Rosa Fernández y Santiago García, anestesiólogos del Hospital Gregorio Marañón.
El pedido es claro: una
mesa de trabajo donde puedan sentarse con la Consejería de Sanidad del Gobierno madrileño. Eso es lo que los anestesiólogos, junto a otros profesionales médicos, que han dejado de hacer pactos de gestión -conocidas como las peonadas- desde este lunes 1 de junio en
19 hospitales de la capital, exigen a la administración autonómica por las reivindicaciones del colectivo y en contra del Estatuto Marco.
"No estoy hablando de ningún sindicato. Los representantes de los médicos, que en este momento estamos de acuerdo con las reivindicaciones de los sindicatos,
queremos una mesa técnica donde sentarnos con la consejera y verdaderamente trabajar
todos aquellos puntos que creemos que se pueden mejorar, que son muchos", defiende Rosa Fernández, anestesióloga del Hospital Gregorio Marañón en diálogo con
Redacción Médica.
La clave está en que la especialidad de
Anestesiología pertenece a los Servicios Centrales, dando apoyo a muchas otras categorías. Así, el trabajo de estos profesionales es tanto fuera del quirófano como en el bloque quirúrgico y todas aquellas pruebas diagnósticas o terapéuticas que necesitan de vigilancia anestésica o sedación. "Eso supone en un hospital, como en mi caso el Gregorio Marañón, de una actividad brutal", explica Fernández, que estima que, por las tardes, sin los pactos de gestión,
entre ocho y nueve quirófanos se quedan sin personal, lo que significa
casi el 30 por ciento de la actividad total a lo que se deben añadir procedimientos endoscópicos que dejan de realizarse.
La iniciativa asumida ya no solo por Anestesiología, sino por
más de 80 Servicios de la comunidad, tiene como punto de partida que las semanas de
huelga médica no han tenido "mucha repercusión" debido a los
servicios mínimos impuestos por la comunidad. "Había que dar un paso adelante, avanzar en esa reivindicación porque no estaba surtiendo efecto", señala Fernández. Ahí es cuando deciden dejar de hacer los pactos de gestión para generar mayor impacto: "Lo que queremos es una medida que sea contundente para que
se sienten a negociar con nosotros". La intención, según Fernández, es "activar la vía autonómica" y lograr avances en la mejora de condiciones como la
jornada de 35 horas, que en Madrid sigue siendo de 37,5 horas, aunque para ello hayan tenido que recurrir a otras medidas.
Presión a la administración autonómica
"Nos hemos visto obligados a
buscar otras formas de presión más eficaces, muy a nuestro pesar, porque evidentemente somos médicos. Somos un colectivo que
nos cuesta mucho moralmente hacer una huelga", subraya, por su parte, Santiago García Hernández, anestesiólogo del mismo hospital.
Precisamente, ese sentido de responsabilidad ahora con sus propias reivindicaciones, es el que les lleva a asumir esta medida ante la desesperación de no sentirse escuchados. "Nadie va a operar si anestesia se niega y, como
tenemos la capacidad de cerrar los quirófanos, también tenemos la responsabilidad de hacerlo si la ocasión lo merece, que es lo que ocurre ahora que estamos ya desesperados.
No sabemos qué hacer para que nos hagan caso", insiste a este periódico.
Las repercusiones, evidentemente, las tendrán los pacientes y las listas de espera, "que se van a disparar". "Somos conscientes de que
generamos un impacto negativo sobre el paciente, pero el médico tiene que pelear por sus derechos, ya solo falta que no podamos hacerlo", reclama García, a solo dos días de haber puesto en marcha esta medida que presiona a la administración y en medio de la aprobación del
anteproyecto de ley para reformar el Estatuto Marco sin el acuerdo con el colectivo médico.
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