Alfonso Carmona Martínez, presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos.
Opinión de Alfonso Carmona Martínez, presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos
Las elecciones en Andalucía vienen marcadas por
una guerra que tiene un
denominador común: la sanidad. Esto es así desde hace ya varias décadas, y desde mi punto de vista es un grave y tremendo
error de concepto. La sanidad y en su caso la SALUD, con mayúsculas,
es un bien al que todo ciudadano, en España,
debe tener derecho en el más amplio sentido de esta palabra. Pónganse, ciudadanos de a pie, mírense en su vida cotidiana y hagan esta reflexión:
Cuando tenemos salud y nos encontramos en plenitud total, podemos pensar y tener en distinto orden, numerosos problemas (económicos, familiares, de convivencia etc.). Pero
cuando la salud se nos va, en ese momento, nuestro problema se reduce a uno, buscarla. Y eso se consigue
a través de los médicos.
Lo que de verdad nos importa a todos es tener salud, y eso solo se consigue a través de una buena sanidad, y cómo podríamos conseguir una buena sanidad, la mejor, a través de
un gran pacto por la sanidad, de todos los partidos, y sacar a esta de la confrontación política. Los políticos tienen que saber que los pacientes lo que necesitan es
que todos trabajen para buscar darnos la mejor sanidad posible y eso se consigue trabajando y remando todos en el mismo sentido. Lo demás son palabrerías y falta de sentido común.
Pero esto es soñar,
soñar en que todos los partidos piensan en las personas, y no en su propio interés.
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"La salud es un bien al que todo ciudadano en España debe tener derecho"
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Una vez dicho esto, vayamos a
la realidad actual y veamos de dónde venimos y a dónde vamos.
Ahora mismo la sanidad que tenemos en Andalucía esta
acuciada por una serie de problemas, que empezaron hace mucho y se mantuvieron durante años, y ahora, para solucionarlos también se requieren años. Por eso,
no podemos olvidar nuestro pasado, porque de "aquellos polvos, estos lodos", y si lo olvidamos estaremos abocados a repetir los mismos errores.
Estos tiempos empiezan en el 2002-2004, con la viceconsejera de Sanidad y luego consejera 2004-2013
María Jesús Montero, que fue la que
introdujo un gran número de cambios en la sanidad andaluza que la perjudicaron de forma muy importante. Entre ellos, hubo
importantes recortes de personal, más de 7.000, y los que estaban trabajando, lo hacían en precario, con contratos de horas, y cambios constantes entre los que contrataban en los centros de salud.
No había estabilidad alguna en el empleo. Los salarios se recortaron.
Se recortaron también 16.000 millones en servicios públicos, la mayoría en sanidad. Todo esto mermó la calidad asistencial y la
fuga de médicos andaluces a otras comunidades y al extranjero. Las guardias médicas eran las peor pagadas de España, alrededor de 15 a 17 euros la hora. Todas estas medidas afectaban de lleno a los profesionales de la salud.
Las
listas de espera empezaron a crecer y se generó una
gran presión asistencial sobre el personal sanitario. Se llegó a
esconder y enmascarar las listas de espera. Se llegaron a ocultar más de medio millón de estas. Se alargaron los plazos en muchas de ellas, tanto que dieron lugar a denuncias que los pacientes ganaron. Se llegaron a cerrar más de 600 camas.
En el 2011 se realiza la llamada
subasta de medicamentos mediante decreto urgente, lo que originó
graves problemas de suministro y desabastecimiento, además de desigualdades en el acceso a medicamentos.
Existen análisis que le atribuyen un fuerte "agujero" financiero a la sanidad andaluza por impagos a proveedores: se documentan alrededor de 6.000 millones de euros en facturas acumuladas e intereses de demora que habrían supuesto unos 700 millones adicionales a carga de las arcas públicas. En algunos ejercicios
se llegó a destinar más dinero a pagar intereses de demora que una inversión directa en sanidad, lo que refleja una gestión financiera muy tensionada y con prioridades discutibles.
Durante los gobiernos del PSOE en Andalucía (décadas de 1980–2010), la Junta recurrió "sistemáticamente" a la externalización para
gestionar carencias de recursos propios, normalizando los
conciertos con la privada como parte del funcionamiento del SAS. Es decir, el proceso empieza de forma más clara en los años 90 (conciertos y servicios externalizados), antes de que existan debates actuales sobre macroconciertos o derivaciones masivas.
Todo lo referenciado, a grandes rasgos, es la historia que
precede a la llegada al poder en Andalucía de otro partido, después de 37 años de gobierno del PSOE.
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"Andalucía esta acuciada por una serie de problemas, que empezaron hace mucho"
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A la llegada del PP, ponen al frente al
consejero de Sanidad Jesús Aguirre. Comienza
aumentando el presupuesto sanitario que estaba en 8.500 millones, y que se han ido aumentando poco a poco y estando en la actualidad en más de 16.000 millones. El
gasto sanitario por habitante habría subido de unos 1.214 euros en 2018 a unos 1.765 euros en 2025, según datos difundidos por la Junta y el PP.
Uno de
los mayores cambios se ha dado en recursos humanos y condiciones laborales. La Junta afirma que el SAS ha pasado de alrededor de 90.000–100.000 profesionales en 2018 a más de 120.000–130.000 en 2024–2025, con casi 28.000–30.000 efectivos más,
especialmente médicos y enfermeras. Dentro de ese aumento, se citan unos 6.700 médicos más (un incremento aproximado del 29 por ciento) y más de 8.400 enfermeras adicionales (otro 29 por ciento aproximado).
Desde 2019 se habrían puesto en marcha en torno a
60–70 nuevas infraestructuras sanitarias públicas: centros de salud, consultorios, hospitales, hospitales de día, áreas de Urgencias, así como centros de Atención Infantil Temprana. Entre los ejemplos que exhibe la Junta: el Hospital Materno Infantil de Almería, hospitales de La Janda, Palma del Río, Cazorla y Muñoz Cariñamos (Sevilla), y nuevos centros de salud en Gibraleón, San Pedro de Alcántara o Bola de Oro. Se han incorporado
equipos de alta tecnología (como PET TAC) en provincias tradicionalmente infradotadas (Almería, Jaén, Huelva), con 12 PET TAC instalados entre 2019 y 2023, 10 de ellos donde antes no existían.
Desde su llegada
se actualizaron las OPE, con una cada 2 años e intercalada las ofertas de acoplamiento, lo que
ha estabilizado el empleo de una forma drástica. Las bolsas de empleo se empezaron a actualizar y servirse de las de forma regular. Se regularizó en
complemento de exclusividad para todos los médicos.
Entre 2019 y 2023, la propia Consejería de Salud cifra que el
salario medio de los
médicos de Familia ha aumentado en torno a un
23,25 por ciento, frente a un 13,38 por ciento de media en España. En 2025 se aplica en Andalucía la subida estatal del 2,5 por ciento para todo el sector público sanitario, repercutiendo en todas las categorías médicas del SAS. En 2026 el SAS actualiza de nuevo las tablas retributivas con una subida adicional del 1,5 por ciento fijada por el Real Decreto Ley 14/2025, con efectos desde el 1 de enero de 2026.
El SAS llegó a publicitar que un médico de Familia andaluz cobraba de media
97.888 euros brutos/año, lo que generó una
fuerte reacción del colectivo y obligó a la consejera a rebajar esa cifra pública a unos
78.000 € brutos/año incluyendo guardias y complementos. El Colegio de Médicos de Sevilla y otros colegios impulsaron la campaña "#YoNoCobro97888euros",
mostrando nóminas reales para evidenciar que muchos médicos de Atención Primaria perciben bastante menos de esas cifras oficiales.
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"Con la llegada del PP, uno de los mayores cambios se ha dado en recursos humanos y condiciones laborales"
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De todas formas, hoy por hoy, Andalucía sigue en el grupo de comunidades
con retribuciones más bajas, especialmente para residentes y para médicos sin muchas guardias. En 2026 la Junta acordó con los sindicatos sanitarios un
nuevo modelo de carrera profesional para unos 120.000 trabajadores del SAS, que sustituye al de 2006 y se presenta como "
acuerdo histórico". El nuevo modelo introduce una "segunda vía" de carrera con
retribuciones fijadas, que implica mejoras económicas progresivas para los médicos que consolidan niveles. Se pone en marcha la carrera profesional con su retribución correspondiente.
Las continuidades asistenciales se pagan de la misma forma en el hospital que en Primaria. En fin, como conclusión, y desde mi punto de vista, en general,
cualquier tiempo pasado fue peor que el actual. Queda mucho trabajo por hacer, y desde luego no porque se ponga mucho dinero encima de la mesa esto se arreglará. Para poner la sanidad andaluza en valor,
no es cuestión de poner más dinero, es cuestión de gestionarla mejor, y el primer paso para gestionar una empresa, que depende del buen trabajo de sus empleados, es tener a sus empleados ilusionados y estimulados.
Yo presidente del CACM con más de 40 años de profesión, les puedo decir a los políticos que estén al frente de nuestra comunidad que,
si quieren retener talento, no tienen que pensar demasiado. Denles a los médicos medios para desarrollar su trabajo, denles tiempo para formación e investigación, y sobre todo abónenles un salario digno y acorde a su preparación y responsabilidad, de esta forma empezaremos un camino que estoy seguro nos llevara a todos al éxito, y ese éxito que todos queremos: la mejor sanidad para nuestros pacientes.
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