Redacción Médica
22 de septiembre de 2018 | Actualizado: Sábado a las 20:00

Burgaleta: “Estamos perdiendo a la mejor generación de médicos”

Denuncia la precariedad en los contratos y alerta sobre el riesgo de que no haya relevo generacional para los especialistas españoles

Jueves, 21 de marzo de 2013, a las 12:42

Javier Leo / Imagen: Miguel Ángel Escobar. Madrid
Carmen Burgaleta, presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), primera mujer al frente de los hematólogos en los más de 50 años de historia de la sociedad, disecciona para Redacción Médica la situación actual de los hematólogos. Condiciones laborales precarias, miedo a no materializar el relevo generacional y un futuro formativo incierto debido a la nueva troncalidad son las principales preocupaciones para Burgaleta. Los nuevos modelos de gestión externalizada y el papel de los profesionales en las reformas también han ocupado gran parte de la labor de los hematólogos en los últimos meses, que lejos de aislarse de la realidad a la que se enfrenta el resto de las especialidades, han conseguido situarse en primera línea de interlocución con las administraciones.

Carmen Burgaleta, presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia.

Tras más de tres años al frente de los hematólogos españoles ¿qué retos le quedan por cumplir en estos últimos meses de mandato?

Nosotros venimos trabajando dentro de la sociedad en varias áreas fundamentales. La primera es dar a conocer a la sociedad la labor de los médicos que se dedican al estudio y el manejo de las enfermedades de la sangre. Dentro de este punto también está la tarea de dialogar con la Administración, porque es una época de toma de decisiones muy importante donde el diálogo es fundamental. El contacto con los profesionales es necesario para tener realmente criterios en los que basar la toma de decisiones. La pena es que no siempre lo conseguimos. Por otro lado, queda la labor de cohesión interna con una especialidad que ha crecido tanto que tiene ya veinte grupos de trabajo con una actividad científica muy importante. También estamos trabajando para soliviantar la preocupación que provoca la renovación generacional de los hematólogos. Nuestra labor es clarificar las perspectivas de futuro para la gente joven y abrir camino a los nuevos especialistas, tanto en España como en Europa.

¿En qué aspectos ha cambiado la especialidad desde que llegó a la presidencia de la SEHH y en qué cree que cambiará en los próximos dos o tres años?

La SEHH es una sociedad ya consolidada con más de 50 años de historia a sus espaldas, tantos como la sociedad americana. Realmente lo que ha cambiado en estos años ha sido la función de las sociedades científicas en general. Hace unos años su labor era la de dar una especie de armadura a la cobertura científica, al desarrollo de congresos, a las pautas de trabajo y los protocolos. Hoy en día una sociedad científica tiene un papel social importante, tiene una agenda política. Nosotros trabajamos para los enfermos, para la sociedad, y hacer visible esa labor es lo que en los últimos años se ha ido trabajando con más ahínco e interés, sin dejar de lado el trabajo de puertas para adentro con la parte científica.

Ha remarcado la importancia del diálogo con la Administración. ¿En qué temas están trabajando conjuntamente en estos momentos?

Con la Administración estamos tratando de hablar periódicamente, tanto a nivel autonómico como a nivel central. Uno de los problemas que afronta la profesión médica hoy día es la descentralización administrativa, que ha creado muchísima confusión y hace que se tomen medidas de gran impacto de forma asíncrona entre las comunidades. Es muy importante hacer ver a las administraciones que es malo tomar medidas cortoplacistas atendiendo a la presión económica. Hay que concienciarse de que las reformas en todo lo que sea docencia, investigación o estructura sanitaria tienen un impacto a medio y a largo plazo. En todas estas cosas es fundamental el trabajo de los profesionales con la Administración. Se están tomando medidas del calado de la troncalidad, la externalización o la privatización de servicios sanitarios de una forma muy rápida. Los daños, más que los beneficios, se verán a medio y largo plazo.

¿Cuáles de estas medidas ‘cortoplacistas’ y ‘economicistas’ están afectando a los hematólogos de forma más directa y específica?

La externalización de los laboratorios planteada por la Comunidad de Madrid es una de las medidas que más nos preocupan. El grupo interterritorial de la SEHH está trabajando en ello. En Madrid se ha hecho un plan estratégico elaborado por la Comunidad que luego no se ha respetado. Esto nos preocupa mucho porque nosotros podemos dialogar directamente con los responsables de las reformas, pero si luego toman unas medidas que no sabemos de dónde salen y que son tremendamente perjudiciales, el trabajo es en balde. La especialidad de Hematología y Hemoterapia es una especialidad muy beneficiosa para el Sistema Nacional de Salud (SNS). El hematólogo dentro de los hospitales lleva el diagnóstico de una parte muy importante del laboratorio. No hay ningún enfermo que entre en un quirófano sin un estudio de la sangre valorado por un hematólogo. Todo aquel que requiera de una transfusión requiere del consenso y de la indicación hecha por el hematólogo que, además, realiza guardias en el 80 por ciento de los hospitales españoles. Y todo esto lo hace un especialista único; eso debe entenderlo la Administración.

"Estamos perdiendo a la mejor generación de médicos"

Rechazo a la externalización de laboratorios y servicios.

El hematólogo no solo se ocupa del abordaje de las enfermedades propias de la sangre, que son muchas y gravísimas, y de su diagnóstico urgente, sino que da una función de asesoramiento importantísima a otros especialistas, empezando por todos los quirúrgicos. Esto es fundamental que lo conozca la Administración porque cuando externaliza un laboratorio cree que un diagnóstico es algo que se asume como una factoría. Hoy en día las tecnologías son muy poderosas, pero eso no suple la parte del profesional médico. Puedes alejar cosas que te parece que tienen un carácter más industrial, pero no aquello que realmente compromete al diagnóstico y al asesoramiento médico como lo es la función del facultativo.

A su juicio no es acertada la externalización de los servicios de laboratorio ¿cree que en general tampoco es correcto otorgar la gestión de los centros sanitarios a empresas privadas?

En sanidad se han dado lo que yo llamo ‘las tres D’: demagogia, despilfarro y desorden administrativo. La demagogia se sigue utilizando en un tema tan sensible como la sanidad del que todos somos partícipes como pacientes, como usuarios y como trabajadores, porque es muy fácil de manipular. El despilfarro es evidente, lo ha habido en nuestro país en muchos casos con buena intención y otras sin ser consciente de ello. Y el desorden administrativo también es algo generado a raíz de las transferencias autonómicas. En sanidad las transferencias han creado un tremendo perjuicio y lo siguen creando. Una de las experiencias nacionales que mejores resultados han dado a España en las últimas décadas es la de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) o la del propio sistema MIR.

Este sistema ha hecho que todas las especialidades sanitarias estén ahora en un dintel altísimo, y esto se ha conseguido con un sistema de acreditación exigente y con unos profesionales vinculados a largo plazo con un proyecto profesional. En el momento que se hacen transferencias, se toman medidas aisladas, se establecen hospitales pequeños, servicios pequeños, se externalizan servicios, se utilizan medidas de gestión diferentes que van a buscar un beneficio a corto plazo…Todas esas buenas experiencias nacionales te las cargas. ¿Qué va a pasar dentro de unos años? Pues que este modelo que hemos conocido no lo tendremos como punto de partida para nuevas experiencias.
A los propios especialistas de cada área nos es muy difícil percibir qué está pasando en Cataluña, en País Vasco o en Castilla-La Mancha porque se están tomando medidas con un ritmo o con otro, con un diálogo, con una sensibilidad diferente. Como hematólogos lo percibimos, lo analizamos y luchamos contra ello, muchas veces a ciegas.

En Madrid se ha implantado una hoja de ruta que a veces parece irreversible, con planteamientos tan tremendamente equivocados que han hecho que todo el mundo se haya unido en su contra, independientemente de su edad, de su profesión o de su puesto. Todos estamos unidos porque realmente estas medidas nos han dejado a todos alucinados. Son medidas que además no generan ahorro porque nosotros estamos percibiendo ya cómo se duplican cosas, cómo se vacía el cántaro de unos hospitales que funcionaban bien hacia otros que son un experimento que no es equiparable. Esto es muy grave y nos preocupa como médicos, como especialistas y como ciudadanos. 

Carmen Burgaleta en los estudios de Sanitaria 2000, junto con Javier Leo, redactor de Redacción Médica.

¿Opina que las huelgas son una medida de presión eficaz para frenar estos planes?

Como facultativo siempre he sido contraria a la huelga en sanidad porque es muy dolorosa, la sufre tanto el que la hace como el que la padece. Esta vez en Madrid ha sido una huelga seguida por la inmensa mayoría de los profesionales porque las medidas eran disparatadas y no había diálogo con la Administración. Nosotros como hematólogos hemos hablado directamente con la Consejería, pero era un diálogo de sordos porque no cambiaba la hoja de ruta. Se ha perdido una oportunidad de oro, y espero que no se repita a nivel nacional. Los profesionales más que nunca debemos ser los primeros protagonistas.

Estamos muy sensibilizados con la idea de que es un momento crítico, que el coste en sanidad es muy importante, que la sanidad ha avanzado muchísimo y que hay que manejarla muy bien e informar sobre ello. Es muy importante buscar la equidad del sistema en un momento de crisis económica. Que haya disparidad en la distribución de fármacos no se puede entender. Al mismo tiempo no puedes poner puertas al desarrollo científico. La especialidad de Hematología es una de las que más desarrollo ha tenido en los últimos años, y esto ha llevado a que enfermedades que no se curaban ahora se curen, que las que no se diagnosticaban a tiempo ahora se consiga, que en todas las neoplasias hematológicas se haya duplicado la supervivencia, etc. Esto no se puede parar.

No se puede limitar la investigación, las herramientas diagnósticas, la dispensación de fármacos. Sabemos que es tremendamente costoso y por eso la Administración debe tratarlo con el facultativo. Se debe confiar en el médico, no criminalizarle ni responsabilizarle del malgasto. Hay que aprovechar el trabajo conjunto para nos lleve a buen puerto, no para que nos enfrente. Y la pena es que se está buscando enfrentamiento.

Desde la SEHH percibimos en muchas ocasiones que el responsable de la gestión sanitaria no es un verdadero gestor, es un administrador con una misión y una comisión política. Esto entorpece el diálogo. El profesional médico español está en permanente formación y es uno de los mejor formados en este país. Y esto solo se puede mantener con el modelo sanitario que tenemos ahora. El nivel de calidad actual no se puede sostener en un modelo sanitario con mayoría de clínicas privadas hechas para actuar muy dinámicamente en la resolución de una lista de espera. La función de estos centros es otra, complementaria, pero se debe respetar mucho la función de los hospitales generales universitarios y hacer que tengan todos los recursos que necesiten para mantener la calidad del sistema.

Demagogia, despilfarro y descoordinación en sanidad.

La troncalidad no es atractiva para los hematólogos.

Respecto a la participación de los profesionales en la gestión ¿Qué le parece el nuevo modelo de unidades de gestión asistencial propuesto por Facme a la Administración?

Como miembros de Facme los hematólogos creemos que su función aglutinadora es complicada dada la diferencia de perspectiva entre, por ejemplo, una especialidad de Primaria y una especialidad tan científica y hospitalaria como es la de Hematología y Hemoterapia, Cardiología u Oncología. Con esto como premisa, cualquier intento que hagamos los médicos para mantener el diálogo con la Administración es importante y cualquier documento hecho por los profesionales va a aportar siempre algo de valor y va a merecer la pena analizarlo. Va a merecer más la pena que cualquier medida tomada unilateralmente desde la Administración con una sensibilidad política cortoplacista.

¿Cuál es la situación laboral actual de los hematólogos? ¿En qué aspectos se están viendo afectados por la crisis?

Evidentemente Hematología ha sufrido durante los dos últimos años el impacto de la crisis, aunque realmente lleva sufriendo la descoordinación desde que empezó todo el tema de las transferencias autonómicas. Todas las especialidades sufren la crisis, pero a nosotros nos preocupa especialmente el relevo generacional. La mayoría de los servicios de Hematología en España se abrieron hace 35 o 40 años, por tanto hay todo un grupo de profesionales que se ha jubilado, se está jubilando o se va a jubilar próximamente.

Lo que no se puede hacer en estos casos es amortizar plazas, eso es un error tremendo. Es un disparate que puede acabar matando a la gallina de los huevos de oro que es la sanidad española. No creemos que se llegue a ese término, pero sí vemos que se está ralentizando la renovación de plazas. En los últimos años en vez de concursos se están viendo OPEs muy locales. Además se ha favorecido la tendencia a hacer contratos laborales por seis meses o por un año en lugar de puestos fijos. Es primordial que los proyectos profesionales en Medicina tengan un desarrollo. Un médico hematólogo no puede ser como un soldado de infantería de primera línea al que se le cambia por otro según cae la primera bomba. Así no se puede ni se debe ejercer la Medicina, como si fuera una situación de guerra.

Carmen Burgaleta.

En Hematología se ha establecido la costumbre de ofrecer contratos renovables por 3 meses, 6 meses, 1 año o 2 años. Desde la SEHH vemos esta política como un gran error porque así los equipos de profesionales no pueden establecer sus objetivos ni su plan de trabajo. Un ensayo clínico lleva 3 años ponerlo en marcha y 5 de valoración; ¿a quién comprometes con estos contratos? Realizar el seguimiento de un paciente y un protocolo lleva años; ¿vas a cambiar el protocolo cada seis meses porque cambias al médico responsable de ese paciente por otro? Esto es un disparate y hay que buscar un consenso.

No se puede hacer que una persona que está 10 o 12 años formándose tenga unas expectativas de contrato de 6 meses. Tampoco son de recibo algunas medidas que se están haciendo, como ofrecer a los médicos con contratos temporales renovar con el 50 por ciento del sueldo original. Ante esta oferta el especialista lo que hará será irse, aunque sea a hacer cine, pero no puede estar haciendo algo con la sensibilidad que tienen las decisiones médicas bajo estas condiciones. El hematólogo tiene una gran responsabilidad en la toma de decisiones con una gran repercusión clínica y económica y se pretende que la asuma con un contrato que es pan para hoy y hambre para mañana. La Hematología es una especialidad compleja que acoge muchísimos campos y necesita una estabilidad. Estamos perdiendo a la mejor generación y es necesario cortar esa tendencia de raíz.

¿Es la emigración una de las primeras opciones para los hematólogos españoles? Teniendo en cuenta esas malas perspectivas laborales, ¿está perdiendo atractivo la especialidad para los MIR?

Hematología y Hemoterapia es una especialidad que está ahora muy acreditada. Los hematólogos españoles tienen un nivel científico importantísimo, con publicaciones en revistas de gran impacto que les sitúan muy bien internacionalmente. Nuestros grupos de trabajo son muy importantes en muchas patologías. La propia formación del médico español es reconocida en Europa y América. Cuando un hematólogo formado en España pide trabajo fuera no lo hace porque sea un inmigrante que aparece allí porque no puede sobrevivir en su país. Nos acogen con los brazos abiertos por nuestro nivel formativo, y eso es un plus que está perdiendo España. Hay médicos que se están yendo y otros que ya están establecidos fuera y que nos rifamos porque vengan y hablen en nuestros congresos. Pero independientemente de que hay muchas oportunidades más allá de nuestras fronteras, no sería bueno que nuestros mejores profesionales se fueran de forma indefinida. Una cosa es que uno se dé un baño en el extranjero, eso es muy positivo, pero lo malo es que las puertas no estén abiertas cuando quieran volver nuestros mejores profesionales.

Por otro lado, estamos formando a mucha gente de otros países que luego probablemente no se quede. En cuanto a las preferencias de los MIR, Hematología está en la plataforma media, por detrás de otras especialidades como las quirúrgicas, la Oftalmología o la Dermatología, que han ganado muchas plazas por la posibilidad de obtener mayores ingresos en el futuro. Las especialidades medicas, por su propia complejidad, dureza de las guardias y la atención en los hospitales, están más en un término medio, y ahí nos movemos. Hematología es una especialidad muy atractiva para los médicos MIR; muy activa porque ofrece trabajo en el área de la transfusión, la trombosis, el cáncer, la investigación o las enfermedades adquiridas.

¿Qué le parece el proyecto de la nueva troncalidad y en qué cambiará la formación de los futuros hematólogos?

Inicialmente pensamos que no era un proyecto especialmente atractivo para la Hematología porque es una especialidad que tiene muchas áreas procedimentales, muchas áreas de laboratorio, una parte especifica de Hemoterapia y luego una parte clásica de especialidad médica. No es una especialidad que necesitara del proyecto de troncalidad. En este momento de desarrollo estamos dentro del tronco médico, pero con condiciones. Nuestra especialidad debe tener un tiempo de formación más largo, algo consensuado en las alegaciones presentadas por la Comisión Nacional de la Especialidad. Lo que no puede ser es que para compensar que los médicos salen poco maduros de la facultad se haga un tronco común de dos años en vez de de uno, a expensas de acortar las especialidades cuando son cada vez más complejas.

Carmen Burgaleta.

La condición es alargar y que no sea una trampa para que la parte de laboratorio y de diagnostico se meta en el tronco de laboratorio y de diagnostico, porque en ese tronco la mayor parte no son médicos y es algo que empobrece a la especialidad. Para nada admitimos que se le quiten competencias a la Hematología en campos específicos del diagnostico como son las citologías, la coagulación, las anemias o el desarrollo molecular. En principio hay acuerdo con el Ministerio, nosotros somos tronco médico pero se reconocen todas nuestras áreas procedimentales con el tiempo que requieren. La sociedad europea nos apoya en nuestras reivindicaciones porque el currículum europeo exige un mínimo de años, cinco, para trabajar como hematólogo en Europa. Esto es irrenunciable para nosotros.

Por terminar con un tema más amable, cada vez se ve a más mujeres al frente de instituciones médicas ¿qué aporta la mujer como líder de las organizaciones médicas?

Si vas a la facultad de Medicina puedes ver que el 70 o el 80 por ciento de los estudiantes son mujeres. Es lógico que vayan ocupando esas plazas. Es cierto que en todos estos años la mujer ha puesto un plus de esfuerzo, ha madurado antes. Las tareas tradicionales las ha compaginado con un mayor protagonismo en la sociedad. En las organizaciones médicas no es tema de cuotas, yo odio todos los temas de cuotas feministas porque son discriminaciones negativas. Se trata de un gran compromiso, una sensibilidad y una capacidad de hacer varias cosas a la vez lo que aporta la mujer. Soy la primera mujer presidenta en 50 años de historia de la Sociedad Española de Hematología y aunque en la Junta Directiva seguimos siendo minoría, las mujeres esperamos que poco a poco todo se vaya normalizando.