Redacción Médica
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Carta de un compañero a Fernando Mulas

Vicente Roqués Serradilla, Jefe jubilado del Servicio de Pediatría del Hospital La Fe
Jueves, 23 de junio de 2016, a las 18:50
Estimado compañero Fernando, he leído con estupor y a la vez indignación tu entrevista en Redacción Médica en la que viertes acusaciones sobre los Jefes de Servicio de Pediatría de La Fe y su cualificación profesional para ocupar este puesto. Quiero recordarte que antes de ser nombrado Jefe de Servicio de Pediatría (Neonatología) fui  residente en el Hospital Infantil La Paz de Madrid, adscrito en mis dos últimos años al Servicio de Neonatología, pasando posteriormente a ocupar los puestos de Medico Adjunto de Neonatología en el Hospital Infantil La Fe de Valencia durante un periodo de 4 años, Medico Jefe de Sección del mismo servicio durante 25 años, en el año 1997 fui designado Jefe de Servicio de Pediatría (Neonatología) hasta mi jubilación en el año 2012.

De mi  nombramiento creo que no existió ninguna duda entre mis compañeros del Servicio, ni del resto de los de Pediatría, a pesar de que afirmas que no es así. Sin querer polemizar, cualquier persona puede preguntar en nuestro hospital sobre mi profesionalidad y capacitación para ocupar este puesto y cuál ha sido mi dedicación hasta mi jubilación, creando el Banco de Leche Humana, la Unidad de Investigación Neonatal, la puesta en marcha de medidas para la mejorar la humanización del Servicio de Neonatología, entre otros.

Afirmas que has sido Jefe de Servicio de Neuropediatria, también quiero recordarte que esta es una Sección del Hospital y por tanto su nombramiento fue de Jefe de Sección, no de Servicio, que es un escalón más en la carrera profesional. De los favores políticos, mejor habría sido no mencionarlo, porque tendríamos que remontarlos a los tiempos de presidente de Eduardo Zaplana, o es que no lo recuerdas.

Siento que la política haya servido para crear esta situación después de los muchos años compartidos en el hospital, sobre todo con aquellos que hemos servido a la sanidad pública sin hacer gala de ello, sino por ser nuestro deber y nuestra vocación.