Evitar la jerga médica, transmitir experiencia, estar disponibles y saber escuchar las necesidades del paciente son aspectos clave para establecer una buena relación



18 sep 2015. 12.21H
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José A. Puglisi. Imagen: Cristina Cebrián. Madrid
La comunicación busca convertirse en la nueva herramienta médica. Los profesionales sanitarios aún deben mejorar sus habilidades al momento de interactuar con el paciente y sus familiares. Así lo ha explicado María Die Trill, coordinadora de la Unidad de Psicooncología del Hospital Gregorio Marañón, durante su taller ‘Relación profesional sanitario-paciente: estrategias de comunicación y manejo de las emociones’ que se ha celebrado durante la VIII edición del Congreso de Estudiantes de Medicina que ha organizado el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM).

María Die Trill, coordinadora de la Unidad de Psicooncología del Hospital Gregorio Marañón.

“Los esfuerzos realizados por mejorar la comunicación de los profesionales sanitarios se han intensificado durante los últimos 10 años, especialmente en el área de Oncología”, ha explicado a Redacción Médica Die Trill. Sin embargo, asegura que ha contado con el apoyo de la Ley 41/2002 sobre la regulación de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.

El cambio en la tendencia, que permite a los pacientes contar con mayor información y capacidad de decisión, también ha ayudado a fortalecer “los lazos de empatía que mantienen con el equipo profesional que le atiende”. En este sentido, Die Trill apunta que “cuando existe una buena relación entre el paciente y el médicos permite que, si se llega a cometer un error o desliz, la familia lo comprenda y no demande al profesional o al hospital”.

La coordinadora de la Unidad de Psicooncología del Hospital Gregorio Marañón apunta que, si bien este ámbito está desarrollado en otros países como Estados Unidos o Reino Unido, en España “aún hacen falta realizar grandes esfuerzos para humanizar el sector sanitario”. Una de sus propuestas para lograrlo es “la implementación de una asignatura en el grado que permita dotar a los futuros médicos de todos estos conocimientos. Lo ideal sería de un año, pero con seis meses ya me daría con un canto en los dientes”, afirma Die Trill.

La asignatura tendría por objetivo enseñar cómo mantener una comunicación empática, “reduciendo la prepotencia que a veces tienen los médicos y comprendiendo al paciente con sus miedos, incertidumbres y preocupaciones”. Para obtener resultados fiables, Die Trill considera necesaria que las clases no se limiten a la teoría, sino que también tengan un espacio diseñado para “la interpretación de situaciones”.

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