Primer sistema no invasivo de mapeo global cardiaco creado por el Hospital Gregorio Marañón.
Hasta ahora, trazar cartografías en un órgano como el corazón y sus cavidades para el tratamiento de las arritmias exigía la integración de catéteres en su interior para determinar la actividad eléctriva punto a punto. Es por ello que, el nuevo dispositivo desarrollado por
investigadores del Hospital Gregorio Marañón supone un cambio de paradigma convirtiéndose en el
primer sistema no invasivo de mapeo global cardiaco en tiempo real del mundo. Su
alta eficacia diagnóstica en arritmias, superior al 90 por ciento, ha llamado la atención de sistemas de salud internacionales, como el estadounidense, decidido a exportar e implantar esta tecnología en sus centros sanitarios.
"La autorización de la FDA ha supuesto un apoyo de primer nivel para nuestra tecnología, garantizando la seguridad, rapidez y la eficacia del
sistema Corify para el diagnóstico y tratamiento de
arritmias cardiacas en Estados Unidos", afirman los científicos detrás de este avance a Redacción Médica. De hecho, la spin-off Corify Care, surgida para trasladar el dispositivo del ámbito investigador al empresarial, ya habría ha iniciado conversaciones con varias corporaciones estadounidenses de cara a considerar distintos enfoques para la
integración del sistema en el portfolio de tratamiento de pacientes con este tipo de trastornos cardiacos.
A través de un
chaleco con electrodos adheridos al tronco de la persona, este sistema es capaz, por un lado, de registrar simultáneamente la actividad eléctrica cardiaca de todo el corazón en su conjunto -sin necesidad de introducir catéteres- y, además, evaluar de forma no invasiva, analizando el comportamiento de la actividad eléctrica en tiempo real. Su
algoritmo específico de análisis volumétrico, le permite, además, ir un paso más allá que el resto de sistemas actuales al revelar la actividad eléctrica en todas las estructuras del órgano, tanto dentro como en el espesor de las paredes cardíacas y la superficie. "De esta manera, los profesionales pueden elegir mejor la metodología y seleccionar mejor el abordaje y los catéteres que podrían ser necesarios".
Eficacia en arritmias graves
Una aproximación especialmente útil y efectiva en el caso de las
arritmias graves, como la taquicardia ventricular o la
fibrilación auricular, apuntan los investigadores, ya que, por norma, sus mecanismos "son difíciles de evaluar con las herramientas convencionales, porque con frecuencia los circuitos están localizados en la profundidad de la pared cardiaca o abarcan múltiples cámaras". Corify, por contra,
analiza dicho mapeo eléctrico en un solo latido y con alta precisión, siendo capaz de
identificar la cavidad responsable de esta alteración en el 94 por ciento de los casos. En concreto, según reflejan los datos del proyecto europeo EIT-Health Save-Cor, la eficacia alcanzó el 93 por ciento en arritmias auriculares y osciló entre el 89 y el 92 por ciento en el caso de las ventriculares isquémicas y no isquémicas. "Esta plataforma ayuda a los médicos a abordar casos complejos con mayor eficiencia y previsibilidad, examinando el comportamiento de la actividad cardiaca antes y durante el tratamiento invasivo", defienden sus creadores.
No obstante, no es necesario inducir ningún tipo de arritmias para que este dispositivo analice el funcionamiento del corazón e identifique aquellas zonas más vulnerables. Con acceso a una
visión global a la patología, el profesional es capaz de "tomar decisiones más rápidas y realizar procedimientos invasivos más dirigidos, con el potencial para reducir el tiempo y la complejidad del procedimiento". Este mapeo también resulta útil en el área preventiva, ya que revela qué candidatos obtendrían beneficio con la implantación de dispositivos de desfibrilación y ofrece alternativas a los pacientes inoperables con catéter, al ser tratados con "
ablación no invasiva con radioablación", consiguiendo "resultados preliminares muy prometedores".
Casi 20 años de investigación
Han sido muchas las manos implicadas en este proyecto, fruto de la
colaboración multidisciplinar de un nutrido grupo de "médicos, ingenieros e investigadores pertenecientes a distintas instituciones y entidades de investigación". Sin embargo, no fue aquí, en España, sino en Michigan, hace casi 20 años, cuando comenzó a gestarse esta iniciativa, al coincidir varios miembros del grupo investigador en el laboratorio de la universidad estadounidense.
En 2019, tras años de colaboración entre el Gregorio Marañón y el Instituto de investigación Itacade la Universidad Politécnica de Valencia, nacería la start-up Corify Care. Desde entonces, se han amplificado las sinergias con otros centros del mapa nacional como el Hospital Clinic de Barcelona o el Hospital La Fe de Valencia y el apoyo del Centro de Investigaciones Cardiovasculares. Los lazos internacionales establecidos con la Clínica Mayo y con el Hospital Charite de Berlín, han permitido, según los investigadores, "iniciar nuevos proyectos de investigación y conocer la sistemática de trabajo que permita
facilitar la incorporación del sistema al entorno de salud europeo y norteamericano".
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