Redacción Médica
18 de julio de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 17:00
Miércoles, 03 de julio de 2013, a las 18:57

Por Víctor Aznar, presidente del Sindicato de Enfermería (Satse)

 

Se ha suscitado en días pasados una importante polémica a raíz de la pretensión de subir a 6,5 la nota de corte para que un estudiante pueda optar a una beca. Si analizamos  lo acontecido a lo largo del curso político y administrativo 2012-2013 que ahora termina, podemos afirmar que nuestros responsables públicos sanitarios no llegarían, ni de lejos, a obtenerla.

Sin ánimo de querer poner nota a nadie, la realidad, tozuda e incuestionable, es que las decisiones adoptadas desde los poderes públicos en los últimos meses con el único interés de reducir el déficit público han continuando esquilmando a uno de los principales pilares de nuestro Estado del Bienestar, como es la Sanidad.

Podemos concluir, sin temor a equivocarnos, que se ha producido un nuevo suspenso en Matemáticas, porque a las distintas administraciones públicas les gusta más restar y dividir y no parecen recordar que también hay que sumar y multiplicar.

La carrera sin freno por recortar gastos conlleva que los pacientes tengan menos derechos, menos servicios (menos camas, menos centros, menos unidades en hospitales…), más esperas y, en definitiva una peor atención y una peor salud. Por su parte, los profesionales trabajan con menos recursos, menos tiempo, más estrés, menos calidad de los materiales y menos compañeros para hacer bien su trabajo (más paro).

También suspenden nuestros representantes públicos en Lengua, al utilizar en  exceso eufemismos o rodeos dialécticos para no decir claramente a la opinión pública lo que hacen y sus consecuencias reales en la atención sanitaria que reciben. Así, por ejemplo, no se habla de copago de medicamentos, sino de sistema de aportación de los usuarios en farmacia.

De igual manera, se defienden sistemas de gestión de centros sanitarios basados en la colaboración público-privada cuando se trata de una privatización encubierta, que beneficiará, fundamentalmente, a los grandes grupos empresariales del sector.

En Conocimiento del Medio tampoco pasan del cinco, porque parecen desconocer lo que quieren y manifiestan los ciudadanos. Mientras los últimos barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) demuestran una creciente preocupación ciudadana por la sanidad, situándose en las primeras posiciones, los distintos gobiernos insisten en que solo se están produciendo ajustes que no influyen en la atención que se presta a los usuarios.

Y por último, suspenso también en Historia,  al no cumplir con declaraciones de principios realizadas en el pasado del calado de no vamos a tocar la Sanidad o no traspasaremos determinadas líneas rojas… y vayan si lo han hecho.

Después del verano, empezará un nuevo curso y espero equivocarme al afirmar que la disposición a aprender de los errores cometidos será escasa entre nuestros políticos. Por ello, profesionales y usuarios tendremos que seguir denunciando, presionando, reclamando, intentando dialogar y acordar también…

No podemos permitir que finalice el próximo curso con los mismos resultados. Cualquier suspenso en materia sanitaria es muy difícil de superar y el margen para nuevas reválidas se acaba.