Farmacia.

Farmacia.

Industria farmaceutica

Las farmacias, sin 'plan B' homogéneo frente a desabastecimientos en terapia hormonal: "No todas están preparadas"

La falta de medicación para la menopausia obliga a las boticas a buscar alternativas, mientras la formulación magistral queda limitada a oficinas con capacidad para elaborarla

Y además: Sanidad pone fecha a la falta de medicación para la menopausia y garantiza que "hay alternativas"

Publicada

El desabastecimiento de tratamientos hormonales para la menopausia está poniendo a prueba la capacidad de las farmacias comunitarias para encontrar alternativas a las pacientes. El problema, según explican farmacéuticos consultados por Redacción Médica, ya no se limita a un medicamento concreto, ya que según señalan, las dificultades de suministro se han extendido a distintas opciones de administración transdérmica, reduciendo el margen de actuación en la oficina de farmacia.

"Empezó con Lenzetto, el espray, y como faltaba la gente se fue a los parches y a otros transdérmicos, y ahora también faltan", explica Gerino García, titular de una farmacia en Madrid. A su juicio, cuando "te falla toda la vía transdérmica te quedas con muy poco margen", una situación que está llevando a algunas mujeres a "ir de farmacia en farmacia" en busca de su tratamiento.

La dinámica habitual ante un problema de suministro consiste en intentar localizar el medicamento en otros canales. "Lo primero que hacemos es intentar conseguirlo, llamando a los mayoristas o a otras farmacias", señala García. Cuando existe una alternativa con "el mismo principio activo, la misma dosis y la misma vía", la farmacia puede recurrir a ella, pero los cambios que impliquen modificar la vía de administración o el principio activo requieren la intervención del médico.

La farmacia busca alternativas

Esta coordinación entre farmacia y consulta médica se convierte en un elemento clave cuando las opciones disponibles no son equivalentes. "Pasar del espray a un gel o a un parche, o cambiar de principio activo, eso ya lo tiene que decidir el médico", apunta el farmacéutico madrileño. En estos casos, la farmacia informa a la paciente de las alternativas disponibles y, cuando es posible, contacta directamente con el centro de salud.

También existen situaciones en las que el tratamiento puede mantenerse mediante otra presentación terapéutica. "Vemos que la paciente puede tomar lo mismo con dos medicamentos por separado", explica García. En ese caso, la paciente debe acudir al médico para obtener las dos recetas correspondientes. "Es trabajo que hacemos todos los días y que casi nadie ve", reivindica.

En otros casos, las farmacias pueden ofrecer productos sin hormonas destinados a aliviar determinados síntomas, aunque con una limitación. "Para cosas concretas como la sequedad vaginal podemos recomendar productos sin hormonas, que ayudan, pero no sustituyen al tratamiento", explica García. Por ello, reclama "un canal rápido con los médicos", ya que actualmente "la paciente acaba haciendo de mensajera entre la farmacia y la consulta".

Las fórmulas magistrales, una solución para algunos

La posibilidad de recurrir a fórmulas magistrales abre otra vía ante la falta de medicamentos comerciales, pero los farmacéuticos advierten de que no todas las oficinas disponen de los medios necesarios para elaborarlas.

"Nosotros no formulamos", reconoce García, quien considera que la posibilidad planteada en Cataluña puede ser una solución mientras persista el problema. Sin embargo, subraya que "no todas las farmacias pueden hacerlo". Señala que es necesario contar con "un laboratorio preparado, materia prima de calidad y un farmacéutico que sepa formular". Las oficinas sin laboratorio podrían, a su juicio, recurrir a farmacias especializadas en formulación.

Joaquín Ramírez, farmacéutico titular en Canarias, coincide en que la capacidad de elaboración está concentrada en una parte de las oficinas. "Existen una serie de farmacias que tienen laboratorios propios y que cumplen con toda la normativa", explica. En su caso, recurren a un laboratorio de Las Palmas para la mayoría de las fórmulas magistrales y a una farmacia de Madrid para aquellas "más específicas o más complejas de adquirir".

Ramírez señala que, si finalmente fuera necesario recurrir a esta vía para los tratamientos hormonales, "las farmacias se acabarán adaptando, las que son elaboradoras". La principal diferencia respecto a la dispensación de un medicamento comercial sería el tiempo de acceso, ya que "tardará más en llegar al paciente". Aun así, considera que los usuarios podrían disponer de tratamiento "si se puede realizar de manera magistral".

Para García, cualquier extensión de esta medida debería apoyarse en prescripción médica y criterios comunes. Defiende que las fórmulas se elaboren "con receta, con fórmulas y dosis acordadas con los ginecólogos y las sociedades científicas", además de garantizar el control de la materia prima y la financiación para evitar un sobrecoste a las pacientes. Con estas condiciones, considera que podría extenderse a otras comunidades porque "el problema es el mismo en Madrid que en Barcelona".