Redacción Médica
21 de julio de 2018 | Actualizado: Viernes a las 18:30
Lunes, 02 de noviembre de 2015, a las 09:43
Jesús Vicioso Hoyo. Madrid
Mariano Rajoy ha firmado esta semana la disolución de las Cortes, dando así el pistoletazo de salida de una precampaña electoral con cuatro actores principales frente a los hasta ahora dos tradicionales. El caso es que cuando los partidos centran su mirada en el poder que viene, lo que toca es que el Gobierno saliente presuma de lo que ha hecho y de que los aspirantes al ‘trono’ se pongan a prometer. Por eso, casi nunca da tiempo a repasar cómo ha actuado la maquinaria de las instituciones que representan a todo el país, y precisamente rendir cuentas de este tipo es esencial a la hora de hacer balance de una legislatura.

¿Y cómo ha sido el capítulo décimo de la Democracia española desde la perspectiva sanitaria? No hay duda: intenso. De hecho, la cartera de Sanidad ha protagonizado una de las cuatro remodelaciones del Ejecutivo (la llegada de Alfonso Alonso tras la dimisión de Ana Mato), así como uno de los reales decreto-ley más polémicos de los últimos años, el 16/2012, que tiene el honor de llevarse el récord de solicitudes de derogación en las cámaras parlamentarias estatales en estos años.

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