Empatía y vocación en las primeras semanas de Medicina en la privada: "Nadie quiere ver cómo un compañero lo pasa mal"

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Primeros días de Medicina en la privada: "La empatía es esencial, nadie quiere ver sufrir al resto"

Los estudiantes de primero de la Universidad Europea de Madrid cuentan a Redacción Médica cómo afrontan el salto desde Bachillerato, las primeras asignaturas y sus primeras prácticas

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Con la amenaza de lluvia en la capital y con las temperaturas dando un respiro, los estudiantes de la Facultad de Medicina, Salud y Deportes de la Universidad Europea de Madrid encaran su tercera semana en las aulas. Casi 1.500 futuros médicos comparten el entusiasmo de vestir una bata blanca y recorrer los pasillos del hospital, pero son conscientes de que el camino es duro hasta conseguirlo. Los alumnos de primer año de Medicina son los que más acusan este choque, todavía desorientados por el drástico cambio entre Bachillerato y esta nueva etapa académica. Por delante arranca un curso de nuevos retos donde los obstáculos parecerán insuperables por momentos, pero ninguno de los entrevistados por este periódico duda de que lo conseguirán: la vocación, aseguran, pesa más que el vértigo inicial.

Junto al característico lago de la universidad, espera ilusionada Elena Carballo. Es estudiante de primero de Medicina y, aunque debería estar en clase de Fisiología, su profesora le ha permitido salir del aula para compartir con Redacción Médica cómo han sido las primeras semanas en el grado. De momento se está adaptando, pero lo que más le ha sorprendido, y gratamente, es la relación que hay entre los compañeros. Todos comparten el sueño de ser médicos, y ese objetivo crea una conexión entre ellos "más grande" de lo que podía imaginar.

Compañerismo y vocación en Medicina

El compañerismo se ha convertido así en uno de los apoyos para afrontar una carrera en la que la dificultad y la extensión del temario también empiezan a hacerse notar. La vocación por la profesión se mantiene intacta, asegura Carballo, pero el vértigo de ser consciente de todo lo que va a tener que estudiar para su primer examen es difícil de digerir. Sin embargo, cree que con tener una rutina y una metodología de estudio eficaz podrá hacer frente a cualquier obstáculo que se interponga en su camino.

Así lo considera Celia Trenado, también estudiante de primero de Medicina. Comparte clase con Carballo y precisamente Fisiología es la asignatura que más le está costando estas primeras semanas. "Si hace falta pediré una tutoría", resalta entre risas. Empezó el curso nerviosa por encontrarse en una etapa educativa totalmente nueva, pero poco a poco se va adaptando a sus nuevas asignaturas y compañeros de clase. "Es una carrera en la que la empatía es esencial, por tanto, creo que vamos a tener muy buen ambiente y nos vamos a apoyar entre todos", ha subrayado. Al final, añade, es un grado "muy demandante" y "nadie" quiere ver cómo el compañero de al lado lo pasa mal, aunque reconoce que la universidad da una "atención mucho más personalizada" que en la pública.

Primeras prácticas de Medicina

Más allá de su opinión sobre los docentes, a quienes considera realmente interesados en las asignaturas que imparten, lo que más le motiva a esta futura médica son las prácticas. Quiere ver experiencias reales y tangibles más allá de las ilustraciones en los libros, y considera que esta universidad cumple con sus aspiraciones. De momento, ya ha tenido sus primeras prácticas en el laboratorio y verse con una bata blanca y un gorro de quirófano, simulando estar graduada, le ha dado ese extra de motivación que, quizá, a veces falta cuando uno entra de lleno en la rutina.

Sin embargo, de lo que más ganas tienen es de comenzar con las prácticas en el hospital simulado. Se trata de un entorno que recrea los circuitos de un centro hospitalario, incluyendo urgencias, bloque quirúrgico, UCI y consultas, donde los estudiantes tendrán la oportunidad de prepararse, de una manera práctica, para cuando den el salto a un hospital real.

Vocación entre los estudiantes de Medicina

Frente a una colección de huesos expuestos en una vitrina, Ángel Sendín comparte en qué momento se dio cuenta de que quería convertirse en médico. "Fue durante la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), cuando escuché hablar sobre la Medicina Forense y quise formarme como patólogo", ha detallado. Desde esa decisión han pasado años, pero su convicción no ha variado en absoluto.

Es más, desde que se enteró de que las instalaciones cuentan con una morgue, tiene todavía más ganas de estudiar la carrera. "Me han recomendado que vaya con cuidado, porque ver un cadáver por primera vez puede impresionar", ha afirmado, aunque considera fascinante tener la oportunidad de descubrir en las prácticas de Anatomía cómo es el interior del cuerpo humano.

Aunque son conscientes de la dificultad de Medicina, ninguno de los tres estudiantes entrevistados tiene pensado abandonar. Habrá días buenos y momentos malos, y el estrés será habitual en el periodo de exámenes, pero coinciden en que no se han esforzado tanto para abandonar cuando están tan cerca de cumplir con sus sueños. "Ahora no lo vamos a soltar", han concluido.