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La sanidad de cada español se ‘abarata’ 250 euros

El último informe de la OCDE reseña el descenso del gasto en medicamentos, aunque se incrementa el consumo

Miércoles, 03 de diciembre de 2014, a las 19:23
Jesús Vicioso / Eduardo Ortega / Enrique Pita. Madrid
España destinó unos 250 euros menos por persona y año en sanidad a lo largo de 2012 en comparación con año anterior. Así lo refleja la ‘radiografía’ de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en la que se analizan diversos indicadores sanitarios, los mismos que reflejan un relativo mantenimiento del número de médicos, una merma en cuanto al número de enfermeras y que el auge de la sanidad privada está tirando del conjunto global del gasto, ya que la inversión pública va a menos.

En 2012, el gasto sanitario per cápita se quedó en los 2.243 euros, esto es, unos 250 euros menos, aproximadamente, que 12 meses antes. Este es uno de los datos más llamativos del informe de la OCDE. Pese a la rebaja en este sentido, España está por encima de la media de los países de la Unión Europea. Eso sí, se sitúa muy lejos de países referentes en el club de los Veintiocho, cuyo ranking encabeza Holanda (con 3.829 euros), Austria (3.676) y Alemania (3.613).

Porcentaje del gasto sanitario respecto al PIB en 2012 (en euros). Fuente: OCDE.


En líneas generales, España mantuvo el gasto sanitario en el 9,3 por ciento del producto interior bruto (PIB) a lo largo de 2012, la misma cifra que se cosechó en 2011, según certifica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su último informe. Sin embargo, se ha mantenido esta cota gracias al auge de la sanidad privada, que sube una décima (hasta llegar al 2,6 por ciento del PIB) en comparación con una nueva caída de partida pública (que se queda en un 6,7).

El dato de la inversión financiada con las arcas públicas es el peor de los últimos cuatro ejercicios, cuando se había superado el 6,5 por ciento registrado en 2008. Por el contrario, la parte privada nunca había alcanzado una cota tan elevada y consolida su papel ascendente que, paulatinamente, ha ido recorriendo. Con todo, lo cierto es que el 9,3 por ciento del PIB vuelve a dejar a España en una cómoda posición en cuanto al gasto sanitario respecto al resto de países de la Unión Europea, ya que la media comunitaria es seis décimas más baja (8,7).

Porcentaje del gasto sanitario respecto al PIB en 2011 (en dólares). Fuente: OCDE.


Menos médicos y enfermeras

En cuanto a los principales recursos humanos asistenciales hay también novedades en cuanto a que decrecen. Los 3,8 médicos por cada 1.000 habitantes es la misma cifra que se logró en el ejercicio anterior, aunque en términos brutos, el total de los facultativos disminuyó en 434. El dato vuelve a estar seis décimas por encima de la media de la OCDE.

Donde sí se experimentó una caída relevante fue en el número de enfermeras, que ha pasado de las 5,5 por cada 1.000 españoles de 2011 a las 5,2 en 2012. Así se ratifica, una vez más, que el sistema sanitario español está lejos, en este apartado, en cuanto a la media de los Veintiocho, situada en las 8 enfermeras por cada 1.000 personas.

En otro orden de cosas, descendieron el número de camas (3.485 menos) y el número de centros hospitalarios solo se rebajó en cuatro menos.

Desciende el gasto en medicamentos, pero se incrementa el consumo

Por otro lado, la OCDE suscribe las tesis presentadas por la Organización Mundial de Salud (OMS) de que el gasto farmacéutico está bajando de manera generalizada en toda la UE (mediante bajadas de precios y potenciación de los genéricos), como ya contó Redacción Médica. Sin embargo, esto no está pasando en el consumo de medicamentos, que ha seguido creciendo gracias sobre todo a enfermedades crónicas y relacionadas con la edad.

De hecho, el consumo de medicamentos contra la diabetes y contra la hipertensión casi se ha doblado desde 2002 hasta 2012. Más acentuado ha sido el crecimiento de las prescripciones de fármacos contra el colesterol, que se han triplicado. En los tres casos, España supera la media de la UE.

Sin embargo, esto no ocurre en el caso de los antidepresivos, fármacos que los españoles consumen menos que la media de la ciudadanía de la Unión. Aunque el informe detalla que según algunos expertos el consumo de estos medicamentos se podría haber disparado por la crisis económica, también destaca que en España y Portugal la toma de estos medicamentos creción más de 2002 a 2007 que de 2007 a 2012.

España, con más resonancias que la media europea

España cuenta con una media de 14,8 equipos de resonancia magnética (RM) por cada millón de habitantes, muy por encima de la media de la Europa de los 27, que según el informe de la OCDE se sitúa en 10,5, si bien esta media merece un matiz, ya que para calcularla no se han incluido los datos de aquellos países que solo han reportado el equipamiento con el que cuentan en sus hospitales (Dinamarca, Alemania, Bélgica y Portugal, ni tampoco Suiza). En todo caso, y pese a estar por encima de la media, lo cierto es que España se aleja sensiblemente de aquellos países que cuentan con un mayor parque tecnológico (Italia, que cuenta con 24,6 resonancias magnéticas por cada millón de habitantes o Grecia, con 23,4). En este caso, España mejora los datos si se comparan con los de 2011, cuando contaba con 13,9 resonancias magnéticas por millón de habitantes.

La situación en el caso del número de equipos de tomografía computarizada (TC) es inversa, con España por debajo de la media de la Europa de los 27 (17,1 frente a 20), y de nuevo se excluye a aquellos países que solo han reportado los datos de equipamiento hospitalario, que en este caso son Portugal, Alemania, Bélgica y Hungría. Así, de nuevo Grecia (34,8) e Italia (33,3) lideran este ranking. Además, estos datos reflejan una ligera caída de registros españoles, que en 2011 contaba con 17,3 TC por millón de habitantes.

En todo caso, tal y como recuerda la OCDE, “no existe una guía que marce el número ideal de RM o TC por habitante, si bien resalta que contar con pocos equipos puede provocar dificultades de acceso en términos de proximidad geográfica o listas de espera, y, en el caso de contar con demasiados equipos puede derivarse un uso excesivo de los mismos con poco beneficio para los pacientes”.

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