21 nov 2018 | Actualizado: 19:20
Mar 22 noviembre. 10.50H
Una derivada de la industrialización de la producción cárnica fue la introducción de los antibióticos para el ganado. Esta práctica –que buscaba hacer más seguro el consumo de productos animales y que ha sido apoyada por la industria farmacéutica– está a punto de causar más problemas de los que resuelve, según numerosos investigadores.
 
Un informe sobre la resistencia a los antibióticos, del que se hace eco este martes El País, ha puesto en guardia a las autoridades europeas. El documento, elaborado para el Gobierno británico, sostiene que de continuar la tendencia, para 2050 morirán más personas al año por culpa de las superbacterias que por cáncer (10 millones de muertes anuales frente a ocho millones).
 
La información del rotativo madrileño recuerda que las superbacterias –inmunizadas frente a los fármacos– no son ciencia ficción. Solo en España, los microbios superresistentes ya provocan la muerte de 2.500 personas cada año y generan un gasto sanitario de 150 millones de euros anuales, según los datos del Ministerio de Sanidad.
 
Tampoco es un problema lejano en el que los españoles  Las ventas de antibióticos para animales se han disparado un 25% en España entre 2011 y 2014, mientras bajaban un 12% en Europa. El Gobierno danés ha presentado una queja ante la UE por estos “pésimos” datos españoles de uso de antibióticos veterinarios
 
“España tiene el mayor consumo europeo de este antibiótico. Hemos pedido al sector porcino que reduzca voluntariamente su uso. Y ya han firmado más del 60% de los productores”, anuncia Belén Crespo, directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, citada por El País.
 
“El origen del problema no son los microbios, sino las personas: médicos, veterinarios, farmacéuticos, ganaderos, pacientes”, concluye con el artículo, firmado por el periodista Manuel Ansede. El uso indiscriminado e irresponsable de antibióticos está provocando que surjan cepas multirresistentes de bacterias como la klebsiella pneumoniae, acinetobacter baumannii y pseudomonas aeruginos con mortalidades muy elevadas. Menos letal, pero tremendamente desagradable, ya se ha detectado en EEUU una variedad de la bacteria de la infección de orina que no responde al antibiótico.