Sanidad insiste en que ya ha ofrecido vías para reforzar la comunicación y afirma que no hay motivos que impidan pactar

Los médicos priorizan tener voz propia ante el difícil encaje del Estatuto.
Imagen de una de las últimas manifestaciones contra el Estatuto Marco.


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El conflicto entre el Ministerio de Sanidad y los sindicatos médicos con el Estatuto Marco como trasfondo ha entrado en una fase de estancamiento. Cuando parecía que podía haber resquicios para un acuerdo de mínimos que frenara la huelga (a raíz del reciente acercamiento con el Foro de la Profesión), las centrales han redoblado la presión sobre el Paseo del Prado e insisten en que no desmovilizarán a los facultativos hasta que el departamento de Mónica García acepte sus exigencias. Aunque algunas de las hasta la fecha consideradas ‘líneas rojas’ se han diluido o, como mínimo, difuminado en las últimas semanas, especialmente tras constatar la falta de apoyo político a iniciativas como la creación de un Estatuto diferenciado para el colectivo. El foco se dirige ahora hacia un ámbito de negociación propio: “Pedimos tener capacidad de abordar aquello que afecte a nuestras condiciones”, defienden.

No había, de hecho, mención directa al Estatuto médico en la batería de reivindicaciones que el comité de huelga ampliado (formado por CESM, SMA, Amyts, SME, Metges y Omega) trasladó hace apenas una semana al Ministerio de Sanidad. Pero sí a ese espacio de diálogo propio “con un sistema de representación específico para los médicos a nivel autonómico y estatal, basado en mesas de negociación propias”.

Diferentes voces del comité de huelga convienen en que es difícil disgregar los “matices” que hay entre uno y otro concepto, pero asumen que el objetivo, más allá de esa idea de Estatuto propio, es “tener un ámbito de negociación propio” en el que se aborden las cuestiones laborales que atañen solamente a la profesión facultativa. Desde la clasificación profesional hasta los condicionantes de la jornada, con las guardias como principal punto de fricción.


"El objetivo es tener un ámbito de negociación, eso sería el punto para comenzar a hablar" 



“Ese sería un punto en el que comenzar a hablar”, deslizan las fuentes consultadas por Redacción Médica, que reiteran en que la “fórmula” que permita plasmar esas mejoras puede variar durante el proceso de negociación. “Puede ser una Ley (un Estatuto), pero también un capítulo aparte”. Lo esencial, insisten, es que haya una mayor representatividad de los médicos en las negociaciones con el Ministerio de Sanidad y que “sean los facultativos los que decidan acerca de su futuro laboral”. “Ahora mismo solo hay un miembro de CESM en el Ámbito de Negociación (donde se han sucedido las negociaciones entre Sanidad y los sindicatos), no tiene sentido que los enfermeros o los técnicos auxiliares tengan más voz que nosotros a la hora de estudiar nuestras condiciones de trabajo -sentencian-. Y no vale un consultivo como el que se ha hecho en Cataluña, que es prácticamente inoperante”.

Sanidad se abre a reforzar la negociación con los médicos


Estas mismas fuentes subrayan que, por el momento, no hay “oferta en firme” del departamento de Mónica García al respecto, pues las últimas conversaciones no se han producido con el comité de huelga sino con el Foro de la Profesión (que integra a CESM, Cgcom, Facme, la Conferencia de Decanos y el Consejo de Estudiantes). Y no hay aún fijada una nueva fecha de encuentro con Sanidad, pues los contactos se han vuelto a enfriar a raíz del último ‘choque’ entre las partes (las centrales acusaron al Ministerio de tergiversar su acuerdo con el Foro para exteriorizar un acercamiento con los convocantes de los paros que no se ha producido).

Desde el Paseo del Prado reiteran a este periódico, en todo caso, que ya han trasladado al colectivo su intención de asumir la petición de un refuerzo de la participación de la profesión médica “conforme a la normativa vigente en materia de Función Pública”. Ello implica el retoque de, como mínimo, dos normas: la ampliación de las funciones del Foro en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS), así como de órganos análogos en las comunidades autónomas; la implantación de mesas técnicas específicas en los servicios de salud tal y como establece el Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP).

En el Ministerio entienden que su propuesta ya satisface los intereses de los sindicatos de médicos, a los que ofrecen vías para articular canales más específicos de negociación, amén de las novedades laborales que ampara el anteproyecto de Estatuto Marco (del que se apearon tanto CESM como CIG-Saúde). Una postura que, inciden, volverán a transmitirles en la próxima cumbre con el comité de huelga. 

Sin aval de las Cortes al Estatuto médico


La confirmación de que el Estatuto propio no podía abanderar la causa médica llegó con el reciente varapalo en el Senado, donde solo Vox (a la postre, el proponente de la moción) se posicionó abiertamente a favor de articular un código laboral único para el colectivo de facultativos. Ni siquiera el Partido Popular, que se abstuvo en la votación y que, pese a no esconder sus reticencias hacia la propuesta del Ministerio de Sanidad, se inclina por reiniciar la negociación con una “interlocución propia” de los médicos.

De sobras es conocido el rechazo frontal del Ministerio de Sanidad hacia la elaboración de un Estatuto médico. Primero, por practicismo (dado que hay muchos puntos del Estatuto Marco que atañen tanto a los facultativos como al resto de profesiones). Pero también porque la última propuesta, que cuenta con el aval de una mayoría de sindicatos del Ámbito de Negociación, ya incorpora un capítulo dedicado solo a ellos.
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