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Jue 13 junio de 2013. 17.27H
La sanidad desde el ángulo izquierdo

Por José Martínez Olmos, portavoz de sanidad del PSOE del Congreso de los Diputados

Incorporar la innovación a la práctica clínica es vital para asegurar la excelencia del sistema público de salud español. La evolución del conocimiento en medicina aporta sistemáticamente nuevos avances para afrontar los problemas de salud con mayor eficacia. No hay más que mirar hacia atrás y comprobar cuántos nuevos medicamentos, nuevas tecnologías diagnósticas o nuevos procedimientos clínicos han permitido avanzar en eficacia y efectividad en los últimos diez, quince o veinte años.

Una buena parte de estos avances proviene del esfuerzo investigador que realizan los profesionales sanitarios enmarcados en programas de investigación en los que es importante el esfuerzo del sector público. Pero de manera especial, hay que señalar que es desde la industria farmacéutica y desde la de tecnologías sanitarias, desde donde hay un esfuerzo inversor que habitualmente consigue aportar más valor en este sentido.

Muchas cosas deben cambiar en relación a procedimientos de trabajo en el ámbito de la industria de medicamentos o de tecnologías sanitarias y mucho más en estos tiempos de crisis económica. Tiempos en los que se hace necesario profundizar en las mejoras organizativas y de todo tipo que aporten la máxima eficiencia en el uso de los recursos públicos. Pero hay que cuidar mucho nuestra capacidad de crear, mantener y potenciar los estímulos que fomenten la innovación y el avance científico. Yo soy partidario de hacer cambios que conduzcan a una financiación selectiva de las prestaciones médicas, de los medicamentos y de las tecnologías.

El fundamento de estos cambios debe ser el mejor conocimiento científico disponible.  Y soy partidario de evaluar la eficacia incremental comparada en el caso de cualquier nuevo tratamiento, o en el caso de los ya existentes en el mercado, porque pienso que puede ser la forma más efectiva de garantizar la solvencia futura del sistema sanitario público. Coincido con quienes plantean que hay que valorar ,la dimensión de la eficiencia (el balance coste efectividad incremental) en la toma de decisiones relacionadas con la financiación pública, el precio y el uso adecuado de una innovación. Y creo que hay que asegurar además, la equidad en el acceso. Pero el Gobierno está lejos de hacer esto.

Sin ir más lejos, hay una parálisis prácticamente absoluta en la incorporación de innovaciones. En especial, en el ámbito de los medicamentos. Y en especial, en el ámbito de tratamientos frente al cáncer. Cerca de 60 nuevos medicamentos están pendientes de la decisión del Ministerio sobre su eventual incorporación a la prestación farmacéutica de la sanidad pública. Muchos de ellos, desde inicio de esta legislatura.

Una parálisis total y una opacidad absoluta sobre criterios de toma de decisiones que preocupa ya a pacientes y profesionales. Y es que, si no se cuida la innovación, sucederá que la calidad real de la sanidad pública y también la imagen ante profesionales y ciudadanía, se resentirán sin lugar a dudas. Porque estoy seguro que si la innovación no está en la sanidad pública al alcance de todos, estará en la oferta privada al alcance de unos pocos.