Las enfermeras del centro de donaciones de la Comunidad de Madrid no daban abasto con la cantidad de personas que acudieron a donar sangre.
La solidaridad llena los centros de donación de sangre tras el accidente de Urda: "Como enfermera me siento orgullosa"
Lucía Ruiz, enfermera del centro, se siente "orgullosa" del compromiso y la empatía que demostró la sociedad española con las víctimas del trágico accidente
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Lucía Ruiz llegaba a las 15:00 horas al centro de donaciones de la Comunidad de Madrid cuando se encontró con una larga cola de personas en la puerta. Habían pasado seis horas y media desde el trágico accidente ferroviario en Toledo y el llamamiento a donar sangre en la capital ya había surtido efecto. "Estaba hasta arriba", reconoce orgullosa esta enfermera. Solo en el turno de tarde cree que acudieron más de 300 personas, por lo que la organización tuvo que habilitar espacios provisionales para atender el flujo continuo de donantes que llegaban a las instalaciones. La sociedad se ha volcado con la tragedia y ha demostrado que, en los momentos más cruciales, el compromiso y la unión hacen la fuerza.
Pocos minutos después de conocer la magnitud del accidente, que ha dejado al menos 69 fallecidos, desde el centro de transfusiones se lanzaron comunicados en redes sociales y mensajes a los donantes sobre la falta de sangre de algunos grupos sanguíneos. La respuesta fue inmediata: centenares de personas acudieron a las instalaciones con las camisas remangadas. "Vino tanta gente que hubo enfermeras que doblaron turno", cuenta a Redacción Médica.
La población se ha volcado con las víctimas y el centro de donaciones estaba totalmente lleno. Se cancelaron las citas previas para donar médula o plasma para que las profesionales pudieran dar prioridad a la donación de sangre. "Todos vinieron a ayudarnos, incluso compañeros de otros departamentos del centro que hacían años que ya no sacaban sangre", ha admitido. Sin embargo, las primeras sensaciones de Ruiz fueron agridulces. Por un lado, positivas, porque ver el compromiso y la empatía de las personas con las víctimas le llenó de "orgullo", pero, a su vez, fue un "choque de realidad" sobre la dimensión de lo que había ocurrido.
Uno de los donantes para las víctimas del accidente ferroviario de Toledo.
Afluencia de donantes tras el accidente ferroviario en Toledo
Daba igual la hora del día. Donantes de todas las edades seguían llegando al centro. Solo en el turno de tarde, Ruiz cree que donaron sangre unas 310 personas, cuando normalmente no superan las 15 personas. "La cola llegaba hasta el exterior y, en algunos casos, tenían que esperar hasta tres horas para que les sacáramos sangre", ha subrayado. Tuvieron, incluso, que habilitar otras zonas del edificio porque "no quedaban huecos libres".
Incluso sacaron la balanza de extracción de sangre, que casi no se usa, para albergar todavía a más donantes. "No les importaban las horas de espera; estaban orgullosos de participar", ha detallado y recuerda cómo algunos donantes les llevaron la "merienda" para que recobraran fuerzas después de tanto trabajo.
Aunque este martes fue el momento crucial, Ruiz confirma que este miércoles el centro también está "hasta arriba" de donantes. "Mis compañeras me han dicho que hay mucho lío. Siguen acudiendo y es previsible que siga viniendo más gente a lo largo del día", ha informado. Una actitud de la sociedad que demuestra el compromiso y la unión a la hora de enfrentar tragedias de este tipo.
Algunas enfermeras del turno de mañana tuvieron que doblar para atender a los donantes.