Últimas Noticias Sanidad



3 feb. 2020 18:11H
SE LEE EN 3 minutos

MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

Las primeras experiencias de la vida tienen un impacto en el desarrollo biológico y funcional del cerebro, según un nuevo estudio en ratas y ratones realizado por un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos). Sus conclusiones, publicadas en la revista 'Nature Communications', revelan cómo pueden variar las capacidades de aprendizaje y de memoria según la naturaleza de las experiencias en los primeros años de vida.

"Las implicaciones de esto son muchas, incluyendo las influencias ambientales en la salud mental, el papel de la educación, la importancia de la pobreza y el impacto de los entornos sociales. Identificando los períodos de tiempo críticos para el desarrollo del cerebro, proporcionan un indicador de cuándo las intervenciones farmacéuticas, conductuales o de otro tipo pueden ser más beneficiosas", explica la autora principal del trabajo, Cristina Alberini.

En general, se sabe muy poco sobre los mecanismos que subyacen al desarrollo de las capacidades de aprendizaje y memoria. El estudio buscó arrojar nueva luz sobre este proceso estudiando los elementos biológicos ligados a las memorias episódicas (aquellas de eventos o experiencias específicas) en los bebés mediante el uso de ratas y ratones. En sus experimentos, los científicos probaron si y cómo diferentes tipos de experiencias maduran las habilidades de aprendizaje y memoria.

En una de las pruebas, los ratones y ratas bebés fueron expuestos a nuevos objetos en una configuración espacial determinada. Aquí, los roedores que tienen memoria para esta experiencia muestran más exploración hacia una nueva ubicación de objetos cuando se les presenta una combinación de ubicaciones nuevas y antiguas, simplemente porque tienen una tendencia natural a explorar más ubicaciones de objetos nuevos. Esto revela una memoria de la ubicación del objeto. Ambos tipos de experiencias, el contexto y la ubicación de objetos, son almacenados por el mismo sistema de memoria.

Los resultados mostraron que el aprendizaje madura las capacidades de memoria, ya que tanto las experiencias de contexto como las de localización de objetos maduraron el cerebro tanto a nivel biológico como funcional. En general, de hecho, los investigadores encontraron que las experiencias episódicas de los jóvenes ratones y ratas llevaron a cambios biológicos únicos, indicando específicamente la maduración en el hipocampo, una región crítica para la formación de la memoria episódica. Sin embargo, no encontraron los mismos cambios en los ratones y ratas más viejos. Además, vieron que con cada tipo de aprendizaje, contexto o localización de objetos, el animal bebé maduró su rendimiento y se hizo capaz de recordar a largo plazo, más como lo hace un animal mayor.

Después, encontraron que la maduración producida por un tipo de experiencia (contexto) no se transfería al otro aprendizaje (localización de objetos) y viceversa, lo que les llevó a concluir que la maduración de las capacidades de aprendizaje y memoria es selectiva para el tipo de experiencias encontradas en los primeros años de vida.

Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.