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Andrea Gila, enfermera, explica a Redacción Médica los motivos que le han llevado a renunciar a su investigación

Renunciar a investigar en sanidad: "Ya no tenía ilusión por trabajar"


23 ene 2022. 10.00H
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Andrea Gila acabó su tesis doctoral sobre la composición de leche materna y salud de los recién nacidos prematuros en mayo de 2021. Durante su primer año de tesis no cobró y todos los contratos predoctorales y becas que solicitó le fueron rechazados.

"Tras el primer año, conseguí un contrato con una empresa para desarrollar varios ensayos a la vez que hacía la tesis cobrando un sueldo insignificante", reconoce a Redacción Médica, antes de relatar que "pudo acceder a las ayudas para la contratación de jóvenes investigadores de la Comunidad de Madrid" que le permitió acabar el doctorado, pero a un precio: exigiéndole exclusividad laboral.

"Tuve que llevar a cabo un crowdfunding para poder pagar el desarrollo de mi investigación", admite Gila, que finalmente “consiguió un contrato para seguir investigando la composición de la leche, pero cobrando menos que con la beca predoctoral de la Comunidad de Madrid, aunque esta vez sin exclusividad”.


Gila finalmente decidió abandonar su investigación por dos razones: la precariedad laboral que llevaba arrastrando desde el inicio de la tesis y que la presión que le suponía hacer un doctorado estaba mermando su salud mental. "El doctorado es una etapa difícil, sobre todo en lo personal, porque te autoexiges mucho, necesitas tener el mejor CV para poder luego competir por un trabajo mediocre", reconoce.

Gila califica esa etapa como "dura pero de mucho aprendizaje". "Son años en los que no paras, no desconectas ni un segundo, tienes que aprender a equivocarte y a buscar soluciones", señala, asegurando que "no era consciente que ese sobreesfuerzo le estaba sobrepasando hasta que terminó y se dio cuenta que, al no tener la meta de terminar la tesis, ya no tenía ilusión por trabajar".

"Al final me había formado mucho para trabajar en la universidad y conseguir una plaza de profesora, y cuando ya lo tenía en la palma de la mano, no quería seguir trabajando por un sueldo tan precario", afirma. Además, asegura que "trabaja para vivir y no al revés" y que "mientras la vocación no me pague el alquiler, buscaré otras oportunidades que sí lo hagan".  

"Me rechazaron en las trece becas que solicité"


En cuanto a las condiciones laborales que se ha ido encontrado en su investigación, todas ellas las califica como “precarias”. "O tienes un expediente brillante, es decir, tienes una nota del grado por encima del 8,5, o vas a vivir la precariedad en estado puro", explica. "A mí me rechazaron las 13 becas o ayudas que solicité y el primer contrato temporal que conseguí era ajeno a mi investigación", relata, explicando que tenía que hacer su tesis y después realizar el otro proyecto por el que le pagaban, además de actividades curriculares sin cobrar. 

"Mi jornada laboral diaria superaba con creces las 10 horas, por menos de 600 euros. Cuando mi directora de tesis, me consiguió la ayuda de la Comunidad de Madrid, aunque el sueldo empezaba a ser algo más decente, tuve que pagar una multa bastante cuantiosa", explica Gila a este periódico. "La multa fue por dar clases sueltas en la universidad que necesitaba para mi CV futuro, no solo no te pagan en condiciones, que además tuve que pagar una multa por saltarme la exclusividad laboral", cuenta. 

Por último, en relación a los cambios que deberían realizarse para mejor dichas condiciones y evitar la fuga de investigadores fuera de España, Gila asegura que lo fundamental es "aumentar la inversión en investigación". Mientras que, en segundo lugar, señala que hay que dejar a un lado la mentalidad cortoplacista, "en la que se pretenden ver cambios en cuatro años y pensar más a largo plazo". "La investigación es una carrera de fondo, en la que no se pueden invertir millones en un día, como ha pasado con el covid, sino que tiene que ser una propuesta y una inversión constante", afirma. 
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.