Patricia Pozo-Rosich, jefa del Servicio de Neurología y de la Unidad de Cefalea del Hospital Universitari Vall d'Hebron.
La
migraña afecta al
11 por ciento de niños y adolescentes y es una de las enfermedades "más discapacitantes" en estas edades. Sin embargo, hasta ahora no existía
ningún tratamiento preventivo que hubiera demostrado eficacia frente a placebo en población pediátrica. Esa situación podría empezar a cambiar tras la publicación del ensayo clínico
Space en
The New England Journal of Medicine, con participación del Hospital Universitari Vall d'Hebron.
El estudio demuestra que fremanezumab, un
anticuerpo monoclonal dirigido contra el péptido relacionado con el gen de la calcitonina, el CGRP, reduce de forma significativa los días de migraña al mes en niños y adolescentes de
entre 6 y 17 años. Aún así, la jefa del Servicio de Neurología de la Unidad de Cefalea del centro barcelonés, Patricia Pozo-Rosich,
pide prudencia sobre su disponibilidad inmediata: "El ensayo ha salido positivo y está aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), pero ahora tiene que llegar a las aprobaciones locales. No está disponible para mañana".
Inyección mensual y adherencia
Hasta el momento, el
abordaje preventivo en consulta era complejo y con escasa
base científica sólida en menores. "No había ningún tratamiento que hubiese demostrado eficacia en esta población frente a placebo, que es como se hace en los ensayos clínicos", explica la facultativa. "Siempre se creía que en los niños y adolescentes
el efecto placebo era muy alto", apunta, matizando que "probablemente no se habían hecho bien los ensayos o los tratamientos previos" debido a que tenían "poca eficacia y muchos
efectos secundarios".
En la práctica clínica, "lo antiguo" era utilizar los fármacos "clásicos" por vía oral, como amitriptilina o flunarizina, extrapolados del adulto. Ahora, este tratamiento se administra mediante
inyección subcutánea mensual con autoinyector. "En los ensayos clínicos la aceptación ha sido muy buena", afirma. De hecho, al ser un autoinyectable, "el niño puede recibir ayuda de sus padres". "Simplemente la primera vez impresiona un poco, pero también podría administrarse en los centros de Atención Primaria o en nuestras consultas", asegura.
Además, destaca un
posible beneficio adicional: "Con los tratamientos orales el riesgo es que nos olvidemos.
La adherencia terapéutica y más a estas estas edades es baja. Aquí sabes que estás dando la medicación
cada mes".
¿Cómo actúa el anti-CGRP?
Fremanezumab, que solo está aprobado en adultos, bloquea el CGRP, una proteína inflamatoria que, "desde hace más de 30 años", se sabe que "
se libera en exceso durante los ataques de migraña, haciendo sea
más intenso, más severo y de mayor duración”, explica Pozo-Rosich. Aunque no es la única proteína implicada en esta patología, afirma que es "clave" en ella. Por este motivo, insiste en que "controlarla" supone "un gran impacto clínico haciendo que los ataques sean menos frecuentes" y que le vigilen los
síntomas asociados "a nivel de intensidad y severidad".
El estudio muestra una
reducción media cercana a 2,5 días de migraña al mes en el grupo tratado, frente a 1,4 días en placebo. Pozo-Rosich matiza cómo deben interpretarse estas cifras: "No es que
cada paciente mejore dos días. Hay algunos que reducen seis días y otros cero. Eso genera medias. Lo que miramos en los ensayos es si la diferencia frente a placebo es estadísticamente significativa. Y en este caso lo es".
Añade que la respuesta clínica no es universal: "
No el 100 por cien obtiene beneficio, pero eso tampoco pasa en el adulto". En cambio, recalca que este fármaco demuestra ser "útil" para niños adolescentes, es decir, "
eficaz, seguro y tolerable".
Evitar años de retraso
Para la neuróloga, el impacto más importante puede ser
a largo plazo. "La migraña debuta en los últimos años de la infancia o primeros de la adolescencia y cuando acceden a los tratamientos adecuados a veces llevan
entre seis y ocho años de enfermedad", revela. Este retraso no es menor en una
etapa clave del desarrollo: "Son años decisivos en los que el adolescente tiene que estar bien para poder estudiar y tomar decisiones formativas y de futuro". Esto la clasifica como "la enfermedad más discapacitante" a esta edad.
El objetivo, entonces, es "
intentar controlar el problema en el momento en que aparece y no con años de retraso". La experiencia en adultos sugiere beneficios claros del tratamiento precoz, ya que "aquellos que se tratan rápidamente cuando empiezan a necesitarlo
responden mejor, tienen menos discapacidad y
sus vidas se ven menos impactadas".
Primer escalón: educación y estilo de vida
Sin embargo, insiste en que el tratamiento farmacológico no es
el punto de partida, sino que lo fundamental es "empezar con
estrategias de educación y estilo de vida" porque para manejar bien la migraña hay que "entender qué es lo que está pasando". Y es que un trabajo previo del Vall d'Hebron en el que se evaluaron diferentes centros educativos catalanes ya apuntó a la
relación entre hábitos y cefalea. "Vimos que los niños que tenían migraña o cefaleas eran aquellos que tenían un estilo de vida a veces peor:
más sedentarismo, menos ejercicio, no desayunaban o incluso habían empezado a fumar si eran adolescentes", detalla.
Por lo tanto,
el abordaje deber ser escalonado: educación y hábitos saludables, tratamiento de las crisis con antiinflamatorios o triptanes, y solo después, cuando los ataques son frecuentes o incapacitantes, la prevención farmacológica: "Preventivo quiere decir que me lo pongo o me lo tomo p
ara no tener tantos ataques de migraña. Y esto es lo que cubre este nuevo fármaco".
Tras la aprobación europea, queda pendiente definir las "
condiciones de reembolso de financiación" en España, aunque la neuróloga espera que "no tarde" porque "ya está aprobado en adultos" y no cree que vaya a suponer "un cambio de precio". "Es cuestión de que se tome la decisión de cómo va a aprobarse en niños", señala. Cuando eso ocurra, s
e diseñarán los circuitos asistenciales "para dar acceso a todos aquellos que lo necesiten" concluye.
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