El programa del PP coincide en varios puntos con el de su socio preferente, Vox, pero también difiere en aspectos clave

Alejandro Vázquez y Alfonso Fernández Mañueco comandan el proyecto sanitario en Castilla y León
Alejandro Vázquez y Alfonso Fernández Mañueco.


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El PP está obligado a entenderse con Vox si quiere mantenerse al frente del Gobierno de Castilla y León los próximos cuatro años, y los precedentes más cercanos no invitan a pensar en una negociación sencilla. En Extremadura, donde se abrió la veda de los comicios autonómicos este año, el partido ultraconservador negó por dos veces su voto a la investidura de la popular María Guardiola, y en Aragón ambos partidos reconocen que ya ha habido contactos pero que la situación está aún verde. Más allá de conjeturas, lo cierto es que Alfonso Fernández Mañueco y Carlos Pollán Fernández parten con varios puntos en común en sus respectivos programas electorales en lo que concierne a la sanidad, como la atención a la cronicidad, la capacidad de asistencia presencial en zonas rurales y la fidelización de los profesionales. Sin embargo, chocan en aspectos sustanciales como el modelo de gestión sanitaria, con Vox defendiendo una centralización que forma parte de su credo fundacional.

El PP dedica a la sanidad el 10 por ciento de su programa electoral para el 15-M: de las 1.000 promesas incluidas en el programa del PP, 102 tienen que ver con el ámbito sanitario. Si Mañueco acaba revalidando la presidencia, todo indica que seguirá apostando por Alejandro Vázquez para que comande la Consejería de Sanidad. De hecho, la Estrategia del Paciente Crónico impulsada en 2025 lleva el sello del médico burgalés, y en esa base se apoya el plan de los populares para dirigir el foco hacia el envejecimiento poblacional en la legislatura recién inaugurada. En su programa, el PP plantea aumentar la capacidad de resolución de Atención Primaria usando herramientas basadas en Inteligencia Artificial para mejorar la eficiencia diagnóstica. También prometen intensificar los cuidados de pacientes crónicos en su propio domicilio. En la misma línea, Vox propone crear unidades de gestión de patologías crónicas en Atención Primaria y, así, librar de presión asistencial otros procesos, aunque también plantea poner en marcha un plan de refuerzo “urgente” de la atención pediátrica en el mundo rural.

Los de Pollán, además, apuestan por la atención presencial en zonas rurales mejorando el transporte y los protocolos de derivación interregional para atender a los ciudadanos dependiendo de su situación particular, para lo cual se comprometen a potenciar la colaboración público-privada. También quieren promover auditorías públicas en torno a la gestión de las listas de espera y los cribados oncológicos, así como aumentar el presupuesto específico en prevención de cáncer de mama, colon y cérvix.

Es algo que, en esencia, forma parte de la nueva estrategia oncológica que pretenden poner en marcha los populares de Fernández Mañueco, una medida que, entre otras cosas, implicaría introducir la Inteligencia Artificial en los cribados de cáncer de mama, impulsar nuevos cribados de cáncer de próstata y pulmón, incrementar la investigación en cáncer, terapias avanzadas y Medicina personalizada, y poner en marcha una nueva estrategia de cuidados paliativos.

Mejoras laborales para los profesionales del Sacyl


También coinciden ambos partidos en la necesidad de mejorar las condiciones laborales y salariales de los profesionales del Sacyl. En el caso del PP, plantea hacerlo con un Plan de Ordenación de Recursos Humanos que, entre otras cosas, mejore la dotación en los puestos de difícil cobertura con una ley específica, algo a lo que también se comprometió Vox de forma expresa en campaña. Los de Pollán, además, proponen estudiar un plus salarial para los tutores MIR y están a favor de que los profesionales sanitarios puedan seguir compatibilizando su actividad en el sector público con el trabajo en la sanidad privada. En el caso del PP, quiere desarrollar un Programa Integral de Formación en Liderazgo y Gestión Sanitaria para los equipos directivos de Sacyl.

Refuerzo de las infraestructuras sanitarias


Ambas fuerzas incluyeron en sus programas sendas apuestas por reforzar las infraestructuras sanitarias de la región. El PP hablaba de finalizar los proyectos de nuevos centros de salud en un plan que incluye construcción, reforma y ampliación, además de mejoras en hospitales y en centros de especialidades. Vox se comprometía a recuperar el Centro de Especialidades de Delicias, en Valladolid; terminar las obras del Hospital Clínico Universitario vallisoletano; impulsar la remodelación del Hospital de Palencia; promover el desarrollo del centro de Especialidades Médicas de Ciudad Rodrigo, poner en marcha la Unidad de Ictus de Zamora y abrir un hospital de media estancia en Segovia.

La propuesta electoral de Fernández Mañueco dedica buena parte del capítulo sanitario a la transformación digital, en busca de la simplificación de trámites con el proyecto Sacyl Responde y la historia clínica única. También se centra en la ampliación del cribado neonatal incorporando pruebas endocrinometabólicas y de diagnóstico prenatal. El PP quiere, además, seguir desarrollando el calendario vacunal y de inmunización basándose en las directrices de la evidencia científica.

Las tres premisas de Vox que chocan con el PP


La defensa de Vox de un sistema sanitario centralizado frente a la “fragmentación propia del sistema autonómico” podría dinamitar las conversaciones entre ambas partes. Los ultraconservadores también llevan en su programa el impulso de un Estatuto médico propio, tal y como ya han defendido a nivel nacional, en el Senado. Y aunque algunos gobiernos autonómicos del PP, como el de Madrid, ya se han posicionado públicamente a favor de ese código laboral específico que piden los sindicatos médicos que mantienen convocada su huelga nacional indefinida, de momento los populares no han apoyado esa demanda en las Cortes nacionales.

Otro pilar fundamental del documento programático de Vox es la defensa a “la cultura de la vida”, lo cual ya generó un choque con el PP en enero de 2023. Vox aboga por proteger la objeción de conciencia en casos de interrupciones voluntarias del embarazo, y también quiere garantizar que “ningún profesional médico, enfermero o farmacéutico sea obligado a actuar en contra de su conciencia, ni sea forzado a practicar intervenciones, prescribir o dispensar medicamentos que atenten contra el derecho a la vida o la integridad física”. No en vano, el partido se compromete a suprimir el registro de objetores de conciencia, pese a que la ley obliga a ello, “para proteger a los profesionales sanitarios en el libre ejercicio de su labor”.

Hace dos años, el entonces vicepresidente de Vox en el Gobierno de Castilla y León, Juan García-Gallardo, anunció un nuevo protocolo de atención a mujeres embarazadas con iniciativas “provida”. Sin embargo, Mañueco, como presidente de la Junta, lo contradijo: “Las medidas que se implantarán mejoran y modernizan las prestaciones y las actuaciones en la aplicación de la cartera de servicios de atención a la mujer embarazada, no se modifica la cartera de servicios del Estado básica y común para España ni protocolo de Castilla y León”, explicó.
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