23 mar 2019 | Actualizado: 13:50
Rafael Matesanz, fundador y exdirector de la Organización Nacional de Trasplantes.
Sáb 01 septiembre de 2018. 13.20H
Crónicas desde el Ampurdán
Los datos del Observatorio Mundial de Donacinación y Trasplantes para 2017, hechos públicos por la ONT, confirman lo que ya se conocía desde que se cerró el anterior ejercicio: Con 47 donantes por millón de habitantes (pmp), España vuelve a ser el país del mundo con mayor índice de donación de órganos de personas fallecidas por 26º año consecutivo y además con cifras récord que nos hacen ser mucho más líderes que nunca dejando incluso más atrás a nuestros seguidores más próximos. Seis personas como media donan sus órganos cada día en nuestro país y catorce los reciben dentro de un sistema público, universal y sin discriminación posible.

La supremacía española en este campo se entiende mejor si tenemos en cuenta de que considerando por separado a las 17 comunidades, cualquiera de ellas estaría por encima de cualquier país del mundo en donación de órganos, una clasificación que encabezan Cantabria, La Rioja, Euskadi y Navarra por encima de los 70 donantes pmp. Como comparación, la Unión Europea finalizó 2017 con 22,3 donantes pmp y un país de la pujanza de Alemania se quede en 9,7 donantes pmp, ¡¡la quinta parte de España y hasta la octava parte de algunas de sus CCAA!!

Desde hace tres años, España supera los 100 enfermos trasplantados por millón de habitantes (113,4), algo que solo los Estados Unidos han sido capaces de alcanzar por vez primera este año gracias sobre todo a su gran actividad de donación de vivo, aunque por debajo de las cifras españolas. Por el contrario, la media de la UE de 66,9 es casi la mitad, lo que constituye un buen índice de la posibilidad de acceso del ciudadano europeo a estas terapéuticas cuando se compara con la que tienen los españoles, la más alta del mundo.

Es preciso insistir en que estos espléndidos resultados se basan en la solidaridad de nuestros ciudadanos, sin la cual nada es posible, en nuestro Sistema Nacional de Salud, de alta calidad en toda España y que permite garantizar que todo aquel que necesite un trasplante tiene las máximas posibilidades de alcanzarlo, y por fin en un sistema organizativo conocido internacionalmente como “modelo español” que básicamente consiste en tener la persona adecuada en el lugar adecuado y en el momento adecuado, para que nada quede al azar y todo esté perfectamente organizado y protocolizado.

Este sistema ha permitido pasar de los 14 donantes por millón en 1989, cuando se crea la ONT, y un puesto de cola entre los países europeos, a los 47 donantes pmp actuales, 13 puntos por encima del siguiente país en esta clasificación de solidaridad.

Más de un cuarto de siglo liderando este ranking de solidaridad, algo sin parangón en cualquier otro campo de la medicina o de la vida española en general, quizás nos haya anestesiado para comprender en su debida magnitud la trascendencia de estas cifras que representan bastante más que unos números: son esperanza de vida y, lo que también es importante, no solo para quienes vivimos en España.

Porque por si los datos locales fueran poca cosa, produce gran alegría comprobar que la mayoría de los países que nos siguen en el ranking, aunque sea a distancias considerables, como Portugal, Croacia, o Italia entre otros, son en realidad seguidores aventajados de nuestro modelo y que otros muy importantes como Canadá, Australia y el propio Reino Unido han comenzado a crecer cuando incorporaron elementos clave de nuestro modelo a sus sistemas organizativos. Países de los cinco continentes se han inspirado de una u otra forma en la experiencia española y no por casualidad, América Latina que es la zona del mundo en la que más hemos volcado nuestra colaboración, es también la de mayor crecimiento en donación y trasplantes, con un 85% en la última década, y todo ello referido a casi 600 millones de personas.

Podemos decir sin temor a equivocarnos que el “Modelo Español” de donación y trasplantes ha salvado ya más vidas fuera de España que dentro de nuestro país y ello debe ser también un motivo de legítimo orgullo. Esto sí que es “Marca España”.