Redacción. Barcelona
Las donaciones de sangre y plasma han caído un 8,9 por ciento en Catalunya durante los últimos cuatro años, desde las más de 298.400 que se alcanzaron en 2008 hasta las cerca de 271.700 que están previstas para este año, según consta en los datos del Banco de Sangre y Tejidos de Catalunya (BST).
El descenso, lejos de estar asociado a una menor solidaridad, se debe a una mejora de los procesos quirúrgicos y médicos y a la centralización desde 2006 en un único centro de todas las donaciones, asegura el director del Servicio de la Sangre del BST, Lluís Puig.
Puig explica que las mismas características de la sangre obligan a "ajustarse al máximo a la demanda" de hospitales y clínicas y a que el flujo de entrada sea constante, ya que ésta caduca a los 42 días de su extracción, un plazo que se reduce a sólo cinco días en el caso de las plaquetas.
"No podemos presionar a la población para que venga a donar y después no utilizar la sangre”, resume y recuerda que las donaciones se mantienen en 745 cada día, unas 70 menos del máximo que se registró en 2008.
Por números absolutos, hay que remontarse a 2005 y 2006 para encontrar cifras similares de donación a las actuales (265.600 y 275.900, respectivamente), aunque Puig apunta que este año acabará finalmente en cifras similares a 2011 (281.700 donaciones).
De hecho, el BST actualiza de forma periódica sus previsiones y organiza campañas puntuales en función del calendario y al stock permanente que debe mantener siempre para hacer frente a eventuales emergencias, gracias a la movilidad del sistema de recogida.
Puntos móviles
El 60 por ciento de la recogida de sangre en Catalunya se realiza a través de dispositivos móviles y la organización de entre 65 y 70 campañas específicas cada semana en diferentes puntos, mientras que el 40% restante procede de los 17 puntos fijos de donación que existen en diferentes hospitales.
Cada donación se empaqueta en una bolsa de 450 mililitros de sangre que se traslada al BST, donde se divide en una unidad de concentración de hematíes, otra de plaquetas y una tercera de plasma, mientras que la mejora de los procesos también han permitido que por cada 105 donaciones se logren 100 bolsas válidas.
De hecho, los avances científicos y la inversión en nueva maquinaria también permiten en la actualidad hacer donaciones específicas de plasma (este tipo de donaciones se ha multiplicado por dos hasta representar más de 10.000 al año).
Entre el resto de mejoras, Puig destaca la introducción de la laparoscopia incluso para extraer tumores, la extensión de la cirugía mayor ambulatoria sin ingreso hospitalario y el uso de nuevos medicamentos que permiten reducir el sangrado, entre otras.