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Un indicador para pronosticar mejor las complicaciones hepáticas en pacientes con VIH y hepatitis C

El empleo de esta herramienta cuestiona el uso de la biopsia hepática para estos casos

Martes, 31 de marzo de 2015, a las 12:53
Redacción. Madrid
¿Adiós a la biopsia hepática para valorar la fibrosis hepática? Aún es pronto para decirlo, pero de momento se está cuestionando que ésta sea la prueba de referencia para establecer un pronóstico en hepatitis C, gracias al empleo de un indicador no invasivo con grandes cotas de éxito.

Científicos del Grupo de estudio de Sida de la Sociedad Española de Inmunología y Microbiología Clínica (Seimc) aseguran que el índice no invasivo FIB-4 permite mejorar el pronóstico y prevenir complicaciones en pacientes con VIH y hepatitis C, lo que a su vez cuestiona el uso de la biopsia hepática para estos casos.

Hasta hace poco, la biopsia hepática ha sido la prueba de referencia para valorar la fibrosis hepática y establecer un pronóstico en pacientes con hepatitis C. Sin embargo, es un procedimiento invasivo, caro y no exento de complicaciones por lo que en los últimos años se ha investigado mucho para desarrollar pruebas no invasivas para analizar la fibrosis, tales como la elastografía de transición y diferentes índices elaborados a partir de pruebas de laboratorio habituales.

Aunque tanto la elastografía como los índices no invasivos han mostrado gran fiabilidad diagnóstica y, de hecho, han reemplazado a la biopsia hepática en muchos centros para valorar la fibrosis en pacientes con hepatitis C, existe muy poca información sobre la capacidad pronóstica de estas técnicas no invasivas, según los autores del estudio, publicado en Clinical Infectious Diseases.

Datos avalados por estudios estadísticos

Para seguir avanzando en este ámbito, los investigadores compararon la capacidad de predecir mortalidad y complicaciones hepáticas de la biopsia hepática frente al índice no invasivo FIB-4, que está validado en pacientes coinfectados por VIH/VHC y se basa en la edad, las concentraciones de transaminasas (ASAT y ALAT), y la cifra de plaquetas.

El estudio se realizó gracias a la cohorte de Gesida 3603, de la que se seleccionaron un total de 903 pacientes que tenían una biopsia hepática y una determinación de FIB-4 antes de comenzar el tratamiento de la hepatitis C. Se comparó la capacidad pronóstica para predecir muerte por cualquier causa y eventos hepáticos (descompensación hepática o hepatocarcinoma) mediante la metodología habitual en este tipo de estudios como: curvas ROC (acrónimo de Receiver Operating Characteristic), curvas de Kaplan-Meier y pruebas de regresión de Cox multivariante.

De este modo, vieron como un total 375 pacientes lograron la respuesta viral sostenida (equivalente a la curación de la hepatitis C) y 575 no lo lograron. Y tras más de 5 años de seguimiento se documentaron 46 muertes, 64 descompensaciones y 13 hepatocarcinomas, la mayor parte en los pacientes que no lograron la respuesta viral sostenida. Todos los estudios estadísticos demostraron que el índice FIB-4 tenía una capacidad para predecir el pronóstico significativamente superior a la de la biopsia hepática.

Los resultados de estudio cuestionan el papel de la biopsia hepática como prueba de referencia para establecer un pronóstico a largo plazo en los pacientes coinfectados, y creen que para ello es más fiable el índice FIB-4 que ha sido elaborado específicamente para este grupo de población y que resulta muy sencillo de calcular a partir de unos pocos datos clínicos y de laboratorio.

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