecha del 25 de mayo de 2021 debemos dejarla grabada en nuestra memoria sobre la “historia y evolución de la profesión”, y debemos hacerlo pues ha significado un antes y un después en el habitual “sometimiento” al que estábamos acostumbrados los médicos.

Ayer, 25 de mayo de 2021, se celebró, frente al Ministerio de Sanidad, una concentración de jóvenes médicos (y no tan jóvenes, yo mismo estaba con ellos) y demás profesionales sanitarios (próximos MIR, EIR, BIR, QIR, PIR, FIR, RFIR…) que en breve serán residentes, para gritar a la ministra Carolina Darias que quieren respeto, dignidad, certezas y seguridad. Una ministra que, en el poco tiempo que lleva al frente del Ministerio, ya ha cometido dos serios errores, el de cómo afrontar la vacunación con Astrazeneca y, ahora, el de la elección de plaza de residente.

Un poco de historia contemporánea. El año 2020, el entonces director general de ordenación profesional, Rodrigo Gutiérrez Fernández, perpetró una maldad en relación con el sistema de elección de plaza que supuso el levantamiento de los aspirantes a las mismas y que la Justicia tumbó de forma drástica. Ello fue el germen que ocasionó, no se si su dimisión o cese, pero lo cierto que le devolvió al lugar de dónde no debería haber salido. Aquello ya supuso una “revuelta” entre los jóvenes profesionales, nos dio una idea clara de que la nueva generación ya no tolera más el maltrato.

El director general fue sustituido en el cargo por Vicenç Martínez Ibáñez, que en sus inicios parecía tener otro talante. Pero su verdadero yo lo guardaba para el momento de hacer valer la “venganza” y “revancha” en el momento de convocar la siguiente oferta de plazas de residente. Una venganza y revancha que hiciera pagar por lo que había sucedido a su predecesor en el cargo, a uno de los suyos. Por cierto, hoy es buen día para recordar que, como dice el presidente Pedro Sánchez, la venganza y la revancha no son “principios constitucionales”, o si, depende si se aplica para un indulto o para hacer pagar por derribar a uno de los suyos. Hoy siento no ser políticamente correcto. Pero es que no lo puedo evitar y, ya a mis años, me permito ciertas licencias.

Los médicos jóvenes han dicho "basta ya"


Bueno, volvamos al 25 de mayo. Ayer acudí a la concentración, me sentí especialmente alegre, orgulloso, cercano a los jóvenes compañeros, aprendí de ellos algo muy importante. Se terminó la tolerancia al maltrato, se acabó la “indefensión aprendida”, los jóvenes han dicho basta ya, vale de desprecio, de ninguneo, que contratos basura, de retribuciones insultantes, de explotación, de falta de derechos. Nos están dando una lección de orgullo, de resistencia ante la constante resignación basada en una mal entendida vocación.

Me sentí volver a mi época estudiantil, unos años muy especiales, muy relacionados con aquellos convulsos años universitarios del final del régimen. No es comparable la situación, pero en mis recuerdos reviví aquellos años de pelea, años duros, muy duros. Ya entonces los estudiantes que querían hacer medicina se tenían que movilizar, hacer manifestaciones, pelear por derribar unos “números clausus” que impedían a muchos poder entrar en la facultad.

Ayer sentí ilusión, esperanza, alegría; ver a miles de estudiantes, médicos a punto de iniciar el MIR, residentes jóvenes, también muchos “veteranos” que estábamos ahí junto a nuestros próximos compañeros, nuestros relevos, los que nos cuidaran cuando necesitemos de los servicios de un Sistema de Salud que debemos preservar y engrandecer. Vi mucha ilusión, unidad y futuro. Vi “orgullo de pertenencia”, profesionales que saben lo que quieren y que están dispuestos a luchar por ello.


"Confío en que la ministra y el director general de Ordenación Profesional entiendan el mensaje, que cambien su actitud, que se den cuenta que contra la profesión es imposible hacer nada"



Confío en que la ministra y el director general de Ordenación Profesional entiendan el mensaje, que cambien su actitud, que se den cuenta que contra la profesión es imposible hacer nada, que rectifiquen y entiendan que es más honrosa una rectificación voluntaria que otra por mandato judicial, como sucedió el año pasado. Y si no es así, confío en los jóvenes compañeros, confío en sus líderes, confío en que sigan peleando por lo que es justo y no acaben agachando la cabeza, volviendo a la desidia, a la “indefensión aprendida”, a terminar cada día derrotados y llorando por lo que pudo ser y no ha sido.

Hay vida y futuro en la profesión médica


Espero que la semilla que se ha plantado crezca y logremos un futuro profesional acorde a lo que supone ser médico, o cualquier otra profesión sanitaria, hacer valer lo que somos, unos excelentes profesionales que están muy por encima de nuestros dirigentes, gestores y políticos, que no nos quieren en pie, nos quieren arrodillados y silenciados, no quieren que demostremos que somos más y mejores que ellos.

Entré en la profesión -bueno, germen de médico- en 1974 y en breve saldré y espero ver que los nuevos médicos son mucho mejores que yo, más preparados, más sabios, más respetados. Lo mejor de un veterano es ver que quién ha estado a tu lado, a quien has enseñado, no solo ha aprendido, es que te ha superado. Y la nueva generación lo ha hecho, me ha superado. Gracias a todos ellos.