Este domingo la ministra de Sanidad viajaba a Ceuta para comprobar in situ la situación tras la avalancha humana vivida en la ciudad autónoma hace dos semanas. De su viaje, y del vistazo a la realidad que reina en el lugar, se puede concluir que una cosa es lo que se ve desde Madrid y otra distinta lo que sucede sobre el terreno.

Aunque el Ministerio siga negando el colapso sanitario (que sí describen los profesionales de la salud), no hay duda de que la situación epidemiológica está en entredicho. Los migrantes viven hacinados en campamentos, con medidas higiénicas bastante precarias, o vagan por las calles o se esconden en las afueras de la ciudad, temerosos de que cualquier contacto con el sistema sanitario sea la antesala de la deportación.

Ante este panorama, se ha sabido este lunes que el presidente del Gobierno tiene previsto convocar por videoconferencia a varios ministros para abordar la situación que se vive en Ceuta, y el de Sanidad se ha quedado fuera de esta reunión.

Es incomprensible que se piense en solucionar la crisis que se vive en Ceuta sin contar con el conocimiento y la autoridad que reside en la cartera sanitaria estatal. Por lo que se ha visto, está claro que hay una emergencia humanitaria que tiene mucho que ver con la salud pública, con la epidemiología (la propia ministra García dijo ayer que se van a enviar refuerzos de esta índole).

Por favor, sería bueno que desde Presidencia se recapacitara y se cuente con Sanidad en todas las reuniones acerca de la ciudad autónoma, porque de lo contrario nos podemos encontrar con que sarna, tuberculosis u otras enfermedades infecciosas empiezan a circular entre la población local y la que ha llegado de Marruecos en estos días. No es algo que tomar a la ligera, y el Ministerio de Sanidad y sus expertos deben tener voz en este foro.